Cuando Lamborghini estuvo en la Fórmula Uno

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Updated: mayo 1, 2012

Hubo un tiempo en el que Lamborghini se aventuró a ingresar en ese selecto grupo de equipos de Fórmula Uno. El proyecto, que en principio tenía muy buena pinta, acabo siendo un total fracaso. Todo nació de la idea de un mexicano llamado Fernando González Luna. Esta es la historia.

En el otoño de 1989 un hombre de negocios mexicano, joven y bien relacionado, Fernando González Luna, anunció que tenía la intención de crear un equipo de carreras para participar en la Fórmula Uno. El acaudalado amante del motorsport formó una empresa llamada GLAS (González Luna y Asociados), y comenzó a buscar apoyos. Su intención era que en su proyecto participaran empresas e inversionistas de su país.

Los planes de Fernando González Luna parecían ir viento en popa. GLAS había recaudado 20 millones de dólares, y anunció a principios de 1990 que había convencido a Lamborghini Engineering Italia para que proporcionaran el nuevo motor V12 que fabricaban, y para diseñar y construir el chasis para su nuevo equipo de Fórmula Uno. Pero para seguir con la historia hay que retroceder un poco en el tiempo.

En abril de 1987, el gigante americano Chrysler, con Lee Laccoca como presidente de la compañía, desenfundó 33 millones de dólares para controlar Lamborghini. Laccoca, que había sido capaz de reflotar Chryler después de caer en la bancarrota, no tuvo que esforzarse mucho para convencer a la junta directiva de la compra de Lamborghini. La reactivación de la marca de deportivos italianos comenzó con una inyección de 50 millones de dólares. Uno de los objetivos de Chryler era que Lamborghini entrara de lleno en el automovilismo deportivo, y ese esfuerzo tenía nombre, Lamborghihi Engineering, los encargados de fabricar un motor para los equipos de F1. Su presupuesto era de 5 millones de dólares, y se diseño un motor de 3,5 litros y 12 cilindros en V.

En 1989 el departamento de competición de Santa Agata Bolognese entro en el Fórmula Uno como proveedor de motores, y empezó a escucharse el rugido de su V12 en los boxes de todos los circuitos del mundo.

http://youtu.be/eqLjoh1Zsok

En 1990, aquel mexicano con la fantasía de entrar a formar parte de la F1, Fernando González Luna, desapareció sin dejar rastro, y con él todo el dinero conseguido. Los planes del equipo GLAS se derrumbaron como un castillo de naipes y el proyecto del equipo de F1 mexicano quedó en nada. En Lamborghini acostumbrados a los astados tomaron el toro por los cuernos. Ellos tenían su motor V12 y un monoplaza de Fórmula Uno diseñado, así que la empresa inyectó dinero para sacar adelante el proyecto. En ese instante GLAS pasó a llamarse Módena Team Spa.

En Lamborghini querían que Módena Team Spa fuera un departamento independiente de la marca y con sus propios recursos económicos, pero esto no creaba más que confusión ya que Lamborghini Engineering ya había diseñado y construido el chasis para entrar en la Fórmula Uno y estos llevaban el nombre de la empresa, además el motor que lo impulsaba también era Lamborghini. De todas formas, los mandamases de Santa Agata Bolognese se empeñaron en mantener Módena Team, aunque en la lista oficial de la FIA los F1 tenían el nombre de Lambo 291.

Los Lambo 291 eran monoplazas bonitos, con soluciones técnicas que se mantendrían con el paso de los años, como los radiadores inclinados, y tenían un característico color azul. Se dice que los ingenieros robaron planos de aviones de la segunda guerra mundial para construir el chasis. Los pilotos que se pusieron a los mandos de los F1 del Módena Team fueron Nicola Larini y Eric van der Poele.

El equipo y sus coches no consiguieron grandes resultados. A mediados de la temporada de 1991 ya tenían gravísimos problemas económicos, y Lamborghini no iba a poner ni un solo dólar más en el proyecto. Mauro Forghieri, el hombre al que Lamborghini Engineering había encargado el diseño y la construcción del Fórmula Uno, intentó reorganizar el equipo Módena como una entidad independiente y viable de Lamborghini Engineering. Por otro lado negocio una fusión con el equipo Larrouse Fórmula One Reynard´s.

Ninguna de las dos alternativas cuajó, y el equipo desapareció antes de la temporada 1992 bajo una montaña de deudas. Solamente siguió vivo su motor V12, que se rebautizó Chrysler. Cerca del final del campeonato de 1993 el propulsor fue probado por McLaren con la intención de montarlo en sus monoplazas al año siguiente. El encargado de probarlo fue Ayrton Senna que quedó impresionado por el rendimiento del V12.

Al final McLaren optó por Peugeot y Chrysler abandonó del todo el sueño de formar parte de la Fórmula Uno.

Cuando Lamborghini estuvo en la Fórmula Uno

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