Quedan pocas vueltas para el final de la carrera y todo esperamos un emocionantísimo final de Gran Premio. Todo tiene una pinta estupenda, quizás veamos la mejor carrera en las calles del Principado desde hace muchísimos años. Alonso empieza a afilar las garras. Accidente en pista, vuelta 72. Se para el mundo.

Nunca hubo una bandera roja que además de parar una carrera frenara en seco un espectáculo, han sido como los preliminares en tu cita sexual del año, cuando las cosas van a pasar a mayores ZAS¡¡¡ te cierran la puerta en las narices.

Lo que fue una sorpresa para todos los que disfrutábamos del espectáculo fue ver a los coches colocarse en la parrilla de salida. La carrera había superado el 75% de las vueltas y no caben muchas dudas, pero ver a mecánicos e ingenieros correr hacía los coches me hizó pensar que dirección de carrera había tomado la mejor decisión en millones de años de evolución, no nos querían privar de un final de Gran Premio de infarto.

En ese momento no cabía en mi de gozo, por fin raciocinio y coherencia por parte de Charlie Whiting, que buenísima decisión, es tan buena que por ella casi le perdono todas la malas que ha o han tomado a lo largo de los años.

Hasta que me dí cuenta que estában cambiando los neumáticos en los monoplazas y volví a la realidad, a lo que estaba acostumbrado, a las cagadas monumentales de dirección de carrera. Y pensé que todo había sido una pantomima, una ilusión. Ese final de carrera épico ha sido guillotinado públicamente como a María Antonieta.

Habían rebanado el triunfo a los que apostaron por estrategias arriesgadas y sobre todos nos habían quitado la lucha feroz por ganar entre Sebastian Vettel, Fernando Alonso y Jesson Button en circuito en el que solo cabe algunos pocos milagros.

En Pirelli tampoco lo entienden. Paul Hembery, el máximo responsable de la marca en la F1, se sigue haciendo la misma pregunta que nosotros; «no entiendo porque se les permite cambiar neumáticos, pero quizás me estoy perdiendo algo«. Pues si Paul se lo ha perdido mirando la F1 desde dentro, los demás no tenemos ni la más remota idea de lo que pasa en la sala de los que deciden el destino de los mortales pilotos. Ellos empeñándose en hacer de las carreras lo nunca visto y los otros estropeándoselas.

La FIA quiso seguir cortando más cabezas y con todo lo que le han permitido hace uno, dos y tres años ahora no le dejan ni respirar. Lewis Hamilton es el estandarte de la pasión, de hacer posible lo imposible, de la agresividad, y del espectáculo. Ha luchado como un gladiador en Mónaco y hoy le veo, en un página web, pedir perdón a los aficionados. A un Massa que le hizo lo que ningún piloto en esa curva había hecho a los que le adelantaron, y a un Maldonado, que seguro se ha sentido decepcionado con Lewis, pero que debería verlo como un lance de carrera, que seguro ha tenido muchos en las otras categorías por las que ha pasado. Por lo de insinuar que por ser negro le dan hasta en el cielo la boca si debería pedirlo.

¿Pero pedir perdón por luchar en la arena de las calles de Mónaco y por sentirse apaleado por unas decisiones injustas?.

Lewis no cambies nunca.

El Gran Premio de Mónaco será recordado por lo que fue y lo que pudo haber sido.

Malditosbastardos

Gran Premio de Mónaco pensamientos