La Escuela Española de Pilotos se había propuesto elegir al mejor coche deportivo del año, un evento que planea repetir en años posteriores y que se resume en identificar al merecedor de tan enorme título. Y para ello no basta con hacer una encuesta cualquiera, hay que hacerlo de la mejor manera posible.

Para ello se pararon a pensar en cuál es la opinión que un aficionado quiere realmente escuchar a la hora de valorar un deportivo, y la respuesta está clara ¿o qué querrías tú?. Convocaron a pilotos (Antonio Albacete y Jordi Gené), organizadores de campeonatos (Francesc Gutiérrez, que además es un experimentado piloto), miembros de federaciones (Hermenegildo Baylos, director técnico de la Federación Española y Manuel Leal, de la FIA), preparadores (Julián Piedrafita), algún reputado periodista como Arturo de Andrés y expertos del automóvil como Ramón Morán. Junto con Javier Morcillo, director deportivo de la Escuela de Pilotos formaban un grupo heterogéneo, diverso y altamente especializado, con una opinión que, al menos a mí, me parece más que representativa. Es una pena que un cambio de agenda que no dependía de él, impidiese acudir como décimo jurado a Antonio Zanini.

Faltaban los coches, así que avisaron a las marcas del evento y, para ser una primera ocasión, la respuesta se puede considerar como inmejorable. Hay que tener en cuenta que al final se cayeron de la convocatoria del Mejor Coche Deportivo del Año 2011 coches muy interesantes, que sin duda acudirán a próximas ediciones. Entre ellos destacaba el nuevo McLaren, pero los planes de presentación del modelo no eran compatibles en fechas con el evento. Otro que se quedaba fuera por motivos similares era el nuevo BMW Serie 1 M, al que le tenemos muchas ganas en Curvas Enlazadas, pero también se presentará oficialmente a final de mes y BMW optó por llevar el M3.

…Que tampoco es mal coche…. Al final los presentes se distribuían en 4 categorías; los utilitarios eran el Abarth 500 esseesse, el Citroen DS3 Racing, el Renault Clio Sport y el Skoda Fabia RS. En la siguiente estaban el Hyundai Génesis Coupé, el Peugeot RCZ, el Seat León Cupra R y el Volkswagen Scirocco R. Más arriba teníamos al BMW M3, el Infinity G37 S, el Opel Insignia OPC y el Subaru WRX STI. Por último, el grupo de superdeportivos era el más espectacular de todos, con la presencia del Audi R8 V10, el Mercedes SLS, el Nissan GT-R y el eterno Porsche 911 Turbo.

Entre tanto derroche de tecnología y curvas, la pregunta en el ambiente era si alguno sería capaz de destronar al candidato universal al título, el 911 Turbo. La verdad es que la imagen y el sonido del SLS cautivan tanto que alguno le ponía por delante, otros se dejaban engatusar por el homogéneo R8, había quién ya sabía de la efectividad del GT-R y, la verdad, al principio pocos se acordaban del 911. Por abajo siempre es un placer disfrutar del increíble chasis del Clio Sport o el simpático y agresivo diseño del Abarth. El M3 es una garantía y para muchos jurados era el coche perfecto, incluso alguno acabó diciendo que es el que se compraría, pero con esos rivales y a la hora de elegir el mejor deportivo, ponían más puntos a otros. Aquí hay que destacar la presencia del Opel Insignia OPC. En la marca estaban convencidos de que era un evento al que ellos tenían que acudir, y decidieron muy valientemente hacerlo con el Insignia. La verdad es que es difícil verlo como un auténtico deportivo extremo comparable al R8, pero si lo analizamos como una berlina deportiva, que es lo que es, hace su trabajo mucho más que bien. Los jurados se sentían divididos a la hora de compararlo con otros presentes (algo que también pasaba por ejemplo con el Infinity), pero cuando se les preguntaba por su opinión como berlina con tacto deportivo la respuesta era unánime “ahí sí, para eso es muy bueno”.

Otro coche que salió muy bien parado de los comentarios fue el Hyundai Génesis. Salvo por un problema de ergonomía de la palanca de cambio se llevó muy buenos comentarios tanto por motor como por chasis. En su categoría destacó especialmente el motor del León y el cambio DSG del VW Scirocco, además del Peugeot en general. Esta fue la categoría más competida, con muy pocos puntos de diferencia entre los coches con el Volkswagen por delante especialmente por su motor y, como decíamos, cambio DSG.

Entre los más pequeños la opinión general es que el Clio se merece más motor, sobre todo “entre tanto Turbo” como decía Francesc Gutiérrez, pero salió como líder de la categoría por delante del Abarth.

