Si midiéramos los éxitos y fracasos del deporte de motor en España en intervalos de tiempo de tres días, de viernes a sábado, este fin de semana pasado sería uno de los más desastrosos de la historia, por la relación entre las opciones a victoria que teníamos y los resultados finales.

En las motos no hemos dado una, en Le Mans a Marc Gene se le ha escapado como mínimo el último cajón del pódium, y en el Gran Premio de Canada, que es lo nuestro, nos hemos quedado literalmente patinando.

Sin ambargo, el jueves el Gran Premio de Canada 2011 se presentaba lleno de esperanzas.

Después de un viernes ilusionante en el Circuito Gilles Villeneuve, de un sábado casi de pole, llegó el domingo y …… como cuenta el cancionero popular; “una mariposa volaba y volaba, y de repente h* contra un árbol”. Eso es literalmente lo que nos ha pasado a los aficionados españoles y sobre todo a los que estamos esperando que a Fernando Alonso, por fin, le salga un Gran Premio redondo o casi.

Todo comenzó a una estupenda hora española, las siete de la tarde, con un asfalto mojado y con el anuncio de la salida con safety car. Esto del coche de seguridad aunque pueda parecernos aberrante al final tiene su lógica, casi es mejor que nos quiten las tres o cuatro primeras vueltas que nos coman doce o más, porque a pesar de las condiciones en las que se disputaba esta carrera los pilotos no se han cortado mucho, alerones, chispas y trozos de carbono hemos visto por doquier. Si queréis leer el resumen de la carrera pinchar aquí.

Las cosas que me han hecho pensar después del Gran Premio de Canada 2011 son casi las mismas que en carreras anteriores, lo que significa que en el devenir de los acontecimiento poco se puede achacar a la mala suerte, las posiciones en la clasificación general son cosa del trabajo bien hecho y por mucho que se empeñe Fernando Alonso en quitar hierro al asunto defendiendo a los estrategas de Ferrari, si están donde están es porque se llevan arrastrando desde el Gran Premio de Australia.

El que más se empeña en culpar a los astros o a los gatos negros es Stefano Domenicalli, que confía en mejorar viajando con todo el equipo a Lourdes. Ave María Purísima ¿a donde vamos a parar?. Ya era lo que nos quedaba, que en Ferrari en vez de evolucionar el coche sin descanso, se dedicaran a organizar peregrinajes, a no ser que decidan centrarse en el ferrari del 2012, entonces sí que les va a quedar tiempo para eso y para mucho más.

Montezemolo se une a está cruzada de lo divino y piensa que han tenido una suerte horrible, él y sus estrategas, que no son pocos. Ahora yo también me encomiendo a los santos para que Alonso gane el mundial, y solicitaré una plaza en la excursión al santuario francés de la virgén milagrosa.

Otros que deben mejorar y mucho son los de la FIA, solo les queda poner una chimenea en el padock y anunciar su decisión con fumata blanca o negra, para alegría del devoto Domenicalli. Deberían ser más comunicativos con el espectador “que para eso pagamos”, quizás mensajes en pantalla en tiempo casi real, algún representante de la federación trasmitiendo un comunicado o como sea, medios los hay, de esta forma todos seriamos participes y ganaría el espectáculo. Muy hermética tiene que ser esa sala donde se reúnen los que deciden para que Bernie Ecclestone no les haya metido una cámara con visión directa en los momentos más complicados de un Gran Premio.

Sigo alabando a Hamilton por intentar hacer posible lo imposible, o mejor, por hacer imposible lo imposible, con Button se confundió de carril, lo hubiera pasado por la derecha en la recta de meta. Pero al contrario que el senil de Nikki Lauda que no hace más que dar la nota después de cada carrera y piensa que el inglés de McLaren está loco, este chaval es un piloto de los de verdad, de talento y de garra, si Lewis Hamilton hubiera nacido en la época de los pilotos valientes, entre Senna, Mansell y el que no ha roto un plato Alain Prost, sería ahora uno de los grandes.

Parece ser que Lewis se reunió el sábado en Montreal con Chiristian Horner, una reunión de quince minutos de la que nada se sabe, de momento están tonteando cual colegiales, aunque el jefe del equipo Red Bull ha declarado que «ha sido solo una visita de cortesía«. Cuando el rio suena agua lleva.

Hoy Button comentaba que su relación con Hamilton no ha sufrido ni un ápice con ese toque en carrera, es más, ha defendido a su compañero masacrado por algún medio de comunicación; “Es un corredor, un luchador. Para mí esa es la razón por la que quiero estar aquí, contra y con un piloto súper talentoso, uno de los mejores pilotos que la Fórmula 1 que he visto jamás”, además el propio Lewis le felicitó al acabar el gran premio. Estos chicos se llevan bien y en McLaren lo están gestionando como no lo hicieron años atrás. Aunque en este caso Alonso no tiene el carácter de Jenson.

Ha sido un placer ver a Michael Schumacher por fin cerca del pódium, la verdad es que se lo merecía solamente por valiente, por meterse de nuevo entre las fieras cuando ya lo ha ganado todo.

Y he dejado lo mejor para el final, del rubiales campeón del mundo, Sebastian Vettel, sigo pensando que es un piloto rápido en un coche que le ha hecho ganar. En este caso le pudo la presión y cometió un error de autentico principiante. En Silverston, el diez de julio, si la FIA decide poner cerco a los escapes sopladores y en Red Bull no pueden jugar con el mapa del motor, veremos donde está.

Con todo esto y alguna cosa más el Gran Premio de Canadá 2011 se convirtió en el más largo de la historia, cuatro horas y treinta y cuatro minutos de disfrute.

Y cuanto más disfrute, más resaca.

Gran Premio de Canadá 2011