Prueba Citroen DS3 Racing

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Hemos tenido la suerte de disfrutar, gracias a Valgisa, el concesionario de Citroën en Gijón, uno de los sesenta DS3 Racing que van a rodar por España. Y nos hemos preguntado ¿que será más divertido, bajar con una BTT por un camino de piedras, o conducir lo más deportivo de Citroen? El resultado: un vídeo espectacular.

A esta prueba del Citroen DS3 Racing, de Valgisa, le tenía muchas ganas. Y se las tenía porque yo me he criado automovilísticamente con la marca francesa. El mismo concesionario que nos dejos el coche, fue el que le vendió a mi padre el Citroen GS gris con el que me enseñó a conducir.

Aquel automóvil, del que todavía recuerdo su olor, y la palanca de tres posiciones de su suspensión neumática, fue el primer volante que cogí.

A los dieciocho años, Valgisa me vendió un Seat Marbella de ocasión matrícula Palma de Mallorca, y mientras iba a recogerlo, miraba con deseo un Citroen AX GT que allí tenían expuesto, y que nada tenía que ver con el DS3 Racing de la prueba, salvo las ilusiones más deportivas de la marca.

En aquellos años Citroen apuntaba con un cañón de enorme diámetro hacia el segmento de lo racing. Cada uno de sus modelos tenía su versión más radical. Corrían los años ochenta y noventa, y en el catálogo la marca francesa se encontraban, como piruletas a la puerta de un colegio, el Visa GTi, AX GT, BX GTi, XM V6, el precioso ZX 16v, el Saxo y Xsara VTS. Automóviles que tuve la suerte de conducir, y que dejaron una marca en mi memoria.

El saxo VTS y el Xsara VTS fueron los últimos buenos cromos de la colección de suspensiones duras de Citroen, porque al C4 VTS, le faltaba algo de gancho, a pesar de que era el coche de Sebastian Loeb.

Ahora en Citroen las cosas han cambiado mucho, quieren dejar de ser aquella marca con impresionantes descuentos, y están buscando una calidad diferenciadora muy evidente.

Esta calidad en Citroén se ve perfectamente reflejada en el DS3 y en el nuevo DS4. Del primero, de ese coche pequeño, coqueto, y bien acabado, se han sacado de la manga un pepino edición limitada con un montón de caballos de vapor, y con un diseño muy especial; el Citroen DS3 Racing.

Sesenta unidades de este exclusivo vehículo, se moverán alegremente por nuestro país, y una es del concesionario Citroen de Gijón, Valgisa. Con esa unidad hemos vivido unas cuantas horas para realizar la prueba del Citroen DS3 Racing.

El DS3 Racing es un coche que estéticamente llama la atención. Está claro que sobre gustos no hay nada escrito, pero creo que tiene un diseño precioso y diferenciador sin caer en la estridencia chabacana. Durante la prueba nuestro coche tuvo muy buena acogida, la gente se sorprendía gratamente con el atrevido diseño, y en varias ocasiones nos apuntaron con los móviles para grabarnos.

Si miras al DS3 Racing de frente parece algo más alto que ancho debido a su enorme y bajo faldón, pero visto desde un lateral es impactante, y si piensas que es un DS3 tuneado y con pegatinas, olvídate, no tiene nada que ver. Es un coche con un acabado exterior brillante, donde lo más bonito son los detalles de carbono. Este material bordea todo el contorno del DS3 Racing hasta llegar al difusor trasero. El carbono se mezcla con los cromados en los soportes de los espejos y en las manillas de las puertas, y junto con una combinación de dos colores y vinilos de los buenos, rematan un exterior exclusivo, y deportivo.

En el interior la consola centrar es naranja, a juego con lo de fuera, lleva el navegador perfectamente integrado, carbono por las puertas, por la base de la palanca de cambios, en la consola central, en el volante y hasta en el techo (una pequeña placa de este material pone Citroen Racing al igual que otra en el motor). Los tiradores de las puertas son cromados, y tiene unos asientos que, además de recoger de lujo, son espectaculares. El coche por dentro y por fuera es digno de ver, y sobre todo de observar con detalle. Citroen ha echado el resto a la hora de fabricar el DS3 Racing.

Ahora vamos a lo mejor.

Cuando se planteó con Valgisa la posibilidad de hacer una buena prueba con el Citroen DS3 Racing que tienen en su concesionario de Gijón, y que por cierto está a la venta, empezamos a pensar primero en donde, y luego en cómo. Lo que se nos venía a la cabeza era una carretera serpenteante y estrecha, lo más difícil posible, que mezclara curvas lentas, y rápidas, y que, si me permiten la expresión, acojonara un poco.

A partir de esos pensamientos y, entre unas cervecitas veraniegas, se nos ocurrió la malévola idea de que al mismo sitio a donde nos llevara esa carretera se pudiera llegar también en bici de montaña, deporte del que estamos enfermos. Calculamos la distancia y pensamos, ¿será tan divertido bajar a toda mecha por una franja de asfalto perfecta para el DS3 Racing, como hacerlo por una bajada llena de piedras ideal para una bicicleta de montaña de doble suspensión?

Y e vualá, nos pusimos con ello.