El M3, como no podía ser de otra manera, se impuso entre los grandes. La verdad es que no llega al nivel de los superdeportivos presentes y era claramente más potente, deportivo y capaz que el Subaru, Infinity y Opel, pero es de destacar el genial papel que hizo el clásico bávaro que obtuvo las alabanzas de todos los presentes. El hecho de ser atmosférico y su efectivo cambio DKG pusieron las cosas muy difíciles al resto de aspirantes.
Sin embargo las cosas se pusieron muy duras entre los más deportivos. A la hora de valorar es muy difícil decidirse entre los cuatro presentes. La opinión unánime era que el aspecto del SLS es impresionante, y levanta muchas más pasiones al arrancarlo. El sonido es inmejorable. Punto. No tiene comparación. Incluso se adorna con unos petardeos al soltar gas que, de verdad, encienden a los presentes. Al final se muestra como un Mercedes con todas las consecuencias, Antonio Albacete decía al bajarse que es literalmente imposible sacarlo derecho de una curva, tiene tanto par que aunque tengas tacto con el gas… se cruza, cosa que a Fransesc llegaba casi a emocionar; “eso de que sea tan brutal a mi me encanta”. Con los controles en tres modos (On-Sport-Off) esa característica podía mitigarse, pero yo me quedo con la opinión de Francesc. Me encanta. El otro hándicap es el cambio, que no es que sea malo, pero al lado de el del GT-R/M3 o el 911 Turbo (en opinión casi mayoritaria en ese orden) se quedaba atrás.

En tercera posición se quedó el Nissan, pero es importante analizar las puntuaciones para darse cuenta de hasta qué punto estaba en la reñida batalla. El GT-R salió muy penalizado en lo que a estética se refiere, con pocos puntos en diseño exterior e interior, confort y postura de conducción. Si hubiese gustado más se lo podía haber llevado, pero tranquilamente. Después de tener la posibilidad de probarlo, la verdad es que dan ganas de perdonárselo, pero aunque esa es la parte más subjetiva y menos importante de la votación, yo también estoy de acuerdo en que en eso tanto el Porsche como el Audi o sobre todo el Mercedes, están un paso por delante. Y no es que el Nissan sea malo, ni que los materiales sean mucho peores que en los demás (sobre todo en comparación con los del R8, en los que es mejor no fijarse demasiado), pero si miramos el precio de tarifa de todos ellos hay cosas que tienen que ser evidentes. Dejando a un lado los prejuicios quizás sea la mejor compra (y mucho más si tenemos en cuenta el precio).

Segundo se situó el R8, otro que tuve oportunidad de probar. Las puntuaciones que obtiene del jurado dejan claro el coche que tenemos delante. Es un coche que todo lo hace bien, digna y eficazmente, pero no sobresale en nada. Entre su puntuación más alta (motor 82,5 puntos) y la más baja (diseño interior y confort, con 72,5) sólo hay 10 puntos de diferencia. No llega a los 84,5 que se llevó el motor del Porsche o los 84 del Mercedes, pero tampoco se cae hasta los 69,5 del confort del 911, los 67 del cambio del SLS o los míseros 64,5 del diseño exterior del Nissan. Es bueno en todo, pero al menos a mi no me enamoró en nada. Eso sí, el motor hace su trabajo. Está muy lleno de potencia desde abajo y tiene una bonita estirada lo que es, tanto para mí como para todos los jurados, lo mejor del coche.

Y el premio al mejor deportivo del año se lo llevó el 911 Turbo. La cosa estuvo apretadísima, pero después de ponderar los distintos apartados en función de la importancia que le dieron los jurados, salió ganador del evento. Y no me extraña. El motor es impresionante, su capacidad de tracción brutal (sólo se le acerca el Nissan), cuenta con un buen cambio (de nuevo a la altura de Nissan y M3), suspensiones, chasis, frenos…. Tiene de todo. Pero que no se confíe, de 900 puntos posibles, la diferencia entre el 911 y el R8 fue solamente de… ¡¡menos de 3!!, y el Nissan a otros escasos 10 más. Desde luego el año que viene quizás deban traer el GT3 si quieren seguir arriba.

A la vista de los resultados lo más interesante fue ver cómo los jurados afinaron con sus puntuaciones a la opinión de la mayoría de los presentes. Los resultados son más que representativos y, de verdad, que la Escuela Española de Pilotos ha conseguido lo que pretendía; ofrecer a los aficionados el resultado de un análisis serio, independiente y especializado en el que se desmenuza lo que debe ser un auténtico deportivo. Después a uno puede gustarle más un modelo u otro, preferir tal o cual característica, pero si se estudian los resultados, desde luego nadie se sorprenderá de lo que se va a encontrar.
Así se hacen las cosas, y nosotros esperamos seguir teniendo la oportunidad de contároslo desde dentro.

Elección Mejor Coche Deportivo del Año 2011