El sello de una marca

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¿Alguien se imagina un vehículo salido de una fábrica sin un logotipo brillante en su carrocería? Impensable. El logotipo es el elemento gráfico que consigue asociar su grafismo con una marca determinada.

Es el que, con una sola mirada, consigue hacernos viajar hacia una marca y unirla a velocidad, fiabilidad, robustez, glamour… todo eso por cuatro trazos y letras ¿mal colocadas?, de eso nada. El valor inmaterial que tiene un buen logotipo es incalculable. El dinero que pagan las marcas por ellos es enorme y los podemos encontrar, desde hace años, en carrocerías, volantes, vallas publicitarias, pins… son, esa capacidad de adaptación a los soportes y perdurabilidad en el tiempo, elementos básicos para lograr que veamos una realidad tras un dibujo.

Tal es su fuerza y su valor que cualquier modificación, por mínima que sea, cambiar el color medio tono o subir un punto las letras, significaría un debate entre los directivos de la marca y un buen desembolso de dinero. El logo es uno de los patrimonios de las empresas.

Algunos de los logotipos del mundo del automovilismo tienen detrás grandes historias. No os vamos a describir como han surgido todos los logos del mercado, sería interminable, pero sí aquellos que más nos han gustado o los que tienen detrás una historia que merece la pena ser contada.

Ferrari: La historia de la marca y lo que significa para el mundo del automovilismo hace que empiece por ll Cavallino. Todo el mundo, en cuanto he dicho Ferrari, tiene en su cabeza la imagen del caballo negro encabritado sobre un escudo de fondo amarillo. El origen de esta imagen gráfica viene de principios de siglo XX. El caballo era el símbolo que el conde Francesco Baracca ponía en sus aeroplanos italianos de la Primera Guerra Mundial. Unos dicen que esa imagen venía por la cantidad de caballos que tenía, mientras que otros se decantan a que el caballo refleja la dependencia de su escuadrón al regimiento de caballería. Cualquiera que sea la causa, el caballo era la imagen con la que en el cielo se conocía al aviador italiano. En una de las batallas aéreas, Baracca fue derribado y con él su caballo.

¿Cómo pudo ser que un escudo de un piloto de aviones representase a una de las marcas punteras de la velocidad? Por culpa de una mujer. Enzo Ferrari conoció a la madre de Baracca en 1923 después de ganar una carrera en Rávena. Allí ésta le pidió que utilizase en su coche el escudo de su hijo fallecido para que le diera suerte y también honrar su memoria. Así lo hizo, modificó la cola del caballo para que apuntara hacia arriba, le unió el fondo amarillo representativo de la ciudad de Módena de donde Enzo era natural, puso la bandera de Italia en horizontal y su escudo se ha convertido en algo más que una marca, generando su Cavallino millones de dólares en merchandising.

Lamborghini: Se parecen mucho sus imágenes, un toro frente a un caballo, y el amarillo contra el dorado. Las semejanzas son bastantes. Sin suspicacias, la imagen está formada por un escudo dorado y negro ideado por el rico constructor de tractores, Ferruccio Lamborghini, el toro en el centro del mismo significa el dios Tauro, su signo zodiacal. Hay incluso que opinan que el toro viene debido a su pasión hacia estos animales.

Si nos ponemos suspicaces, su escudo es una copia de colores invertidos de la marca del Cavallino. Esta copia se realizó como afrenta al ego de Enzo Ferrari o , seguramente, por la disputa que tuvieron ambos a raíz de una avería en un Ferrari propiedad de Lamborghini. La discusión produjo insultos y menosprecios por parte de Enzo que no perdonaría nunca Ferrucio. Sangre latina.

Porsche: Otra de las marcas deseadas por los amantes de la velocidad. Fue diseñado a mediados del siglo XX y, desde entonces, no ha cambiado ni un ápice ninguno de sus componentes. Colores, cuadros que provienen de dos escudos, astas de ciervo, franjas rojas y negras de la región de Baden Württemberg y el caballo símbolo de Stuttgart.

El origen del logo de Porche no está del todo clara existiendo dos versiones sobre la creación. Por un lado están los que consideran que en una reunión en Nueva York en 1951 entre Max Hoffman, distribuidor de automóviles, y Ferry Porche, Max convence a Porche de la idea, ya muy importante en EEUU, que cualquier empresa debía tener una imagen representativa de la misma para conseguir mayores objetivos comerciales. En ese mismo momento una servilleta se convierte en el soporte sobre la que se hace el primer boceto de la marca alemana. Esta es la versión norteamericana que difiere en gran medida de la alemana. En esta segunda versión, mucho menos romántica de la creación, Max Hoffman le pidió a Ferry Porche un logotipo para promocionar los vehículos y este encargó el trabajo a Frank Xaver Reimspiess. Seguramente el bueno de Frank no lo haría en una servilleta en Manhattan.

BMW: Su logotipo está siempre y erróneamente vinculado a la aviación, esta unión de aviación y BMW fue debido a la publicidad en los años 20 de una agencia germana que comparó las hélices de un avión con el círculo azul y blanco de BMW. Ese mito no se intentó eliminar por parte de la fábrica sino todo lo contrario ya que le daba un mayor prestigio e imagen que la realidad. Cielo y aviones frente a una insulsa bandera de Baviera y sus colores.

Mercedes Benz: En 1926 se fusionan las empresas Benz y Daimler, rivales desde sus respectivas fundaciones. Daimler y Benz eran marcas diferentes y logotipos diferentes, de su unión surgió, además de un cambio en el mundo de la automoción, un logo conjunto conocido en todo el mundo. Su creador fue Gottlieb Daimler y la primera vez que apareció fue en 1909 para promocionar los productos de su empresa, Daimler Motoren Gesellschaft. Unos dicen que las tres puntas representan su dominio de tierra, mar y aire, el poder que tienen sus vehículos para viajar por cualquiera de esos elementos. Otros (los menos) optan por la opción de que la estrella tiene su origen en una postal que Daimler le escribió a su hija, señalándole con ella donde estaba la fábrica Bad Cannstatt.

El nombre Mercedes proviene de su hija mayor. Uno de los distribuidores de los vehículos, Emil Jellinek, pidió permiso a Daimler para vender sus productos con ese nombre. Esto fue clave para el desarrollo de la empresa ya que el nombre Daimler se había vendido, no pudiendo utilizarlo para potenciar la distribución. Aun hoy se fabrican coches con ese nombre pero nada tienen que ver con Mercedes.

En 1926, con la fusión de empresas, a la estrella de tres picos se une la corona de laurel representativa de Benz. A eso, y por último, en 1937 se unió el anillo que rodea los componentes. De esta forma se creó uno de los logotipos más conocidos del mundo.

Hay muchos más; Maserati con su tridente de Neptuno, la serpiente de Alfa Romeo, el biscione, que se consideró un amuleto de buena suerte en las batallas, Chevrolet inspirado en el papel de las paredes de un hotel, Audi cuatro anillos como cuatro fabricantes automotrices unidos, Volvo o “yo ruedo” cuyo logo es el símbolo romano del hierro y la raya era el punto de montura para la insignia (hoy esa raya es su insignia), Toyota viene de un concurso de ideas y de ocho grafismos que en Japón significa suerte… y así hasta todos y cada uno de los logotipos que se unen al mundo del motor.

Todos tienen su historia, todos tienen su creación con un único fin, realzar la identidad corporativa de una marca

El sello de una marca

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