El escenario que escogimos para la prueba del Citroen DS3 Racing fue Grandas de Salime, un precioso pueblo en el interior del occidente asturiano, lleno de encanto y con unos paisajes espectaculares. En esa localidad, además de andar en bici en un entorno realmente bello, se puede visitar su famoso Museo Etnográfico, lleno de instrumentos tradicionales que nos enseñan la forma de vida de la gente que vivió años atrás, La Casa Rectoral, su Iglesia Parroquial, y muchas más residencias del siglo XVII y XIX, y por cierto, allí puedes comer el mejor pan del mundo.

En Grandas de Salime se construyó, entre 1948 y 1953, un embalse, con una enorme presa de 128 mts de altura, que inundo todo una población. Cinco iglesias, cuatro cementerios, casas, corrales, árboles, y puentes desaparecieron bajo las aguas. Cuando el nivel del embalse está bajo aparecen ruinas fantasmagóricas que recuerdan al antiguo pueblo de Salime.

Para llegar a nuestro destino, hicimos unos cuantos placenteros kilómetros con el Citroen DS3 Racing, y pasamos por algunos puertos solitarios que han sido un absoluto disfrute. En curvasenlazadas hemos probado ya algún que otro automóvil de los serios, y se me había olvidado cuanta satisfacción puede darte un ligero vehículo deportivo con un motor de 1.6 litros turbo que rinde 203 cv, y que además se puede reprogramar hasta casi 230 cv.

Si hubiera una fórmula matemática con la que se pudiera calcular un ratio personal sobre “gasto por km-diversión al volante-coste de adquisición” los pepinos como este se valorarían mucho más, y si además todos tuvieran la calidad del Citroen DS3 Racing más que mejor.

Los kilómetros con el deportivo francés, se pasan muy rápido. Tiene una suspensiones firmes pero no secas, unos asientos que recogen my bien el cuerpo, y los hombros (parte de la que muchos asientos de deportivos se olvidan), tienen el mullido justo para que la zona noble, y la espalda no se resientan. Los cambios de dirección, con un vehículo de 1.250 kg, son muy rápidos, el volante es un poco cuadro por debajo, y tiene 3 vueltas entre topes, aunque le vendría bien algo menos.

La caja de cambios de seis velocidades me pareció correcta. Los discos de cuatro pistones del Citroen DS3 Racing paran el coche donde y cuando quieres, y solo noté algún síntoma de fatiga en unos kilómetros de bajada a saco en unos de los dos puertos de montaña por los que pasamos.

El motor tiene 203 cv, y si se lleva entre 4.000 rpm y 5.000 rpm, puedes ir como un tiro, y si lo exprimes hasta 6.200 rpm ya vas a toda leche. Si fuera alguien que se fija en las cifras de par de los coches, os diría que por debajo de 3.000 rpm no tiene demasiado, pero yo, hasta que no compre un camión, no es algo que valore demasiado a la hora de ponerme a los mando de un deportivo. Si quieres respuestas rápidas pisas el embrague, bajas una velocidad, pones la aguja del cuentarrevoluciones en el lugar apropiado, y sales disparado. Las aceleraciones son fulgurantes, y el paso por curva también, además tiene mucha motricidad tanto en seco, como en mojado, a pesar de no llevar un autoblocante de verdad.

Después del largo día con el Citroen DS3 Racing, rodando por carreteras perfectas para la conducción deportiva, y disfrutando por un tramo estrecho y cerrado al tráfico donde he ido todo lo rápido que he podido, el coche me ha parecido genial, y eso que los turbo no me van. Algo que me resultó curioso es como en las curvas lentas las carcasas de los neumáticos delanteros no se retuercen nada, el poco peso de vehículo y el bajo perfil hacen que los Bridgestone Potenza 215/40R18 no se marquen por los cantos. Otra forma más de microeconómia del automóvil.

En el sector de los deportivos compactos no he encontrado ningún coche que sea tan completo como el DS3 Racing, es fácil de conducir, tiene el tamaño de un utilitario, es muy rápido, si no miras el velocímetro no te imaginas a la velocidad que vas, y tiene una calidad y una exclusividad sin competencia. Además gasta poco, el consumo medio de la prueba ha sido de 11,5 litros a los 100 km/h, viendo en algún momento en el ordenador de a bordo 6,4 litros mientras circulábamos por los tramos de autopista y por ciudad. Las emisiones de C02 son de 149 gr, y por 30.000 te miran más que con un Porsche 911.

Hay coches de la misma potencia más radicales, con erotizantes motores atmosféricos 2.0 litros que estiran hasta 8.000 vueltas, con suspensiones que trasmiten cada poro del asfalto, con direcciones súper directas, con escapes de sonido más bronco y mas llamativo que los del DS3 Racing, con traseras que te dejan hacer las curvas de lado emulando a tus ídolos de los rallyes solo con quitar gas en apoyo, y además con autoblocantes de los que hay que agarrarse al volante mientras las ruedas traccionan.

Pero hoy, curiosamente, no me interesan, porque el equilibrio entre deportivo, confortable, útil, estético, y exclusivo del DS3 Racing es muy difícil de encontrar.

Si os preguntáis que ha pasado con la bicicleta de montaña, y aquella conversación entre cervecitas veraniegas, por desgracia sin las chicas en bikini de Cruzcampo, solo tenéis que ver el vídeo.

Gracias Juan Pablo, y gracias ValgisaPrueba Citroen DS3 Racing

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