Siempre que pienso en Paris, me imagino paseando por una ciudad romántica, llena de flores, de terrazas, de cafés antiguos donde se reúnen escritores y poetas, llena de detalles arquitectónicos de distintas épocas, mezclas de estilos, calles adoquinadas …. una ciudad para enamorarse y donde enamorarse.

No todos tenemos la misma imagen de Paris, cada persona somos un mundo y si en vez de personas somos actores, directores o guionistas, ese mundo se convierte en dos, tres o tantos mundos como el infinito. Estos seres creativos, ególatras y rebeldes, que a veces se creen el ombligo del mundo y que tanto nos hacen disfrutar cuando vemos una peli bien hecha, no pueden tener nada bueno en la cabeza. Y nada bueno pasó por la cabeza de Claude Lelouch cuando tuvo la idea de ponerse a filmar la particular historia que tenía en mente, un cortometraje que se convertiría en un objeto de culto; «C´etait un rendez-vous«, que para aquellos/aquellas que no dominéis el francés, y no va con segundas, significa: «Era una cita» …… hay que esforzarse con las lenguas.

Como toda buena peli, cortometraje o anuncio que se precie necesita de algunas cosas absolutamente imprescindibles. Una de ellas es el director, en este caso Claude Lelouch.

Este francés nacido en Paris el 30 de octubre de 1937, es un tipo creativo donde los haya, un genio autodidacta que no sabe delegar y que prefiere ocupar su talento en todas y cada una de las facetas de sus obras antes que perder el control de sus creaciones. Es director, guionista, productor, director de fotografía, camarógrafo y en algunos casos protagonista. Para Claude «es más fácil hacerlo todo que pasar por intermediarios» y su cine de autor se lo permite.

Lelouch fue un niño que vivió la preguerra y creció durante uno de los conflictos bélicos más importantes de la historia, la Segunda Guerra Mundial, este suceso ha marcado todas sus películas con el optimismo de haber sobrevivido a las bombas gracias a que su madre lo escondía todos los días en las salas de cine, el único lugar donde los alemanes no detenían a los judíos. El cine le salvó la vida y él ha consagrado la suya al séptimo arte.

Para este parisino de 73 años, que sigue siendo un adolescente, las mujeres han puesto otra muesca en su vida y ellas forman parte de sus historias. El amor, como buen francés, influencia sus películas, para él ellas han inventado ese profundo sentimiento y ama la complejidad y la exigencia del sexo femenino. Por eso cuenta historias de amor y todos sus films son un homenaje a las mujeres. Una de sus películas más importantes, premiada con la palma de oro del festival de Cannes y con dos oscar es; «Un hombre y una mujer» de 1966.

Ya tenemos una parte importe de la peli, su creador, un francés seductor que se pasa por la piedra con elegancia a toda tía buena que se precie. Un tío fino filipino. Un «monamour» de categoría y con talento.

Otra parte de vital importancia es el lugar o el escenario por donde se va a desarrollar la historia, en este caso , la Ciudad de la Luz. La historia discurrirá por alguno de los lugares más emblemáticos, se inicia en el Túnel del Periférico de Paris, en Porte Dauphine, y pasa por el Arco del Triunfo, la Opera Garnier, la Place de la Concorde, los Campos Eliseos, y sube la colina de Montmatre para llegar a la Basílica del Sagrado Corazón. Desde luego belleza arquitectónica no le falta , aunque para conseguir filmar en esos preciosos escenarios Lelouch tuvo que pedir permiso y no se lo concedieron, menos mal porque sino todo hubiera sido distinto y no se habría rodado en aquella madrugada de 1976.

Ahora pasemos a la parte que más mola, con la que todo director sueña, tener un protagonista acorde con su genial idea. En este caso el actor principal de la peli no se ve, es más, dicen que ni siquiera se escucha, que su voz está doblada, lo que sí es seguro es que es él el que rueda a toda velocidad por las calles de Paris. El incognito es un Mercedes Benz 450 SEL 6.9.

