Hamilton gana. Verstappen se exhibe

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Habrá que esperar a la última recta de meta del último Gran Premio de la temporada para saber si Nico Rosberg consigue el que sería su primer título de campeón del mundo o Lewis Hamilton logra el 3º consecutivo y el 4º de su carrera. El alemán es el favorito, pero…

Pero en un Gran Premio todo o casi todo puede pasar, como pasó en Brasil, aunque en Abu Dhabi se puede esperar cualquier cosa, menos el diluvio que cayó sobre la cuidad de Sao Paulo durante la última carrera, lo que provocó varias banderas rojas, salidas detrás del Safety Car y no pocos sobresaltos.

A falta de emoción deportiva, ya que los Mercedes han vuelto a ser los grandes dominadores de la temporada y nada ni nadie les ha hecho sombra, la lluvia puso en Brasil la nota de incertidumbre, y de dificultad, y dio una oportunidad dorada al soplo de aire fresco que a día de hoy hay en la Fórmula 1, y que no es otro que el jovencísimo “Mad” Max Verstappen quien, en la tierra de uno de los más grandes, (Ayrton Senna…), bajo la lluvia ofreció una lección de pilotaje, de valentía y de talento descomunal, fuera de lo normal y, a pesar de que no tiene coche para ello, llegó incluso a disputarle la 2ª posición a un Nico Rosberg al que le apareció la “mosca cojonera” de turno, cuando lo que quería el alemán era un carrera a la defensiva, detrás de un otra vez inalcanzable Hamilton, sin tener que sumir riesgos, y asegurándose los puntos que, lo más normal sería que en Abu Dhabi le diesen su primer título.

Lo de Max Vestappen es para volver a verlo. Iba cruzado, de lado a lado de la pista, derrapando, como si en vez de un Fórmula 1 llevase un coche de rallies de tracción trasera y, si bien es cierto que tuvo la suerte de cara en varias ocasiones, ya que lo más normal hubiese sido que su exhibición hubiese acabado contra un muro, el de Red Bull al final acabó 3º, poniendo un poquito colorados a los pilotos que, cuando se les aparece una oportunidad como ésta, en la que por las condiciones de la pista se igualan mucho, o por lo menos algo, las cosas, no las saben aprovechar.

Definitivamente, y por si alguien todavía albergaba alguna duda, después del espectáculo que brindó en el Gran Premio de Brasil, ha quedado meridianamente claro que éste chico es un fuera de serie y que, si su carrera sigue bien llevada, como hasta ahora, acabará siendo campeón del mundo e, incluso, podría llegar a ser el campeón del mundo más joven de la historia.

Además de la victoria de Hamilton, el 2º de Rosberg y el carrerón de Verstappen, sin olvidarnos del excelente 6º puesto de Carlos Sainz, (Alonso fue 10º…), poco más se puede decir de una carrera en la que una vez más se volvieron a criticar, y por voces muy autorizadas, Niki Lauda entre ellos, las normas de la Fórmula 1 de hoy, especialmente la que obliga a salir detrás del coche de seguridad cuando llueve, algo que, por cierto, ya no se hará en 2017. Y es que, si hay alguna emoción segura en la Fórmula 1, antes de que los Mercedes se escapen, ésta es la salida que, si además llueve, entonces puede producir una “hecatombe” y con ella darle salsa, pimienta, colorido, emoción e incertidumbre a una disciplina que, si no pasa nada “raro”, ya se sabe que acabará 1º y 2º un Mercedes.

Y no sólo la lluvia fue la gran protagonista, sino que, si nos ponemos a detallar las banderas rojas y los coches de seguridad, ésta crónica sería interminable. Claro que las condiciones de la pista eran complicadas no, lo siguiente, y es verdad que no es, ni mucho menos, la primera vez que esto pasa en la carrera de Sao Paulo, pero no es menos cierto que la Fórmula 1 actual se ha amanerado hasta tal punto que los viejos del lugar dicen que, o se vuelve al espíritu del pasado, o ésta disciplina irá perdiendo seguidores, aburridos de saber antes de empezar una carrera qué puede pasar, y manteniendo sólo la duda de cuál de los 2 pilotos del equipo dominante será a la postre el ganador.

A día de hoy, y a falta de sólo un Gran Premio, el de Abu Dhabi, sólo queda la incertidumbre de si, como parece, será Nico Rosberg el campeón 2016, o si la Fórmula 1 le devuelve a Lewis Hamilton lo que le quitó en Malasia, en forma de motor roto cuando estaba a punto de ganar, después de ir destacado toda la carrera. Y no sería la primera vez en la historia que un piloto llega a la última carrera con todo a favor, como llega Rosberg, y acaba perdiendo el título, aunque muchas cosas “raras” tendrían que pasar para que así fuese.

En el próximo Gran Premio, el último de la temporada, a Nico Rosberg, aún ganando Lewis Hamilton, le bastaría con ser 3º, un puesto de sobra al alcance del alemán, si bien un toque en la salida, sobre todo si no tienes la pole en un circuito de grip muy delicado, un pinchazo o un roce en la primera curva, pueden poner patas pa’rriba el mundial y dar un punto de emoción a una carrera que, lo único que tiene garantizado es el espectáculo del circuito, un escenario espectacular, empezando el Gran Premio de día acabando de noche, una situación mágica sólo posible gracias al poder de los petrodólares.

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