Hay algunas cosas en las carreras de los pilotos que marcan a quienes, sobre todo en plena adolescencia, los mirabamos desde el sofá de nuestro salón. Y esas cosas, a los que amamos la F1, nos apetece recordarlas, y si encima las podemos contar para que lo recuerden los demás, mejor que mejor.

Esas cosas, aunque parezcan batallitas de gente ya entrada en años, se deben remover, para que aquellos que no han tenido la suerte de conocerlas no se lo pierdan, porque si es así acabarán desapareciendo. Esos recuerdos me vienen de vez en cuando, en alguno de mis pensamientos auto-enfermizos. Un estudio californiano dice que los hombres piensan en el sexo cada 52 segundos. Personalmente creo que pienso en el sexo cada 46 segundos, y en los coches y las carreras cada 35 segundos, creo que hay veces que se me superponen en la cabeza un pensamiento con otro, pero eso no os lo puedo contar, al menos aquí.

Bueno, estudios sociológicos al margen, reconozco que siempre he sido un autentico fan de Ayrton Senna. Podría haber sido de cualquier otro piloto, pero justo me coincidió su etapa en Lotus, cuando yo tenía 15 años, igual fue porque me fijé en aquel casco amarillo que le quedaba estupendo al Lotus-Renault John Player de color negro, o quizás porque el comentarista de turno repetía mucho su nombre. O igual es que en mi juventud, ya sabía distinguir entre un piloto bueno y otro excelente, no creo, le habría quitado el curro a Flavio Briatore, y ¿qué haría yo con dinero a espuertas, y con tías buenas como Heidi Klum veraneando en mi casa de Kenia?.

Al grano. De Ayrton Senna ya hemos hablado en alguna ocasión. Esta vez os voy a contar uno de esos pensamientos que me vienen cada 35 segundos.

En la ronda de clasificación de Spa-Francorchamps, en 1992, el piloto francés Eric Comas, en su Ligier JS37 Gitanes Blondes con motor V10 de 750 cv, tuvo un terrible accidente. Ayrton Senna llegaba en su McLaren luchando por la pole justo en el preciso instante que el monoplaza de Eric Comas quedaba detenido en la pista, después del violento impacto, en una de las curvas más rápidas de Spa; Blanchimont.

Como consecuencia del golpe Eric Comas quedó inconsciente y con el pie en el acelerador de su Ligier. Ayrton Senna pasó por delante del destrozado monoplaza, paró su McLaren en un lateral de la pista, y se bajó corriendo mientras otros monoplazas pasan por allí. La situación era de riesgo extremo, coches en pista, humo, el Ligier acelerado a tope, riesgo de incendendio, y un piloto con pérdida de conocimiento. Sin embargo el brasileño allí se plantó, pegadito a su compañero, cortó la corriente del motor del Liguier, y sostuvo la cabeza de Eric Comas cabeza hasta que los médicos llegaron.

Eric Comas no lo olvidó jamás, el día que Ayrton Senna se mató en el circuito de Imola en 1994, él metió su coche en boxes y se retiró de la carrera. Ese año fue el último como piloto de F1.

Estas cosas solo las hacia Senna y pocos más.

Ayrton Senna y Eric Comas