El Rally de Portugal siempre es especial, los recuerdos de los grupos B a toda velocidad por pistas de tierra llenas de gente que iban abriéndose a su paso es algo que ya no viviremos más (seguramente por el bien de todos), pero es una muestra más de la espectacularidad de la prueba.

En esta ocasión además de los habituales equipos oficiales de Ford y Citroen, se inscribía también el nuevo Mini Countryman, que aunque no debutará con especificaciones WRC hasta el Rally de Italia, presentaba la versión S2000 en manos de Daniel Oliveira y Armindo Araujo. Por otro lado el rally se adelantaba de fechas con respecto a otros años, sembrando las dudas de si la primavera traería lluvias a la prueba, haciendo que las posibles estrategias a la hora de abrir pista cada día se fueran al traste. Por si esto fuera poco, la dureza de las pistas puso a prueba la resistencia tanto de los coches como especialmente de los neumáticos, y los pinchazos y problemas de transmisión fueron una constante durante todo el fin de semana.

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El rally comenzó accidentado después de que Ken Block sufriese un espectacular accidente en el shakedown, obligando incluso a suspenderlo y evacuar al hospital tanto a él como a su copiloto. Aunque parece que no han tenido lesiones graves el coche quedó destrozado y no pudieron ni siquiera comenzar el rally. En esa primera especial el galo Sebastien Ogier se hizo con el mejor tiempo una décima de segundo por delante de su compañero, compatriota y tocayo Loeb, con Peter Solberg tercero y los Ford por detrás hasta llegar a un noveno Kimi Raikkonen. Latvala, Ostberg, Hirvonen, Henin Soldberg y Wilson era el orden.

El Viernes comenzaba con los Citroen atacando y repartiéndose los scrath de los primeros tramos del día, empieza a quedar claro que Ogier le va a dar mucha guerra a un Loeb que no tiene esa costumbre, llegando incluso a dar muestras de nerviosismo en algunos momentos más adelante. Peter Solberg quedaba por la tarde descolgado de la lucha en Citroen después de que una serie de pinchazos y problemas le obligaran a retirarse para acogerse al SuperRally. Sin embargo, a esas alturas empezó a quedar claro que la estrategia iba a dominar los últimos tramos del día, después de que tanto Ogier como Loeb comenzaran a bajar el ritmo con la intención de no abrir pista al día siguiente. Latvala era el beneficiado (o más bien perjudicado) con todo esto y, tras ganar dos tramos seguidos, se ponía líder y veía como Ogier caía hasta la cuarta posición. Parece ser que el propio Latvala intentó hacer lo mismo, pero un error de comunicación con su copiloto le obligaba a salir primero el sábado. La diferencia entre primero y cuarto se reducía a 16,7 segundos, con Latvala y Hirvonen delante, y los franceses de Citroen detrás. Henin Solberg era quinto ya a más de dos minutos de distancia del líder.

Además de Peter Solberg, otro que se veía obligado a abandonar era el noruego Mad Ostberg, que cometió un error en la superespecial del jueves, saliéndose de la pista y rompiendo una llanta que posteriormente perdía hiriendo a un espectador de la prueba. Ya el sábado un problema con el cambio acabó definitivamente con sus posibilidades. Por su parte el MINI de Araujo mantenía una dura lucha con Raikkonen en torno a la séptima posición.

El sábado los Citroen comenzaron pronto a aprovecharse de la labor de estrategia del día anterior, recortando rápidamente la distancia con los Ford de cabeza. La polémica del rally llegó en la segunda especial, en la que Hirvonen, tras perder dos minutos arreglando un pinchazo, vuelve a pista en medio de la especial justo delante de un Sebastien Loeb especialmente motivado y peleón, que se encuentra con que la nube de polvo que levanta el piloto de Ford le hace perder 30 vitales segundos de cara a su particular lucha contra Ogier. El enfado de Loeb fue tal que incluso empujó al Ford al acabar el tramo, pidiendo disculpas por ello posteriormente. Ogier, por su parte, continuaba atacando a Latvala y su esfuerzo obtenía recompensa antes de acabar los tramos de la mañana, cuando se pone líder de la prueba con sólo Loeb y Latvala a tiro de poder luchar por arrebatarle la victoria, ya que el cuarto, Hirvonen, estaba a más de 2 minutos. Pero las buenas noticias para él no se acababan aquí, ya que por la tarde el piloto de Ford rompía la transmisión y perdía con ello más de 4 minutos al final del día. Otro perjudicado fue el MINI de Araujo que sufrió varios problemas mecánicos y pinchazos, retrasándole mucho en la general. Con todo, el día termina con Ogier 37 segundos por delante de Loeb y los Ford muy retrasados detrás.

El último día no supuso cambios importantes en la clasificación, si bien en el equipo Ford continuaron los problemas con la transmisión de Hirvonen, que puso en peligro su cuarto puesto final. En Citroen, Loeb alababa el gran rendimiento demostrado por Ogier durante todo el rally, llegando a decir que “si Ogier gana, la pelea por el campeonato será muy bonita”. La Power Stage se la llevó Loeb por delante de Latvala y Ogier, repartiéndose de esa manera los 3,2 y 1 puntos que se llevan las tres primeras posiciones en esta prueba.

Al final 26 puntos para Ogier, 21 para Loeb y 17 para Latvala, para dejar el campeonato empatado a 58 puntos entre Loeb y Hirvonen (que se llevó 12), y ya más atrás Latvala con 48 y Ogier con 41. De las pocas buenas noticias del rally para un equipo Ford al que le cayeron casi todos los problemas, es que retienen el liderato en el mundial de marcas, con 100 puntos contra 90 de Citroen.

La próxima prueba se disputará entre el 14 y el 16 de Abril en Jordania, aunque parece que la inestabilidad política de la zona podría afectar al calendario y a pesar de que al menos Citroen ha manifestado su intención de acudir.

Allí nos veremos.

Rally de Portugal