“Y el lunes al café del desayuno vuelve la guerra fría” quizás a la canción de Sabina tendremos que cambiar dentro de pocos meses el día de la semana aunque para ello destrocemos una de las mejores canciones de autor jienense.

Los jueves cuando empiecen a sonar los motores en los grandes premios, cuando los camiones saquen de sus mantas de colores la tecnología puntera de la fórmula 1, el poderío ruso de los zares volverá a amenazar el mundo de brasileños, españoles y británicos.

Todos reconocemos a Rusia como una de las grandes potencias mundiales. Da igual que hablemos de la época zarista o stalinista, da igual que hablemos de Gorbachov o de Putin, siempre vemos poder detrás de un gran país que se reinventó a si mismo con la Perestroika, y en la actualidad libra en sus calles una cruenta batalla entre el capitalismo emergente y la cultura socialista de décadas.

Rusia siempre está, o se le espera, y ahora empieza a pisar con fuerza en los circuitos.

Vitali Petrov quizás es lo primero que nos viene a la cabeza cuando oímos Rusia y Formula1. Llegó en 2010 y con ganas de quedarse. Todos nos acordamos del último gran premio del año pasado. En él puso, con una excelente conducción, la tercera corona más lejos de Fernando Alonso. En cada vuelta impedía el adelantamiento del asturiano sin perder los nervios, todo lo contrario que, el bicampeón que se iba de excursiones por el campo con frecuencia y terminó con malos gestos hacia el buen piloto ruso al finalizar la carrera. Ahora, en la primera carrera del año, vemos como se las gasta Vitali con un motor y un coche competitivo.

Pero Petrov es más que eso; Petrov es dinero. Los que forman parte de la parrilla de la Formula 1 no son siempre los mejores pilotos del mundo (podemos poner de ejemplo a De la Rosa y Nelsinho, uno un gigante y otro un enano). La clase media-baja de la parrilla precisa patrocinadores que permitan al equipo calzarse las botas para competir, unos patrocinadores que les inyecten dinero a los monoplazas. Y a Rusia y a sus magnates, dinero, ahora mismo, les sobra.

Más de rusos. En octubre de 2010, tal como declaró en rueda de prensa el viceprimer ministro ruso, Dimitri Kozav, Rusia tendrá su propio Gran Premio en Formula 1. El circuito se construirá en Sochi, sede de los Juegos Olímpicos de Invierno 2014. Este trazado, con un coste entre 160 y 200 millones de dólares, será otro más donde los coches volarán por las calles de una ciudad. Acogerá el Gran Circo, tal como firmaron el presidente ruso Vladímir Putin y el manda más Ecclestone, entre 2014 y 2020. Sin embargo las fechas no están del todo claras, ya que para evitar la coincidencia con los Juegos Olímpicos de Invierno, se inauguraría en 2015.

Lo que está claro es que lo que vemos en los primeros planos del proyecto del trazado ruso es una auténtica maravilla. Los ingenieros rusos plantean que los monoplazas rueden al lado de gran parte de las instalaciones que se van a construir para los Juegos Olímpicos. En los dibujos iniciales, el circuito abraza casi todas las instalaciones que se construirán y los pilotos podrán ver el estadio olímpico, las pistas de curling… que seguramente serán también joyas arquitectónicas para poder contemplar.

Piloto, circuito…¿y escudería? Esa ya la tenemos, el equipo Marussia Virgin Racing, con licencia por la Federación Automovilística de Rusia y con campo de entrenamientos británico; Jerome D´Ambrosio y Timo Glock. Este proyecto no tiene la pinta del intento en 2005 de Alex Schneider, empresario canadiense de origen ruso, que tuvo que vender Jordan un año después debido a su fracaso.

Este nuevo equipo tiene mejor pinta para ser competitivo en un futuro. Base, por lo menos, parece tener. En primer lugar hay dinero, no se sabe cuanto se pagó por la compra de parte de las acciones de Virgin pero, vamos, seguro que un pico. Hay ganas de que se unan grandes empresas rusas para patrocinar el equipo, y ya sabemos como son los rusos con el orgullo patrio. Pat Symonds, según algunos medios, está por ahí metido y dicen que volverá a primera línea en 2013. Y por último la escudería no descarta, en un futuro, tener a Petrov en sus filas.

Marussia Motors es un fabricante de automóviles deportivos cuyo fundador y director general Nikolái Fomenko, un showman y piloto de automovilismo, firmó un contrato con Virgin Racing en noviembre de 2010, comprando parte de las acciones de la escudería. Él llevará las riendas de la dirección de ingeniería de la escudería y es la figura visible de la parte rusa del equipo. De momento sus coches no es que sean lo mejorcito de la parrilla. Su objetivo hoy por hoy es finalizar carreras e ir aprendiendo. Ver sus dos monoplazas la bandera a cuadros será para ellos un éxito en estas primeras carreras, mucho más después de la famosa regla del 107%. Pero cuidado, la maquinaria rusa llegó con un coche ya hecho por Virgin y, como sabemos todos, con muchísimas carencias. Lo han mejorado, seguramente lo mejorarán mucho más, pero dicen que, cuando llegué 2012, sus coches, nuevos, con toda la ingeniería rusa, sí van a correr.

Rusia fue y es una potencia, pero debemos darnos cuenta que el reparto de cartas en el mundo está cambiando. Los ases ya no están tan claros en las manos de los poderes económicos de años atrás. Los países emergentes están empujando con fuerza y ellos tienen la llave económica del futuro. En China, en 2010, había 130 vehículos por mil habitantes, en EEUU 800, en India tan solo12, en Brasil 133.

Hoy estamos hablando de una escudería rusa pero seguro que más pronto que tarde podremos hablar de escuderías de otros países cuyo poder económico está modificando con fuerza el mundo.

¿Escudería brasileña? El tiempo lo dirá, de momento “me envenenan los besos que voy dando y sin embargo cuando duermo sin ti, contigo sueño”.

Qué grande Sabina¡¡¡¡¡Vuelve la guerra fría ..... en la F1