Tal y como van las cosas en el seno del equipo Citroën, de cara al final de temporada lo único que cabe esperar en el es algo así como una “guerra civil”.

Si a la rivalidad y la nula “sintonía” personal entre los 2 pilotos franceses del equipo era ya manifiesta, la poca o nula “mano izquierda” del Jefe del equipo, Olivier Quesnel, parece que va a convertir a un equipo muy bien avenido en las últimas temporadas, en un “polvorín” a punto de estallar.

Los resultados de estos años son irrefutables, con 7 títulos mundial para Sebastien Loeb, si bien no todos fueron bajo la “batuta” de Quesnel, ya que los primeros lo fueron bajo una dirección mucho más experimentada, y además originaria del mundo de los rallies, como era la de Guy Frequelin; pero la jubilación de Frequelin dejó el equipo en manos de Quesnel que no supo, o no quiso, colocar al “aspirante” Sebastien Ogier en el lugar en el que durante 3 temporadas había colocado “disciplinariamente” a Dani Sordo.

La cuestión es que Ogier, que es un excepcional piloto, pero que tiene un carácter y una actitud calificada como soberbia y prepotente, incluso por parte de miembros de su propio equipo, ha “dinamitado” con su actitud, y con sus éxitos, la “pax” del equipo, algo que Quesnel no ha sabido gestionar, y que puede “explotarle” en las manos.

Ésta situación vivió un nuevo capítulo en el siempre difícil Rallye de Grecia, (un nombre con menos “gancho” y con mucha menos tradición que el original, Rallye Acrópolis), ya que en ésta prueba es una en las que más perjudica y condiciona tener que salir abriendo carretera, por lo que prácticamente todos los pilotos corren lo “justo” durante las 2 primeras etapas, para jugar sus “bazas” en los últimos tramos; ésta vez todos, excepto uno, el “revolucionario” de siempre, Petter Solberg, un piloto al que por algo llaman en el Mundial “Hollywood”, y es que el noruego es todo un espectáculo.

Así fue como en la 1ª etapa, Solberg, que salía 5º a la carretera, detrás de Loeb, Hirvonen, Ogier y Latvala, se aprovechó muy bien de las 4 “barredoras” de lujo que llevaba por delante, y se “tiró” a por todas, acabando la etapa con nada menos que 50” de ventaja sobre el 2º, Loeb, una distancia que según el propio Campeón del Mundo era casi irrecuperable.

Pero las piedras y la dureza de los tramos griegos, que en varios casos en ésta edición se hacían en el sentido contrario al habitual, fueron pasando factura al líder provisional, hasta que en los últimos tramos de la 2ª etapa, tanto Loeb como Ogier e Hirvonen, superaban a un Petter Solberg que, a pesar de asumir riesgos, no podía defender su posición; por el camino, aunque seguía en el rallye pero ya muy lejos de la cabeza, se había quedado Jari Matti Latvala, con problemas de diferencial y después de turbo.

Con éstas circunstancias, la “tensión” en el equipo Citroën subió al final del 2º día del rallye hasta unos límites desconocidos hasta la fecha, porque en el último tramo de la etapa, que para más dificultad era nocturno, a Loeb desde su equipo no le pasaron las referencias de los tiempos que iba haciendo Ogier; esto lo aprovechó el “benjamín” para jugar al gato y al ratón con todo un pluricampeón como es Loeb, ralentizando su ritmo al final del tramo, (él sí tenía los parciales de Loeb…), corriendo lo justo para quedar 2º en la general detrás, precisamente, de Loeb. Al llegar a la asistencia final, Loeb le pidió explicaciones a Olivier Quesnel, y el Director Deportivo de Citroën no supo darle al alsaciano una explicación convincente de que era lo que había ocurrido con los parciales.

Con ésta situación, en la última etapa, Loeb debía volver a hacer de “barredora” para su peor enemigo, algo que a priori le obligaba prácticamente a dar por perdido el rallye; sin embargo, el actual Campeón intentó llegar al final con opciones, tratando de mantener a raya a Ogier, presionándolo para que cometiese un error de los “suyos”, pero ésta vez el “aspirante” bordó una gran actuación, sin cometer ningún error, permitiéndose hasta el lujo de hacer el “scratch” en la “Power Stage”, a la que llegó con 10” de ventaja sobre Loeb, un “mundo” para un tramo de sólo 4 kms., haciéndose además de con los 25 puntos de la victoria, con los 3 puntos de “propina” que le otorgan al más rápido en el último tramo.

Con todo esto, si el ambiente en el equipo era ya casi “irrespirable”, lo que queda de temporada, y a pesar de que Loeb lleva en la general del campeonato, en puntos, prácticamente una victoria de ventaja, (aunque Loeb y Ogier han ganado ambos 3 carreras), a partir de ahora la situación será de “pre-guerra civil”, ya que Loeb, aunque su jefe quiere pasar a la historia por haber “fabricado” al sustituto del Campeón, no se la va a poner fácil.
Ésta situación podría llegar a tener beneficiados “colaterales”, ya que ésta temporada Mikko Hirvonen está más “entonado” que en la pasada, y ya está cerca del gran Hirvonen que conocimos en otros Mundiales precedentes, situado, expectante, en el 2º puesto de la general, dispuesto a “cazar” cada vez que la pelea entre los 2 franceses le ponga una “pieza”, en forma de triunfo, a tiro.

La próxima carrera, el Rallye de Finlandia, más conocido como “Mil Lagos”, que se celebrará a finales de julio, no es un rallye en el que se pueda correr bajo presión, porque el precio que se puede pagar es muy alto; Hirvonen corre en casa, y esto puede ser un “hándicap” para los 2 pilotos de Citroën que, para colmo, están a la “greña” entre ellos.

Por lo demás, hay que destacar que Dani Sordo estuvo haciendo los reconocimientos del rallye, para no perder la “costumbre”, ansioso por volver a correr, confiado en que en Prodrive se están haciendo las mejoras que él ha pedido, sobre todo de motor, para que el Mini sea en Finlandia más competitivo que en Cerdeña.

Para finalizar, es imposible pasar por alto la “epopeya” del andorrano Albert Llovera; su paraplejia, además de muchos otros inconvenientes, tiene la dificultad añadida del hecho de que por el mundo adelante es muy difícil conseguir coches de alquiler adaptados para personas con su discapacidad, y como está muy “canino” de presupuesto, no podía enviar el coche suyo por barco, para tenerlo en Grecia al llegar. ¿Solución? Dos días y medio por carretera, conduciendo desde Andorra hasta Italia, para coger allí un barco que le llevase a Grecia; corrió, volvió a romper una bieleta, (al menos ésta vez fue la del lado contrario a la que rompió en Cerdeña), se “reenganchó”, y acabó el rallye.

Y, claro está, tuvo que volver por carretera desde Grecia hasta Andorra. Casi ná…

Rallye de Grecia por Marcelo Carbone