Prueba Mercedes Benz C63 AMG Coupe

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El sonido que emiten los deportivos es, algunas veces, la representación absoluta de los vehículos que lo producen. AMG es el máximo exponente de los súper coches de la marca de la estrella. Esta es la prueba del Mercedes Benz C63 AMG Coupe. Subir bien el volumen de los altavoces.

Los deportivos son ilusionantes, a todos nos apetece sentarnos en cualquier automóvil que transmita sensaciones, que suba rápido de vueltas, y que te haga sentir en el cuerpo lo que significa ser catapultado hacia delante, y empujado lateralmente por las fuerzas G en las curvas. Todos tienen algo que contarte, ya que están construidos con el corazón. Pero cuando se trata de hacer una prueba a un AMG hablamos de palabras mayores. Y si encima el vehículo en cuestión es un Mercedes Benz C63 AMG Coupe, mejor que mejor, porque la Clase C es la máxima representación de la deportividad y la polivalencia en la marca de la estrella.

Si hay que ponerse a los mandos de un automóvil que viene firmado por AMG, las cosas se ponen serias. Estas emocionantes siglas son los nombres de las personas que fundaron la empresa, junto con la primera letra de la población en la que abrieron, en un viejo molino, su pequeño taller. Hans Werner Aufrecht (A) y Eberhard Melcher (M) se unieron para crear una sociedad cuya finalidad era desarrollar los motores de competición de Mercedes Benz en Grossaspach (G), Alemania. Esa fue la primera piedra para llegar al coche de nuestra prueba, el Mercedes Benz C63 AMG Coupe.

El concesionario de Mercedes Benz en Gijón, Adarsa, ha sido el que nos ha dado la oportunidad de traer a curvasenlazadas un deportivo que nos hacia especial ilusión. Seguramente porque ya habíamos hecho la prueba del BMW M3 E92 hace un tiempo, y el Mercedes Benz C63 AMG Coupe se encuentra en el mismo segmento. En concreto el AMG va dirigido a las personas que les gustan las sensaciones, la deportividad, la calidad, el refinamiento, la elegancia, y poder utilizar un automóvil de altas prestaciones todos los días.

El C63 AMG Coupe lo anunciamos en nuestras páginas a finales de marzo de este mismo año, y cada vez que podíamos os contábamos algo de este especial automóvil, hasta hemos colgado un vídeo de youtube donde se refleja perfectamente lo que empuja y acelera este C63 AMG Coupe, y solo con una imagen.

Hasta el día de hoy, donde esas imágenes las ponemos nosotros.

Cuando se nos planteó la posibilidad de hacer una prueba con el Mercedes Benz C63 AMG Coupe de Adarsa, pensamos en lo que más nos gusta de los deportivos de la marca de la estrella. Unos dijeron los acabados y la calidad de cada una de las piezas que componen un Mercedes, otros comentaron el buen gusto de los diseños de la firma Stuttgart, pero al final todos coincidimos en que lo mejor es el sonido, una melodía salvaje que cuando se escucha nunca se olvida. Así que, aprovechando que el Museo Jurásico (Muja), se encuentra en Asturias, y concretamente entre las preciosas localidades de Colunga y Lastres, nos fuimos a buscar el rugido de la criatura más salvaje que habitó la tierra. El bramido del Tyrannosaurus Rex seguramente fuera lo más parecido al aullar de los escapes de un Mercedes Benz C63 AMG Coupe.

Sentarse a los mandos del AMG Coupe, solo sentarse sin ni siquiera arrancar su motor, te transporta a otra dimensión en cuanto a acabados. Te acomodas en unos espectaculares asientos deportivos con los reposacabezas integrados, rematados con cuero en doble costura y una calidad de piel como pocas. Observas con detalle y en silencio el tablero de mandos, sin estridencias, pero de muy buen gusto, yo diría intemporal, y con una enorme pantalla en el medio del salpicadero para el navegador y el resto de información del vehículo. Allí metido, sin escuchar ni un ruido, piensas que si pudieras meter una tele de 50 pulgadas, te quedarías a vivir dentro del Mercedes Benz C63 AMG Coupe.

Hasta ese momento permanecí tranquilo como si el tiempo se hubiera parado, disfrutando de lo bien que hacen los coches en Mercedes. Pero cuando deslizas los dedos por su volante de Alcántara con levas, el corazón se empezó a disparar, apreté la espalda contra el asiento, puse su respaldo recto, me acerqué al delicioso aro, y arranqué. Se acabo el silencio. Una sinfonía abrumadora se coló por mis oídos y nunca más la olvidaré. Los 487 cv de su V8 atmosférico de 6,2 litros, relinchaban, resoplaban, coceaban al aire, como si estuvieran encerrados con un cercado de madera y muy nerviosos por salir.

El sonido del los AMG es tan particular y tan brillante, que si Antonio Stradivari lo hubiera conocido habría puesto escapes a sus violines para intentar imitarlo.

