Hay un lugar en la campiña de inglesa donde se viaja al pasado, donde apareces dentro de la edad de oro del automovilismo, y donde disfrutas de las carreras gloriosas de aquella época. Un lugar donde puedes vivir en tres días treinta años de historia, un lugar donde el mundo moderno se olvida y todo se transforma.

Ese festival de los sueños se llama Goodwood Revival.

Si la máquina del pasado se hubiera inventado, me pillaría un billete para regresar a los años en los que nació el automovilismo de competición del que ahora disfrutamos. Años donde se forjaron leyendas, y donde la dureza de los hombres que se sentaban en aquellos vehículos peligrosos y difíciles de controlar se convertían en héroes.

Si la máquina del pasado se hubiera inventado, pediría que me trasladaran al Goodwood Motor Circuit, en el sur del Reino Unido, pegado a un precioso pueblo inglés llamado Chichester, me vestiría de época, y le diría a su inventor que me enviara a cualquier día entre 1940 y 1960.

Pero como la máquina para movernos a nuestro antojo, a través del tiempo, todavía no se ha logrado construir, ni hay Doctor Bacterio que nos haga viajar ni hacia atrás, ni hacia delante, tenemos la suerte de que en el Reino Unido se celebre un acontecimiento que hace que el presente se transforme en ese añorado pasado. El Goodwood Revival.

El Goodwood Revival se celebra desde 1998. Allí se reúnen para recordar el viejo motorsport de las décadas de 1940, 1950, y 1960, en donde debe ser, el Goodwood Motor Circuit. En él, los coches de aquellos años y los pilotos, pasados y presentes, se ponen a competir, sin perdonar un solo metro de asfalto, para el deleite de los miles de espectadores que abarrotan las gradas.

Durante tres días del mes de Septiembre, y vestidos con la ropa de aquellos tiempos, se puede asistir para disfrutar de las carreras, del teatro, de la aviación de la Segunda Guerra Mundial volando como antiguamente, y de una magnífica exposición estática de esos pájaros con mil batallas.

Silverstone fue la sede del Renacimiento del motor en el Reino Unido entre 1948 y 1966. Pero desde hace ya más de diez años, en el Goodwood Motor Circuit se juntan, para competir y recordar, Sir Stirling Moss, John Surtees, Sir Jack Brabham, Phil Hill, Derek Bell, David Coulthar, Damon Hill, Gerhard Berger, Johny Herbert, Wayne Gadner, Giacomo Agostini, Barry Sheene. Y se ven las cara en el circuito con gente como el ocho veces ganador de Le Mans, Tom Kristensen, Andy Priaux, Stig Blomqvist, Martin Brundel, Emanuele Pirro, Tiff Needell, Christian Horner, Adrian Newey, y algún conocido más. Todos estos tipos lo celebran a lo grande, metiéndose en la pista con coches de colección, muchos de ellos de valor incalculable, para sacarles las entrañas, e intentar ganar a sus rivales. Sin respeto ni por la máquina ni por el hombre. Allí no hay títulos, no hay campeonatos, ni hay estadísticas de resultados. Allí el que no corre vuela, y solo se quiere ganar.

Durante esos tres días de Septiembre, hay carreras de todo tipo, la Richmond Trophy donde compiten los antiguos F1 de motor delantero de 1948 a 1959, la Barry Sheene Memorial Trophy con esas súper complicadas y radicales motos de dos tiempos de 350 a 500 cm3, la R.A.C Race, de una hora de duración, donde los GT son conducidos por dos pilotos que se relevan, la Glover Trophy con los F1 de 1,5 litros de 1961 a 1965,y la Sta. Mary Trophy para los GT que hayan competido entre 1950 y 1959.

Los coches se agrupan por tipo de vehículo y año. El Viernes 16 los pilotos lucharan por conseguir el mejor puesto en la parrilla, y durante el Sábado 17, y Domingo 18 se correrá por el Goodwood Motor Circuit a saco.

En el Goodwood Revival todo está organizado para que los allí presentes se sientan como si verdaderamente hubieran viajado al pasado. No se admiten coches modernos en el perímetro del circuito, así que solo se pueden meter en sus parkings coches clásicos. Más de doscientos vehículos de época se encargan de transportar a invitados, pilotos, y vips, en antiguos Jeeps del ejercito y limusinas Rolls Royce, autobuses de dos pisos de los años 50 trasladan los comisarios, tractores de aquellos tiempos llevan a los espectadores hasta las tribunas más alejadas, coches antiguos americanos se encargan de la prensa, y camiones de los años 50 son los que realizan el reparto de la mercancía a bares, supermercados y restaurantes.

Todo gira en torno a esa época, y el Goodwood Revival convierte el Goodwood Motor Circuit en un teatro donde la vida de aquellos años se reproduce fielmente. La corona de laureles a los ganadores, los fish and chips en papel de periódico antiguo, la vestimenta, acorde a los tiempos, es obligatoria para entrar en el padock, preciosas atracciones para niños y mayores que son obras de arte, antiguos salones de peluqueria, talleres de coches y bicicletas perfectamente recreados … etc.

Si os planteáis ir en curvasenlazadas hemos asistido este año al Goodwood Festival of Speed, en el primer artículo quizás podáis encontrar algo de ayuda. Os dejo el enlace. En Chichester me dijeron con mucha convicción que el Goodwood Revival todavía era mejor, y el festival de la velocidad fue algo para recordar de por vida.

Allí, en el Goodwood Motor Circuit hacen renacer algo que nunca ha muerto, y hacen sentir, a cada visitante, que la máquina del tiempo existe.

Goodwood Revival