En 1970 la crisis del petróleo había causado en Europa una enorme conmoción y a pesar de eso Mercedes asumió el riesgo de presentar un año y medio después de lo previsto, supongo que por el miedo al fracaso, el 450 SEL 6.9, una enorme cilindrada para los duros años de los venían. El gigantesco motor V8 y 6.814 cm3 generaba una potencia de 210 cv a 4.250 rpm y un par de 56 mkg a 3000 rpm, aceleraba de 0 a 100 km/h en 7,4 segundos y su velocidad máxima oficial eran unos impresionantes 225 km/h, algunas revistas del motor consiguieron algo más. En aquellos años estas prestaciones eran de un súper deportivo, con un precio cerca de 40.000 euros.

Este vehículo era la más noble representación de Mercedes Benz, con unos acabados de lujo, piel, regulaciones eléctricas y calefacción en los asientos traseros (sus clientes solían disponer de chófer), lámparas de lectura para que sus ocupantes leyeran sus informes, y como gran novedad la suspensión hidroneumática. Entre sus opciones contaba con algo ahora natural, un teléfono para coche, su precio 10.000 euros, lo mismo que dos utilitarios de los 70.

El vehículo era adquirido por políticos (esto sí que no ha cambiado nada, para ellos lo mejor de la casa), empresarios, y estrellas del espectáculo de todo el mundo. La revista inglesa cars lo describía así; «Un coche con velocidad y peso que tiene una buena estabilidad y un buen manejo en carretera. La suspensión absorbe los baches, la trasmisión es maravillosamente suave, y fácil de controlar, y la dirección servoasistida pone de manifiesto la neutra respuesta del vehículo«. En Alemania la revista Auto motor und sport consiguió un registro de velocidad máxima de 234 km/h y alababan el perfecto conjunto de motor y cambio. Vamos un despiporre de tecnología. Lo justo para haberle metido un bombazo contra el Arco del Triunfo.

Con todos los ingredientes necesarios se rodó este cinema-verite (cine de realidad), colocando una cámara Eclair de 35 mm con lente gran angular en el parachoques del coche y lanzándolo por las principales calles de Paris con su conductor, que en principio se creía que era un piloto de fórmula 1 y luego se supo que había sido Lelouch, ya que fue detenido por la policía el día del estreno de la cinta, él lo niega, pero sabiendo su afición por participar en todo no sería de extrañar.

http://youtu.be/JeNc4AHEZso

El recorrido, de 10 km que se hacen en algo más de ocho minutos y a las cinco y media de la mañana, es acompañado por el sonido de un coche mucho más rabioso que el modelo de la estrella, se cree que fue un Ferrari 275GTB con motor V12, y por su aullar al menos ruido de Ferrari tiene y de los gordos. Lo que es indudable es que los cambios son manuales y en alguna aceleración sube más de tres marchas y las baja de un modo muy «humano» por lo tanto nada que ver con la caja del Mercedes.

La cosa es que se lanza entre el tráfico de la ciudad a toda velocidad, saltándose semáforos y señales, adelantando por donde puede a taxis, autobuses o lo que se tercie, subiéndose a la acera, marcándose unos punta tacón dignos de escuchar en modo Cavallino Rampante, y con algún estertor de la caja de cambios que no sé si es que se ha confundido de velocidad o es que mete la primera a capón y suena raro, todo esto para llegar a la cima de Montmatre a recoger a su amada y fundirse en un tierno abrazo con Paris al fondo. La muchacha tiene aspecto de estar buena, pero como para asumir tanto riesgo?.

Mis pensamientos casi coinciden con los de Claude, él tiene la misma visión que yo de Paris, pero él fusiona su pasión por las mujeres, el amor y el gusto por la velocidad y los coches deportivos …………….. que cosa tan rara no? ……. un hombre con esos gustos, raro, raro.

El cortometraje tiene varias interpretaciones así que cada uno/una se monte su propia película la mía es esta; él se enamoró perdidamente de una francesita preciosa y casada, a la que solo podía ver cuando su marido, panadero, se iba trabajar para tener preparados los croissants a su hora y en vez de poner una GoPro, que no existía, cogió una cámara que tenía por casa y la colocó delante de su Mercedes. Al día siguiente que se le pasó el calentón, reflexionó y pensó que, «ya que no me he matado voy a editar lo grabado para verlo con los amigotes».

Bendito cine

C´etait un rendez-vous