Vaya por delante que a mí el drifting no me gusta, aunque luego veo los vídeo y flipo. Así que me empiezo a plantear, si es que no me hace tilín porque no soy capaz de hacer deslizar un coche de lado, trazar curvas mirando por la ventanilla, cepillarme las rectas como si fuera derecho, y además con total control.

Los orígenes del drifting se remontan a 1970, donde un tipo que corría en el campeonato del mundo de motociclismo, se fue a la Isla de Man a correr el Turist Trophy, en 1962. Allí se pego tal bombazo que quedó herido de gravedad, y decidió dejar esto de las motos para pasarse a los coches. Este japonés se llama Kuminitsu Takahashi.

Kuminitsu empezó a utilizar el drifting en las carreras «normales» de coches. Llegaba con su Diatsu, o Nissan a una curva, y pasaba por el vértice de la misma de lado y sin perder velocidad. Este japonés loco ganó alguna carrera con esta técnica, y consiguió que los aficionados, que lo veían y disfrutaban, se quedaran atónitos con él. Lo empezaron a llamar «Drif King«.

Otro japonés muy rápido, y diecisiete años más joven que Kuminitsu Takahashi, es Keiichi Tsuchiya. Este tipo, que ahora tiene cincuenta y cinco años, fue un piloto hecho así mismo en la ilegalidad, y fue el siguiente escalón para convertir el drifting en lo hoy es. Él forjó toda una leyenda en Japón ganando multitud de carreras callejeras, y convirtiéndose en un joven buscado por policía.

Keiichi Tsuchiya se fijo en Kuminitsu Takahashi, y se dedicó a mejorar su técnica en perdidas carreteras de montaña japonesas. Entre árboles, y precipicios este nipón, que seguro estaba fatal de la cabeza, se jugaba la vida deslizando en paellas, curvas rápidas, y bajadas abiertas al tráfico. Todos tenemos nuestra carretera favorita, donde hacíamos nuestro pinitos con el coche, y donde en nuestra juventud, hicimos cosas que quizás no volviéramos a repetir. En este caso la carretera favorita de Keiichi Tsuchiya era el Paso de Usiu (Touge Usiu).

El Paso de Usui, es un puerto de montaña que se encuentra entre Nagano, y Gumma, una de las prefecturas de Japón. Esta fue una de las más importante rutas de transporte hacia el centro del país, y el hogar de Keiichi Tsuchiya. Él es la biblia de los pilotos de deriva, y fue quien organizó el primer Gran Premio D1 de drift en 1988.

Dirikin, que es como también se le conoce a Keiichi Tsuchiya, siempre se monta en un coche de carreras de verde, y es ahora un personalidad en su país. Colabora con multitud de revistas, aparece en muchos vídeos en la red, es director de equipos de carreras, ha hecho algo con Top Gear, participó en películas, y es comentarista, vamos, toda una personalidad.

http://youtu.be/zIwFa8W5j_I

Keiichi Tsuchiya, dejó filmada para la posteridad en 1987, lo que es hoy un vídeo de culto, Pluspy, en el Touge Usiu. Y ha dejado alguna frase que estará grabada en muchos de los pilotos de drift;

«No derrapo porque sea la forma más rápida de pasar una esquina, sino porque es la forma más excitante«.

Empieza a gustarme cada más esto de ir de lado.

A partir de ahí las carreras de deriva se han convertido una competición del motor seguida por todos los países del mundo. Los coches utilizado son vehículos de tracción trasera, suspensión modificada, autoblocante, neumáticos especiales, motores cuanto más potentes mejor, y con preparaciones espectaculares, cuanto más potencia mejor.

Estos automóviles de carreras no pueden ser prototipos, no pueden montar neumáticos de competición, tienes que llevar luces y asiento del copiloto , las ventanillas deben permanecer cerradas en carrera, y es obligatorio casco cerrado, y hans.

Las técnicas de conducción son:

Dirt Drop o drifting por pista sucia donde se sale de la trazada para derrapar en la parte sucia, E-brake o utilizar el freno de mano para hacer deslizar la trasera, Power Over o deriva por sobre aceleración, Shift Lock o bloqueo del cambio haciendo una reducción sin el punta tacón y metiendo tensión al tren trasero, Kansei Drif o entrar en una curva a alta velocidad y soltar el pie del acelerador de golpe para que el coche derive, Breaking Drift o derrape frenando, Feint Drif o deriva fintando, y Clutch Kick o patada al embrague, se utiliza esta técnica para hacer que el motor suba de vueltas y luego soltar el embrague de golpe.

Todas estas técnica combinan la potencia, y el balanceo de un coche de carreras de manera controlada. Para artistas de la pista vamos, como Madmike Whiddett.

¿Y cómo se puntúa una competición como el drifting?. Una serie de jueces, ayudados por el público, y sobre todo por una máquina milagrosa llamada Drift Box, son los encargados de tal desagradable función.

Las bases de puntuación son; velocidad, el ángulo de ataque, el humo de las ruedas, y sonido. Y se valora todo esto en base a una trazada previa marcada por los señores jueces. La reacción de público, o lo cerca que se pase de las marcas, tanto interiores como exteriores, también son puntuados.

Los jueves están ayudados por la Drift Box. Un aparato con sistema GPS exacto. Es decir que solo se despista 0,25 grados, 0,1 km/h, y 0,01 G. Vamos como el Tom Tom de mi coche.

La Drift Box se desarrolló especialmente para este campeonato, ayudando a los jueces como uno más. Este aparato lo llevan colocado todos los coches, y marca la velocidad exacta de entrada a la curva, el ángulo de deriva, y la aceleración lateral, esta última muy importante, porque a mayor aceleración lateral más potencia y mas control necesita el piloto para marcarse un drifting.

El dirfting es para muchos una forma de vida, una manera de disfrutar de los coches de carreras, y una forma de hacer películas espectaculares. Y como todo en la vida tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, como Fast and the Furius.

Cada vez que Hollywood se pasa por la piedra algo con orígenes venerados, lo hace llegar a los rincones más alejados del planeta, pero lo siembra como el cangrejo de rio americano en España.

Menos mal que sigue habiendo vídeos, entre muchos otros, como los de Touge Heroes, unos tipos que filman y montan vídeos de drifting por Japón, y el Reino Unido.

Le he cogido afición a esto de ir de lado.

Drifting