Dicen que recibe su nombre del mejor toro de la feria de Zaragoza de 1993, era negro zaíno, pesó 507 kilos, llevaba el número 32 y Emilio Muñoz le cortó una oreja. Yo no sé quién le pone nombre a los toros, pero debe estar pensando en los Lamborghinis aunque sea de refilón.

El último Lamborghini viene a suceder al venerable Murciélago y su presentación en el salón de Ginebra supondrá el indulto final de tan insigne modelo, que entró en el ruedo en 2002 con 580 cv y 1650 kgr y se va con hasta 670 cv, algo más de 1.700 kgr y algo menos de 400.000€. El Aventador entra en la plaza con nada menos que 700 cv. y unos muy contenidos 1575 kgr teniendo en cuenta la tracción total ya habitual en la marca y todos los juguetitos que equipa. Con ello no llega a 2,3 kgr/cv para conseguir acelerar de 0 a 100 km/h en 2,9 segundos y tantear los 350 km/h.

Entre esos juguetes nos encontramos con un nuevo cambio manual robotizado de siete marchas que se anuncia no sólo un 40% más rápido que el ya antiguo e-gear, sino también más ligero y compacto. También cuenta con un monocasco de fibra de carbono que pesa sólo 148 kgr, un nuevo diferencial central electrónico o unos frenos carbono-cerámicos de serie. Ya tenemos de todo.

Bueno espera, que nos falta lo más importante, el primer V12 desarrollado enteramente por Lamborghini en los últimos casi 50 años, desde aquél mítico encargo a Bizarrini para el primer “Lambo” y que en 1963 proporcionaba en su versión de pruebas nada menos que 375 cv con 3,5 litros de cilindrada ¡108 cv por litro en 1963! Dicen que Ferruccio Lamborghini le daba un extra por cada caballo que consiguiese por encima de los V12 de Ferrari y bien que se los ganó, aunque en la versión definitiva montada en aquél 350 GT salió al mercado con 280 cv. El nuevo motor tiene su correspondiente chapita que enumera el orden de encendido de todos sus cilindros en lo que casi se convierte en una oración o la secuencia de un sueño: 1-12-4-9-2-11-6-7-3-10-5-8… y siguiendo con los porcentajes te ahorrarás un 20% de gasolina con respecto a tu Murciélago (o por lo menos un 85% si eres capaz de, venga hombre éste sí, llevarlo a 110 Km/h por autopista).

Puede gustarnos más o menos, hay quién dirá que es demasiado anguloso, agresivo o parecido al Reventón, pero sus medidas y proporciones seguro que impresionarán a todo el mundo: 4,78 de largo, 2,26 de ancho y solamente 1,13 cm de alto, sin que se nos pase por alto el habitual sistema de apertura de puertas de Lamborghini, la posibilidad de ver el motor desde el exterior con la cubierta transparente opcional o el sistema de refrigeración activa similar al ya presente en el Murciélago. Quizás lo más anodino del coche, si es que se puede llamar así, es el interior, con todos los mandos y botones en una consola central ascendente culminada con la pantalla del navegador y dos solitarias salidas de ventilación. Y el volante, feo y con esa rebaja en su parte inferior que tan de moda se ha puesto por desconocidas razones.

Para este verano lo tienes.

Lamborghini Aventador LP700-4.