Fernando Alonso protagonizó una calificación increíble, que le colocaba en la segunda fila, una salida fantástica que le aupaba a la primera posición, y una defensa acérrima de cada posición, para irse, lastrado por un coche lento, con el pobre botín de un quinto puesto.

Cuando un gran piloto hace una vuelta perfecta en un Ferrari de Fórmula 1, y, endosándole 1 segundo a su compañero de equipo, solo consigue la cuarta posición en la parrilla, es como mínimo para preocuparse. Pero cuando ese mismo piloto talentoso, hace una de las mejores salidas de su vida, para ponerse primero en la primera curva, levantar a todo el respetable de sus asientos, y acabar, tras defenderse con uñas y dientes como gato panza arriba, en un discreto 5º puesto, es para que en Marranello se pongan a hacer horas extras desde hoy mismo.

Cuando Alonso cabalgaba en primera posición, mientras su compañero de equipo nadaba en la zona media de la carrera, defendiéndose de coches teóricamente inferiores, se podían sacar varias lecturas:

La primera, la fácil, es pensar que Alonso es tan bueno que es capaz de ganar la carrera o acabar en el podio, con un coche con el que su compañero de equipo solo puede luchar por meterse en los puntos.

La segunda lectura, la más realista, era darse cuenta que con 4 cambios de neumáticos en el horizonte, y 4 coches manifiestamente más rápidos por detrás, liderar la carrera solo era un sueño pasajero.

Alonso es de los pilotos que sabe como emocionarnos, que saca de donde no hay, que provoca la admiración de sus ingenieros, y que hace que pilotos hasta hace poco considerados buenos, como Felipe Massa, parezcan señoritas al volante…

Pero hoy la carrera le ha (y nos ha) devuelto a la cruda realidad. El Ferrari es un coche que está a años luz de los Red Bull, y a más distancia de la que pensábamos de los McLaren. Las cosas no pintan bien para el asturiano, que deberá no solo sacar a relucir sus dotes de piloto para hacer un buen papel en Mónaco, sino guiar a los ingenieros en el buen camino para solucionar antes de que sea demasiado tarde, los problemas de carga aerodinámica y degradación de neumáticos que padece el Ferrari F150.

Frustración de Alonso en el GP Barcelona