Y Nico Rosberg es el campeón

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Al final, y no será porque no lo haya intentado Lewis Hamilton, no hubo sorpresas en el último Gran Premio de la temporada, y Nico Rosberg logró su primer título de campeón del mundo de Fórmula 1. La carrera no fue nada fácil para el alemán, pero al final se impuso la lógica

Aunque siempre puede saltar la sorpresa, y más en un deporte mecánico y de riesgo, como es la Fórmula 1, nada ni nadie impidieron un título que, a principio de temporada parecía claro para Rosberg, que a poco de superarse la mitad del año ya parecía que sería coser y cantar para un Hamilton que había recuperado casi 50 puntos de desventaja y se había puesto líder pero que, después de la rotura de motor del inglés en Sepang, cuando estaba dándole el que parecía un golpe de gracia a su 4º título, volvió a convertir a Rosberg en el máximo candidato al triunfo final.

Esas vicisitudes, las dudas de qué piloto de Mercedes acabaría siendo el campeón, y las diabluras de “Mad” Max Verstappen, han sido las únicas o de las pocas emociones de una temporada dominada otra vez por los pilotos de Mercedes, con el resto de la parrilla como meros comparsas, esperando la llegada del 2017 y con la nueva temporada una nueva reglamentación que, al partir todos de cero, podría devolver a la Fórmula la emoción y la competividad perdida.

En cuanto a la última carrera de la temporada, Hamilton hizo cuanto estuvo a su alcance para que se le complicasen las cosas a Rosberg, incluyendo ralentizar la carrera en las últimas vueltas para que a Rosberg, cómodo 2º hasta ése momento, se le echasen encima un par de “galgos”, en éste caso Vettel y Verstappen, que pudiesen disputarle el 2º y el tercer puesto, ya que, ganando Hamilton, el único resultado que le valdría era que Rosberg fuese, como mucho, 4º. Pero no solo no pudo ser, Rosberg acabó 2º, Vettel 3º y Verstappen 4º, sino que desde Mercedes “criminalizaron” la jugada de Hamilton, diciendo que era antideportiva y que podría justificar una sanción por parte del equipo. Bla, bla, bla. Como sigan así los de Mercedes, ya pueden empezar a imaginarse a Lewis Hamilton vestido de bebida energética, de rojo Ferrari o de ¡McLaren!

En todo caso, y aunque la carrera tuvo poca historia, el único que le puso un poco de “histeria” fue el de siempre, por no decir el único: Verstappen. Verle, casi tocándose con Rosberg, disputarle un puesto al alemán, fue de lo poco emocionante que tuvo un Gran Premio que el único interés que tenía era saber quién sería a la postre el campeón 2016.

Por detrás, la noticia era el prematuro abandono de Jenson Button en la que era su última carrera en la Fórmula 1 y el 9º puesto de otro que decía adiós, el una vez casi campeón del mundo en 2008, Felipe Massa, el único piloto que fue campeón a falta de una curva, la de aquella carrera en su casa, en Sao Paulo, en la que Lewis Hamilton adelantó al Toyota de Timo Glock en la última curva para birlarle un título que Massa, que ya había cruzado la meta, y los suyos, staff de Ferrari incluido, ya estaban empezando a celebrar. Alonso fue 10º, en otra temporada para olvidar y Carlos Sainz abandonó por culpa de un golpe de Palmer.

Ahora toca trabajar, y mucho, en las fábricas, dando los últimos retoques a los coches de 2017 que, con más aerodinámica, serán más lentos en rectas pero más rápidos en curvas, suponiéndose que bajarán entre 4 y 5 segundos los tiempos por vuelta. De ésta forma, con más aerodinámica, se acortarán las distancias de frenado, con lo que los adelantamientos serán, todavía, más difíciles, o sea que la emoción y la espectacularidad suponemos que seguirá brillando por su ausencia.

En cuanto a los motores, y a pesar de que se espera que el de Mercedes siga siendo la mecánica a batir, se abren opciones para Honda, Renault y Ferrari, si bien habrá que esperar a las primeras carreras para saber si la esperanza de mayor igualdad gracias a una nueva reglamentación se convierte en realidad, o la realidad sigue siendo que los Mercedes volverán a dominar con mano de hierro el mundial.

En cualquier caso, y si la aerodinámica será más importante, que nadie se olvide de la magia que podría hacer Adrian Newey. Hay que contar con él. Y con Verstappen.

Hasta el año que viene, amiguitos…!!!

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