Del sueño de Sordo a la realidad de Ogier

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Del sueño del viernes, con Dani Sordo líder después de la primera etapa, de tierra, a la realidad del sábado, después de una etapa de asfalto en la que Sebastien Ogier demostró porqué es el campeón de los 4 últimos años y porqué está un paso por delante de todos sus rivales

El sueño de Dani Sordo, y el de miles de aficionados españoles, duró lo que tardó Sebastien Ogier en ponerse a correr en serio. La primera etapa era, en condiciones normales, una trampa permanente, en la que podías perderlo todo y no ganar nada, y con la climatología que se dio, un diluvio, no era, en realidad fue una trampa permanente, de tal manera que lo único que cabía era pasar por los tramos, hacer tiempos dignos y esperar, nunca mejor dicho, a que escampase, para lanzarse al ataque.

Ogier, que salía el primero a la carretera, tenía que marcarle el recorrido a los que venían por detrás, descubriendo dónde había grip y dónde no, asumiendo por ello más riesgos que nadie, porque una cosa es salir el primero a correr en tierra mojada y otra muy distinta salir a un barrizal. A medida que pasaban los 3 o 4 primeros, y aunque iban quedando roderas, y se veía mucho mejor por dónde había que ir, los tiempos iban empeorando. De hecho Dani Sordo, en las primeras pasadas, las de la mañana, en el bucle de 3 tramos, se veía superado por sus 2 compañeros de equipo, que salían 3º Neuville y 4º Paddon, mientras que el cántabro salía el 6º.

En los 3 tramos de la tarde, con 2 mejores tiempos seguidos, Dani Sordo se ponía como líder, con nada menos que 17 segundos de ventaja sobre Ogier, que decidía no asumir riesgos en unos tramos que habían quedado muy rotos después del paso de los coches en la pasada de la mañana. Sordo aprovechó su oportunidad, y Ogier guardó fuerzas para pelearle la victoria a Sordo en el terreno favorito del español: en el asfalto y en su casa.

En la 2ª etapa se produjo una ayuda inesperada para Ogier, ya que el único piloto que tenía alguna opción de disputarle el título, su compañero Mikkelsen, se dio un buen golpe, lo que significaba que, con sólo conseguir un punto, Ogier ya saldría como campeón del mundo, por cuarto año consecutivo, de Cataluña. Sabiendo cómo las gasta el francés y, aún con el riesgo de darse un golpe, tendría la opción de re-engancharse el domingo y sacar ése punto haciendo 3º en la Power Stage. Sin rivales a la vista, Ogier corrió el sábado y le dio un severo correctivo al español y a las esperanzas de miles de aficionados.

Y es que la etapa del sábado fue un recital de Ogier. Más bien una paliza. Dani Sordo sólo pudo superar al francés en un tramo, el 2º del día, y por sólo 6 décimas. A partir de ése momento, Ogier encadenó, uno tras otro, 5 mejores tiempos, dejando la diferencia inicial de 17 segundos en 1,7 segundos, pero ya a favor de Ogier, antes del último tramo del día, un pequeño “Mickey Mouse” de apenas 2. 240 metros, en el que Ogier le dio la estocada final a un Sordo que, aunque decía que estaba corriendo a tope, veía como el francés, sin inmutarse, le había reducido la distancia a la mínima expresión y le había birlado el liderato, dejándole “noqueado”. Y decimos que en ése último tramo Ogier le dio la estocada final a Sordo porque en apenas 2.240 metros el francés le metió 4 segundos al español, marchándose a la cama con 5.8 segundos de ventaja sobre Sordo. Que en tu casa y en tu terreno te pasen por encima de ésta manera, sólo hacia presagiar lo que pasó el domingo, en la última etapa, de sólo 4 tramos.

En el primer tramo del domingo, si alguien, empezando por el cántabro, tenía alguna esperanza de presentar batalla, la primera en la frente. Otro mejor tiempo para Ogier, que estiraba su ventaja a los 8.4 y, lo que es peor, a Dani Sordo, ¡en asfalto! le ganaba su compañero Hayden Paddon. Que uno de Nueva Zelanda te gane, con tu mismo coche y en asfalto, cuando teóricamente tu te estás jugando el rallye, es el síntoma claro de que no has corrido lo suficiente. Así las cosas, Ogier le ganó en todos los tramos a Sordo, teniendo un final de rallye más cómodo del que preveía. A Sordo, en el segundo y en el tercer tramo del domingo le ganaban, además de Ogier, Paddon y Neuville, confirmando que el cántabro ya quería fumar la pipa de la paz, y sólo en el último tramo, y cuando ya no tenía nada que hacer, Sordo hizo 3º, por detrás de Latvala y Ogier que, al ser la Power Stage se llevaron, respectivamente, 3, 2 y un punto.

La verdad es que fue bonito mientras duró pero, a día de hoy, ganarle a Ogier, en condiciones normales, no está al alcance de nadie. Bueno… de casi nadie, porque Latvala, si tiene el día, puede ser imbatible. Aunque Latvala lo más normal es que tengas el día de chocar.

Quedan 2 rallies y, con todo decidido, todo el mundo está pensando en 2017 cuando, con una nueva reglamentación, algunos ilusos esperan que a los de Volkswagen les puedan comer la tostada. Bueno. De ilusiones también se vive y, por supuesto, habrá que contar con el regreso de Citröen que, al menos con Kris Meeke puede dar algo de guerra. El coche de Hyundai para 2017 es una incógnita, Ford, al no ser un equipo oficial hará lo justito para poder estar en Montecarlo, ya que, de hecho, ni siquiera tiene pilotos top entre sus posibles fichajes. Les queda Ott Tanak otro que, si tiene el día, te la puede liar. Toyota, por su parte, ha confirmado a Juho Hanninen, un buen probador pero que difícilmente pueda presentarle batalla a los Ogier, Latvala, Meeke, Sordo o Neuville y, se mire por dónde se mire, todo parece indicar que, con Ogier, Latvala y Mikkelsen, el Polo WRC 2017 seguirá siendo imbatible. O casi.

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