Vettel y Ferrari le ponen emoción a la Fórmula 1

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Ganar, como ganó Vettel, dos de las tres primeras carreras del año, empieza a dar cada vez más posibilidades a que la evolución de Ferrari sea real y a que el dominio apabullante de los Mercedes pase a formar parte de la historia, pero no del presente, aunque la noticia del Gran Premio la dio Alonso

No pocas cosas pasaron en Barhein, empezando por la “sorpresa” de la inesperada pole de Valtteri Bottas, cuando todo el mundo esperaba que fuese su compañero Lewis Hamilton el que la hiciese. El inglés, muy deportivo y caballeroso con el finlandés, le felicitó por haber hecho le mejor tiempo en la calificación, lo que “condenaba” a Hamilton a salir 2º, por la parte sucia de la pista, y con la amenaza de Sebastein Vettel, que salía 3º.

Y así fue. Bottas salió perfectamente, pero Vettel superó en la arrancada a Hamilton y se colocó 2º, por delante del inglés. Sin embargo, Bottas, y a pesar de la superioridad que parecían tener los Mercedes, no conseguía alejarse del Ferrari que le perseguía, algo que después su equipo adjudicó a un problema con un compresor, que había dado una errónea presión a los neumáticos súper blandos que calzaba el monoplaza del finlandés. Este error, y algunas circunstancias de la carrera, errores de estrategia de Mercedes incluidos, acabarían sentenciando las opciones de las flechas de plata alemanas, si bien beneficiaron el espectáculo, ya que el ritmo tan lento de Bottas permitió que en las primeras vueltas hasta 5 pilotos estuviesen separados por no más de 5 segundos: Bottas, Vettel, Hamilton, Verstappen y Ricciardo.

Viendo la “lentitud” de Bottas, en Ferrari decidieron adelantar la primera parada de Vettel y, a pesar de haber devuelto al alemán al medio del tráfico, no lo pagaron porque poco después hubo un Safety Car que permitió a Vettel colocarse primero, mientras todos los monoplazas que tenía delante entraban a cambiar neumáticos. En ésa “jugada” se fraguó el desastre definitivo de Mercedes. Hamilton, al entrar a boxes, sabiendo que Bottas entraba delante de él, intentó hacer “tiempo”, entrando excesivamente despacio al pit lane, ralentizando la entrada de Ricciardo, perjudicándole, por lo que fue sancionado con 5 segundos, que cumplió en su segunda parada. Para colmo de males, al llegar a, su box, tuvo que esperar, detrás de Bottas, a que acabasen de cambiarle losa neumáticos a su compañero. Un desastre.

Entre tanto, Vettel y su Ferrari ya se habían escapado, y ni siquiera las facilidades que le dio Bottas al dejarse adelantar, permitieron que Hamilton llegase a Vettel y le plantase batalla, máxime cuando, una vez cumplida la sanción de los 5 segundos, el alemán ya se situó, cómodamente, fuera del alcance de los Mercedes, que acabaron 2º y 3º.

En cuanto a los españoles, error de Carlos Sainz al volver a pista después de su primera parada. Llegó a la derecha del final de la recta de meta por dentro, pero con el debutante Lance Stroll claramente por fuera, y por delante suyo. Sainz metió el morro de su Toro Rosso, pero sin dejar sitio a la trazada del canadiense, acabando los dos fuera de carrera, una desgracia que, en el caso del madrileño, se verá agravada con la pérdida de 3 puestos en el próximo Gran Premio y 2 puntos menos en el “carnet”.

Y de Fernando Alonso qué decir? De la carrera, nada. Otro abandono, más quejas y un futuro cada vez más tenebroso con el McLaren Honda. Sin embargo, el español fue el principal generador de noticias en Barhein, ya desde los días previos a la carrera, cuando se supo, el miércoles, que no correría en Mónaco porque estaría corriendo las 500 millas de Indianápolis, en Shakir no se habló de otra cosa. Alonso, encantado. Muchos, perplejos. Y es que si Mónaco es el único circuito del mundo en el que un piloto puede demostrar que está muy por encima de la máquina, no correr ahí no parece muy acorde con las últimas y habituales declaraciones del asturiano: hice la vuelta de mi vida, la carrera de mi vida o nunca piloté tan bien. Hacerlo bien en Mónaco, como pocos como Alonso serían capaces de hacerlo, le mantendría a él en el pedestal que ocupa como uno de los mejores pilotos de la historia, y colocaría a McLaren y a Honda más al pie de los caballos de lo que están. Irse a Indy, aunque sin ninguna duda es una aventura y una experiencia apasionante, en cualquier caso más mediática que ninguna otra, en realidad se parece más a una “espantá” que a una jugada estratégica y muy pensada. Simple marketing. Aunque si gana en Indianápolis, algunos dirán que ha sido una genialidad. Y claro que puede ganar. Pero también puede meterse un “palo” de esos que te dejan “turulato” un tiempo. Y a su edad, y con su experiencia, Alonso no debería estar disponible para “aventuras”. Otra cosa bien distinta sería preparar las cosas con tiempo, cabeza, sentido común y lógica. Pero bueno: los genios no entienden de estas cosas. Y Alonso lo es.

Próxima parada: Rusia.

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