Volkswagen se va del mundial ganando

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Que el Polo WRC haya acabado el año ganando, incluso haciendo un doblete 1º-2º para Mikkelsen y Ogier no fue, para nada, noticia, básicamente porque en 4 años y 52 rallies, los alemanes ganaron nada menos que 43. La auténtica noticia estaba en que fue el último rallye de Volkswagen en WRC

Aunque casi todo estaba ya decidido, el final del mundial de rallies 2016 en Australia ha sido más emocionante y más trascendente de lo inicialmente previsible por culpa del inesperado y sorprendente abandono del mundial de la marca que lo ha dominado los últimos 4 años. Volkswagen llegó para ganar, y de hecho es lo único que han hecho en las 4 temporadas que estuvieron en la máxima disciplina de los rallies, llevándoselo todo y aburriendo al personal, tanto como antes aburrió Citroën con 9 años de la dictadura de Loeb.

Dicen que no hay mal que por bien no venga, y el abandono de la marca alemana podría llevarnos a un escenario muchos más competido y mucho más competitivo, si bien, mientras Ogier siga tocado por la varita mágica por la que está tocado, no parece que, aunque tenga que cambiar de marca, no vaya a seguir siendo el rival a batir, si bien el cambio de reglamento técnico, podría permitir que una marca con la que a priori no se cuenta, pueda discutirle a Ogier su supremacía.

En el Rallye de Australia, que por primera vez fue el encargado de cerrar la temporada, sólo estaba por decidir el subcampeón del mundo, un mérito menor, si bien cualquier piloto preferirá ser 2º antes que 5º. Ese privilegio cayó en manos del belga de Hyundai Thierry Neuville, en otro fiasco de Dani Sordo, ésta vez por culpa de un error en la 1ª etapa, y cuando el cántabro se había colocado 2º y tenía serias opciones de acabar en el podio e, incluso, luchar por ganar el rallye.

La cuestión es que en el enlace entre el 4º y el 5º tramo, Marc Martí, el copiloto de Sordo se despistó, no calculó bien la distancia y el tiempo que necesitaban para llegar a la salida del siguiente tramo y, además, se perdió en un par de cruces que, al final, hicieron penalizar al español 2 minutos, 20 segundos reales, bajando del 2º puesto al 7º, perdiendo todas sus opciones de acabar en el podio, además del palo emocional y de motivación que significa verte luchando por la victoria a verte, de repente y por una cuestión extra deportiva, situarte en la pelea por el 4º o 5º puesto. Mal final de año para el de Puente San Miguel.

En cuanto a la lucha por la victoria, y con libertad absoluta de los 3 pilotos de Volkswagen para pelear por conseguirla, a pesar de que Mikkelsen se estaba jugando el subcampeonato, todo parecía condicionado por la difícil situación de Ogier al tener que abrir pista los 2 primeros días, máxime cuando en Australia algunos tramos parecen una pista de patinaje, siendo la única ventaja para Ogier el que no iba a sufrir el polvo en suspensión tan característica del Rallye de Australia que, entre otras medidas, justificó que el último día los coches saliesen de 4 en 4 minutos.
Mikkelsen salió a por todas, siendo el primer líder del rallye, pero muy igualado con Paddon que, efímeramente fue líder después del 2º tramo, y decimos efímeramente porque Mikkelsen recuperó el primer puesto en el tercer tramo, posición que no abandonó, a pesar del ataque final de Ogier, hasta el último tramo, consiguiendo una victoria que, de cara a sus negociaciones para hacerse con un volante para 2017 le va a ayudar y mucho, si bien el noruego ya ha dejado claro que nadie podrá cerrar nada con ningún equipo hasta que Ogier no firme con Citroën, Ford o Toyota.

Comentada ya la debacle de Dani Sordo cuando luchaba por la victoria, tramo a tramo Ogier fue metiéndose en la pelea entre Mikkelsen y Paddon, y así se llegó, con los 3 igualadísimos, a la última etapa, que tenía 5 tramos, con Ogier a sólo 2 segundos de Mikkelsen y Paddon a 12. Todo parecía indicar que, ya liberado del “castigo” de tener que abrir pista, Ogier iba a “merendarse” a su compañero de equipo en un visto y no visto. Pero los rallies siempre guardan alguna incertidumbre y Ogier, cuando se tiraba a por Mikkelsen, hacía un trompo, perdía 20 segundos y con ellos toda opción de tener el privilegio de ser el piloto que diese a Volkswagen la última victoria en el mundial. Paddon, por su parte, tocaba contra un talud, pinchando la rueda trasera izquierda y perdiendo no sólo el tercer puesto, sino que cayó al 5º, por detrás de Dani Sordo, al que finalmente acabó dando caza, superándolo por sólo 1.6 segundos.

Neuville acabó 3º, logrando así hacerse con el subcampeonato un resultado que, aún no siendo como para tirar fuegos artificiales, sí que tiene su mérito tratándose de un piloto de Hyundai. La máxima es que al primero que tienes que ganarle es a tu compañero de equipo, y esto es lo que han hecho Ogier y Neuville que superó en la clasificación final del mundial a Paddon y a Sordo.
En cuanto a los ganadores de tramos, 10 mejores tiempos fueron para Mikkelsen, 7 para Ogier, 2 para Latvala, 2 para Paddon y 2 para Neuville. ¿Sordo? Pues nada. Ilusionando al principio, como tantas otras veces, para acabar en un anodino 5º puesto, “rematados” con unas declaraciones que demuestran en carácter tan poco competitivo que está demostrando el cántabro, al decir que da igual ser 4º que 5º, una afirmación con la que no estamos para nada de acuerdo, ya que para él no habrá sido igual ser el peor piloto de Hyundai que haber quedo 2º en el mundial, como sí quedo su compañero Neuville.

Finalizada la temporada, mientras habrá que esperar muy poco para conocer el destino final de Ogier, que apunta a Ford, sin descartar todavía del todo a Citroën, Sordo deberá pensarse muy mucho su planteamiento cara a 2017 porqué, aunque él no lo reconozca, su temporada 2016 ha sido mala, tirando a muy mala y no sólo por sus resultados, algunos rozando el ridículo, sino por los conseguidos por sus compañeros de equipo que, no solo han ganado 2 rallies, sino que en casi todas las pruebas de 2016 han estado en la pomada y han acabado el mundial delante suyo.
Latvala, por su parte, parece tener ya los dos pies dentro de Toyota, donde haría equipo con Juho Hanninen y el campeón del mundo de WRC2 Esapekka Lappi, mientras que Mikkelsen podría tener un hueco en Ford, donde haría equipo con Ogier, Camilli y Tanak, si bien tendría que aportar “tela marinera”, para lo que ya cuenta, igual que Ogier y Latvala, con la confirmación de que Red Bull les seguirá apoyando, corran en el equipo que corran.

El 2017 ya está a la vuelta de la esquina y el mundial de rallies, con nueva reglamentación y cambio de pilotos, se aventura apasionante. Ojala. Aunque otra vez acabe ganando Ogier.

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