Ferrari da la sorpresa. Ganó Vettel

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Aunque el resultado de Australia no justifique, al menos todavía, que se pueda pensar en el fin del dominio de los Mercedes, sí al menos la victoria de un Ferrari le pone un poco de emoción a una disciplina tan aburrida como previsible que en Melbourne no cumplió con el guión que se esperaba

Es muy pronto para sacar conclusiones basadas en el resultado de Australia, pero pocos dudan en afirmar que la victoria de Sebastien Vettel en Albert Park ha sido un soplo de aire fresco a una categoría en la que el dominio de Mercedes había convertido en muy previsible y poco o nada emocionante. Baste recordar que en 2016 los Mercedes solo dejaron de ganar un Gran Premio, el celebrado en Montmeló, y porque se chocaron entre sus dos pilotos en la primera vuelta, para no discutir que el dominio de los Mercedes, y las nulas posibilidades de Fernando Alonso, hicieron perder mucho del interés que en España había despertado la máxima categoría del automovilismo mundial.

Al ser una temporada con muchos cambios, nuevos chasis, nueva aerodinámica, nuevos neumáticos, y no solo de compuestos, sino también de tamaño, ya que son bastante más anchos, y nuevos motores, permiten esperar algo más de la Fórmula 1 que un previsible campeón pilotando un Mercedes. Los test de pretemporada no dieron demasiadas pistas, y lo lógico es esperar que, con un cambio de reglamento, los grandes equipos diesen un paso adelante, algo que, en el doloroso caso de McLaren, no se dio. Más bien al contrario. Parece que son los únicos que, esperándose mucho de ellos, han dado un paso atrás.

En cualquier caso, y sin poder restarle ni un ápice de mérito a una gran victoria, la que consiguieron Ferrari y Sebastien Vettel, lo cierto es que una buena parte de ésta victoria hay que adjudicarla a una mala “lectura” de la carrera por parte de Mercedes, a un posible problema de desgaste de los neumáticos del Mercedes de Hamilton, al “tapón” que significó para Hamilton Verstappen o, incluso, a la falta de reflejos de un equipo, Mercedes, tan acostumbrado a ganar de calle en los últimos años, que quizás no se enfrentó a la carrera con la necesaria “tensión” competitiva para ver qué hacían su mayor rival, Ferrari, y buscar la forma de contrarrestarlo, neutralizarlo y superarlo.

Y eso que la clasificación parecía anunciar más de lo mismo, con la pole de Hamilton, demostrando que, a una vuelta, es muy difícil batir al inglés. En cuanto a la competencia, cuesta ver a Vettel ser tan competitivo y a Raikkonen tan apático, y a los Red Bull lejos de la pelea, a pesar de que la aerodinámica éste año ha recuperado protagonismo, si bien el trazado de Melbourne no es el ideal para demostrarlo. Hablando de Red Bull, increíble y negativo inicio de temporada para Ricciardo: ¡no pudo correr en su propia casa! Sus males empezaron el sábado, chocando al intentar hacer su vuelta de clasificación, tuvo que cambiar la caja y, como sus mecánicos no pudieron acabar el coche a tiempo, tuvo que salir desde el pit Lane para terminar abandonando. Un desastre.

Respecto a Fernando Alonso, la “canción” del 2017 empieza como terminaron casi todas las del 2016: “Hice una de las mejores carreras de mi vida”. Escuchar decir esto a todo un doble campeón del mundo, que salió el 13º, y que es piloto de uno de los equipos con más y mejor historia de la Fórmula, y cuando en carrera lo único que iba haciendo era luchar por acabar 10º, y tuvo que abandonar a falta de 3 vueltas por un problema de dirección, decía él, de frenos y suspensión dijo el equipo, es el mejor aviso para que los alonsistas se preparen, y bien, para seguir sufriendo. Y mucho. No pinta nada bien el panorama McLaren-Honda y esto para lo único que va a servir es para las tonterías mediáticas de todos los años: como no se puede hablar de los resultados de Alonso, habrá que hablar de que todos los equipos del mundial, y en especial los mejores, Mercedes, Red Bull y hasta Ferrari, están como locos para ficharle para 2018 y todos llamándole por teléfono para que firme con ellos. Y ya ni les cuento el día que Bottas cometa un error. Ese día subirán a Alonso al Mercedes para 2018.

En cuanto a Carlos Sainz, bien tirando a muy bien. Salió 8º y acabó 8º y superando a su compañero de equipo. Este año Toro Rosso ha cambiado de motorizarse con Ferrari a llevar Renault, como la escudería “madre”, red Bull, y esto podría ayudarles a entender cosas del motor, y optimizar sus prestaciones, si bien todavía están en fase de desarrollo y muy contentos y satisfechos con el trabajo del español.

El mundial no ha hecho más que empezar y, aunque la victoria de Ferrari ha puesto en toque de pimienta, hay que esperar a no menos de 3 o 4 Grandes Premios más para saber si a Mercedes, de verdad, le ha salido un grano, o si lo de Melbourne ha sido un espejismo. Eso sí: lo que parece estar muy claro es que, por culpa de la carga aerodinámica y aunque los coches sean más rápidos en curvas, habrá, todavía, menos adelantamientos de los que había, que ya eran pocos y que, dado el menor desgaste de los neumáticos, en casi todas las carreras se irá a una estrategia de una única parada, algo que, encima, restará más incertidumbre a los resultados.

La próxima cita, en dos semanas, en Shangai, China, un trazado muy largo, con una recta de ésas que no se acaban, y en la que la velocidad punta será un martirio, uno más y le esperan unos cuantos, para Fernando Alonso.

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