Renault fue fundada por Louis Renault en 1899. A la aventura de este cuarto hijo de artesanos se unieron sus hermanos, Marcel y Fernand, poniendo a la empresa el original nombre Renault Fréres. En 1908 la sociedad pasa a manos únicamente de Louis pasándose a llamar Societé des Automobiles Renault.

La historia de Renault comienza a finales del siglo XIX nace un imperio de un genio de la mecánica que con catorce años se hizo un taller en su jardín, que con veintiuno construyó un coche modificando un triciclo y que consiguió fundar una empresa donde, en su nacimiento, trabajaban 60 empleados y hoy en día genera directa o indirectamente miles de empleos en todo el mundo.

A nivel personal Louis Renault fue condecorado con la Legión de Honor por su contribución a la victoria francesa en la Primera Guerra Mundial, fue cofundador de la Compañía de Mensajería Aérea Francesa, participó en los Juegos Olímpicos de 1900 representando a su país y desde luego fue impulsor del sentimiento francés.

A pesar de todos estos datos, personales y empresariales, el final de la historia de Renault y de Luis Renault dista mucho del que, por lo reflejado anteriormente, se pudiera esperar.

En septiembre de 1944 París hervía de sentimiento nacionalista tras haber conseguido que las tropas nazis se retirasen a Berlín en las postrimerías de la Guerra. El día 23 de ese mes Louis Renault fue arrestado en su domicilio, cerca del Arco del Triunfo, por posible colaboración con el ejercito nazi. El encierro conllevó tortura y vejaciones. La enfermedad que padecía, afasia, la depresión y el encierro convirtió a Louis Renault en un verdadero despojo humano, incapaz incluso de abrocharse el pantalón del pijama.

Este periodo tan duro de la historia de Renault finaliza con su muerte tras entrar en coma varias veces. Louis Renault murió el 24 de octubre en la clínica parisina de Sant Jean de Dieu sin tempo a juzgarle. Más de 1.000 personas acudieron a su funeral y a los pocos meses el General Charles de Gaulle nacionaliza sus fábricas quedándose con el 97% de las mismas, ya que “constituyeron un instrumento en manos del enemigo”.

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Hoy esa sentencia ha provocado un proceso que pretende anular esa resolución. Los ocho nietos del fundador del imperio Renault intentan demostrar que esa unión entre Hitler y Louis Renault no fue más allá de la mera venta de vehículos y piezas para tanques. Otros como la historiadora Annier Lacroix-Riz dice que a lo reflejado anteriormente hay que unir bombas incendiarias y motores para aviones alemanes entre otras armas. El abogado piensa que, si le quitamos el carácter bélico de lo innombrable, Renault vendió al enemigo bienes durante esos años de guerra tal como ocurría en toda Francia (parece ser que los carros de combate construidos por Renault eran reparados por Citroën).

Otra circunstancia en la basa su demanda es la que, según el letrado, no puede ser confiscado las propiedades privadas sin antes haber existido un juicio y tras él una sentencia, aspectos ambos que nunca se produjeron, si algo no hay en la historia de Renault es un jucio.

Los nietos de Louis Renault no buscan el dinero con esta demanda sino rehabilitar el nombre y memoria de su abuelo. Aunque a sus familiares nos les interesa en absoluto, si tenemos en cuenta el valor de 240 millones de francos que, según cálculos del Gobierno de De Gaulle, en 1944 tenían las fábricas de Renault, el tiempo pasado, los intereses creados… podemos hablar de una cifra colosal si existiera una sentencia favorable.

De momento las opiniones corren por Paris y por toda Francia tanto a favor como en contra. De la historia de Renault, unos recuerdan el enorme sufrimiento de la familia durante décadas acusados injustamente de colaboración con los nazis, otros consideran que fue clave en la red de colaboración francesa durante la ocupación financiando incluso movimientos como la Cruz de Fuego.

Hasta que salga la sentencia, los familiares están en plena guerra. La primera batalla parece ser que ha caído de su lado. En el Centro de Memoria de Oradour sur Glane aparecía una fotografía en la que se muestra a Louis Renault, en 1939, en el Salón del Automóvil de Berlín, explicando el funcionamiento de un coche al lado de Hitler y Goering. El pie de foto era “Colaboración económica. Louis Renault fabricó carros de combate para la Wehrmacht”. Los herederos solicitaron al museo que cambiase el pie de foto, al negarse recurrieron a la vía judicial. En julio de 2010 el fallo del Tribunal de Apelación de Limoges obligó al centro a retirar la fotografía por establecer una relación histórica infundad entre el papel de Louis Renault bajo la ocupación y la crueldad que sufrieron los habitantes de Oradaur, además de 2.000 euros para los demandantes.

La historia de Renault continua. Ya veremos que pasa con todo esto.

Historia de Renault