Sentado dentro del coche de nuestra prueba, en el aparcamiento, me quedé un rato disfrutando de la sinfonía, jugando con la configuración de Mercedes Benz C63 AMG Coupe, hasta que no pude esperar más. Puse la palanca en posición D, giré el mando situado al lado de la misma, seleccioné la posición C (hay otras tres más, S de sport, S+, y M de manual) y aceleré suavemente dirección a Colunga.

El comportamiento del coche por autopista es intachable, en este caso, el C63 AMG Coupe venía con el sistema lector de señales, y me informaba en el salpicadero de la señal que habíamos pasado, y si íba por encima del límite de velocidad el volante vibraba suavemente. Esta función me ha parecido muy útil y eficaz, ya que la pantalla de TFT 3D a color reproduce fielmente la señal, y eso te mantiene alerta, sobre todo cuando se va a los mandos de un vehículo en donde la mínima presión sobre el acelerador te catapulta hacia delante. En el interior del AMG todo es silencio y confort, a 120 km/h no sientes nada, solo suavidad de marcha, roncar de escapes, y los músculos faciales tirar de los labios hacia arriba para sonreír.

A unos kilómetros de Colunga y del Museo Jurásico me desvié de la autopista, seleccione cambio manual, y me di un buen revolcón de curva contra curva. Pasé por las zonas habitadas con la máxima discreción posible, aunque no es fácil, visualmente el coche es espectacular, y el sonido de sus escapes no pasa desapercibido.

Por fin llegué a la carretera que nos lleva al Muja, algo más de tres kilómetros en una subida muy rápida, y solo para mi porque estaba cerrada al tráfico para la prueba. Puse el modo AMG para que en la pantalla de TFT se reflejara el dibujo del autoblocante y la temperatura del mismo, quité el control de tracción poniéndolo en modo off (hay otro modo intermedio llamado Sport), y me dispuse a disfrutar verdaderamente de la prueba del Mercedes Benz C63 AMG Coupe.

Primera curva de la subida al Museo Jurásico, primera velocidad y gas.

El empuje del C63 AMG Coupe es bestial, es un motor atmosférico pero sube de vueltas como si fuera un turbo, sobre todo en primera. No te da tiempo a asimilar las sensaciones de la perdida de tracción, de los decibelios de los cuatro escapes, y ya está cortando porque me he descuidado medio segundo en cambiar de marcha (hasta el sonido de la electrónica limitando es bonito). Segunda subiendo por la primera rampa al Museo y sigue deslizando, siete mil revoluciones por minuto, y con el motor rugiendo como lo haría el Tyrannosaurus Rex, que vamos buscando, persiguiendo a un herbívoro.

De nuevo tiro hacia mi de la leva y ……………………… unas milésimas de segundo en las que el sonido se corta, pero donde queda una especie de vacío de energía, como si se tratara del impacto del asteroide que dicen extinguió a los dinosaurios. Tercera engranada sin levantar el pie, y el C63 comienza de nuevo a aullar. Esto que os he descrito es una apreciación que pasa a la velocidad del rayo, la caja de cambios es una Speedshift MCT de siete velocidades y de embrague multidisco que realiza los cambios en cien milisegundos. Pero hay un instante, un pequeñísimo instante entre marcha y marcha, donde parece que el motor tomar aire para, muy poco después, lanzarlo fuera con un soplido infernal.

Iba en tercera con el pie a fondo en esa pequeña subida llena de árboles, y el velocímetro marcaba una velocidad que superaba con creces los límites que imponen las autovías. Empujé de nuevo la leva, el motor cambió de sonido durante un parpadeo, y de nuevo despegando por la carretera al Muja.

Antes de poder meter quinta llega la última curva, una redonda que finaliza en la entrada al Jurasico, piso el freno con decisión, pero si hacer ningún esfuerzo, y el coche baja su velocidad de inmediato. Los frenos muerden con garra, esas enormes pinzas pintadas en rojo, de seis pistones delante y cuatro detrás, realizan su función como debe ser. Deteniendo una bala cuando hay que hacerlo.

Ya no da para más. Los tres kilómetros se acabaron en suspiro, y la sensación que tuve es que todo ha sido sencillo. El C63 AMG Coupe es noble, las deslizadas son dulces, la dirección es precisa y no cuesta nada moverla, no hay movimientos extraños, y cumple con la mejor nota aquello que sabemos que nos va a dar. Potencia, confort, seguridad, elegancia, polivalencia interior, y deportividad.

No me queda más que darles las gracias a Adarsa, al Ayuntamiento de Colunga y al Museo Jurásico de Asturias. Gracias a ellos podemos disfrutar de este vídeo tan espectacular y esta prueba a fondo en carretera cerrada, que de otro modo no se hubieran podido realizar.

Prueba Mercedes Benz C63 AMG Coupe

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