La segunda prueba del nacional en tierras gallegas prometía emoción y lucha, pero la mitad de las previsiones se esfumaron muy pronto, en el “shakedown” del viernes, ya que tanto “Berti” Hevia como Sergio Vallejo, en la primera toma de contacto con el rallye rompían, respectivamente, los motores del Skoda y del Lotus

Pero, a pesar de éste “palo”, los aficionados respondieron como es habitual en ésta prueba y en Galicia ya que, a pesar de éstas bajas, en el ambiente flotaba la duda de si Pons, con el Ford Fiesta, podría frenar al Porsche 911 de Miguel Fuster, ya que algunos tramos podían resultar más favorables al GT que al S2000, todo ello sin olvidar a los “gallos” locales, como Víctor Senra y Alberto Meira, que querrían subirse a las barbas de los 2 pilotos que ésta temporada están disputándose el nacional de asfalto.

La prueba ourensana empezó con el mismo tramo espectáculo del año pasado, con una parte sobre tierra, algo que perjudicaba notablemente a Miguel Fuster, si bien el alicantino, después de quejarse amargamente el año pasado y ver que no le hacían ni caso, ésta vez se lo tomaba con más “filosofía”, confiando en recuperar al día siguiente todo lo perdido en una parte de tierra que, para colmo, volvería a repetirse el sábado, a mitad del rallye.

El mejor tiempo en ese primer tramo fue para un Xavi Pons que, además de hacer un tiempazo, daba un espectáculo que es muy poco habitual en el nacional, dejando a Miguel Fuster a nada menos que a 10.8”; el de Alicante sólo podía quedar en un para él poco habitual 9º puesto en el tramo, superado por 7 coches de tracción total y por el Susuki 2 ruedas motrices del siempre efectivo Joan Vinyes.

El sábado amaneció con buen tiempo y con las típicas previsiones de calor abrumador de éste rallye, que una vez más se cumplieron, y volvía a ser Pons el que se llevaba el mejor tiempo del primer tramo, Toén, con Fuster tomándoselo con cierta calma, antes de atacar en el tercer tramo del rallye, el selectivo y rápido San Pedro de Rocas, en el que el piloto del Porsche hizo el “scratch”, recuperando de una tacada 12 de los 14” que le sacaba un Pons que volvía a ser el más rápido en el 4º tramo, antes de perder todas sus opciones en el 5º, por culpa de un pinchazo, en el que perdía más de 2 minutos; ése tramo era el de la 2ª pasada por “San Pedro de Rocas”, y viendo lo que le había “metido” Fuster en la 1ª pasada, el del Ford salió a por todas, atacando en exceso, pagándolo con un pinchazo.

De ésta forma, y con apenas 5 tramos disputados, viendo a Fuster ya con 40” de ventaja sobre Víctor Senra, a más de 1 minuto Jonathan Pérez y Alberto Meira, y con Pons a más de 2, dejaba claro que, salvo un problema mecánico, la victoria sería para Fuster, quedando la incertidumbre en saber quién le acompañaría en el podio.

Pons decidió seguir en carrera, y atacó todo lo que pudo, aunque a decir verdad lo hizo sin demasiado “sentido”, ya que el único resultado que le valía era o la victoria o el 2º puesto, los únicos resultados que podría “cambiar” por el 3º de Canarias, y lo cierto es que pensar en recuperarle más de 1 minuto a Senra y a Meira, viendo los tiempos que estaban haciendo, no era algo que entrase en los cálculos de nadie. Sin embargo, “descabezado” totalmente su equipo, no supieron “valorar” correctamente la situación, que invitaba más al abandono que a seguir peleando por un imposible, y Xavi Pons siguió atacando, hasta que se salió, (por suerte sin muchos daños), en el “Cañón do Sil”, posiblemente el mejor tramo del nacional de rallies.

En éste sentido, hay que destacar que en el Rallye de Ourense ya ni apareció el hasta ésta prueba Director Deportivo del equipo, un Luis Moya que, molesto por las decisiones unilaterales de Roberto Méndez y Xavi Pons, sumadas a alguna acción comercial de ambos de más que dudoso “estilo”, antes de la prueba ourensana decidió ponerse en contacto con los directivos de Ford, comunicándoles que renunciaba a seguir como máximo responsable del equipo; las paradojas de la vida hacen ahora que Roberto Méndez y Xavi Pons, hace muy poco tiempo enfrentados en los tribunales por “desacuerdos” económicos, están ahora en el mismo “bando”, condenados a entenderse, y ya sin la “intermediación” de Luis Moya.

En los próximos días se hablará de éste tema, entre otras cosas porque algún medio de comunicación, de forma maliciosa y nada rigurosa, publicó el mismo día del rallye de Ourense la “noticia” de que Luis Moya había sido despedido del equipo, cuando la realidad es la que acabamos de contar, o sea que fue él el que “renunció” antes del rallye; ése medio, afín a los Vallejo, no hacía otra cosa que seguir “echando leña al fuego”, reavivando la polémica de cuando el equipo Nupel prescindió de los hermanos lucenses, y “orientando” una vez más a los aficionados gallegos, y a los “vallejistas” en general, en contra de alguien que, como Luis Moya, (y a pesar de los errores que haya podido cometer, si es que los cometió), debería ser “santo y seña”, como mínimo, del automovilismo gallego.

Siguiendo con el devenir del rallye, y con Pons fuera de carrera, los dos escalones del podio, por detrás de Miguel Fuster, fueron para Víctor Senra, 2º, y para Jonathan Pérez, 3º, mientras que la Suzuki era para el andorrano Carchat y la R2 para un cada vez más prometedor Ferrán Pujol.

Entre las anécdotas del rallye hay que destacar, dentro de los pilotos que participaban como “autonómicos”, la gran carrera de uno de los valores más firmes del automovilismo gallego, Alberto Bello, que con un C2 R2 Max habría quedado 6º en el nacional, si bien es una lástima que jóvenes como él no tengan medios para poder salir a correr un nacional que cada día está más necesitado de “savia” nueva.

Por último, resaltar que con ésta prueba finaliza la 1ª parte del nacional de asfalto, con Miguel Fuster como líder, con 12 puntos de ventaja sobre Xavi Pons, y que la próxima cita volverá a ser en Galicia, a finales de agosto, en el Rallye de Ferrol, prueba con la que empezará la 2ª parte del nacional.

Rallye de Ourense por Marcelo Carbone