Hay circuitos que nunca deberían desaparecer del mundo del motorsport. Otros dibujados por millonarios arquitectos diseñan, a bombo y platillo, pistas de carreras más parecidas a parques de atracciones con palcos VIPS. Por mi, estos últimos, podría tragarlos la tierra. Pero Knockhill Racing Circuit no es uno de ellos.

Tom Kinnaird era un criador de ovejas escocés aficionado a las motos, que cansado de viajar por su país persiguiendo su afición convirtió su sueño en realidad. Aprovechando los terrenos de su granja tomó la decisión de, en el plazo de dos años, construir uno los más especiales circuitos de Reino Unido, KnocKill Racing Circuit.

El circuito escocés se iba a construir aprovechando una pista agrícola, y una vía de ferrocarril en desuso. Tom Kinnaird tenía en mente una exigente pista de carreras, de 2 km de longitud y 10 mts de ancho, que, aprovechando la orografía de sus tierras, iba a tener espectaculares subidas y bajadas.

Knockhill Racing Circuit abrió sus puertas en 1974, en el Consejo de Fife, al este de Escocia. El circuito escocés se inauguró, como no podía ser de otra forma, con el deporte que Tom Kinnaird amaba, el motociclismo. Aquella carrera inaugural atrajo multitud gente, y colapso el centro de Escocia. El motorsport, en el país del rebelde William Wallace, había nacido.

El valiente criador de ovejas, Tom Kinnaird, mantuvo Knockhill Racing Circuit durante un año, organizando entre otras cosas, eventos durante la semana para ciclistas, y amantes amateur del automóvil. Pero pasado ese tiempo, necesitó recursos externos para mantenerlo.

http://youtu.be/M4ZIhD0AQ40

El circuito fue luchando por mantenerse en alquiler durante varios años, y su deuda fue engordando, así como el declive de sus instalaciones. Hasta que en 1984, un importante hombre de negocios, Derek Buchert, adquirió todos los activos de Tom Kinnaird, y saco de la ruina en la que se encontraba a Knockhill Racing Circuit.

Fue en 1992, con la llegada de la Bristish Touring Cars Championchip, cuando Knockhill Racing Circuit brilló en todo su esplendor, poniéndose a la altura de cualquier otro circuito del Reino Unido.

Desde entonces, y hasta ahora, el circuito, organiza experiencias privadas en todo tipo de vehículos de motor. Allí, a partir de 160 hasta 300 libras, puedes pilotar un coche de rallys, un kart, una motocicleta deportiva, un Ferrari, un todoterreno, y realizar todo tipo de cursos de conducción.

Las competiciones oficiales más destacadas que allí se celebran son; el Campeonato Británico de Superbikes, el Campeonato Británico de Turismos, el Campeonato de Stoks Cars, y de Rallycross. Además de multitud de Tracks Days, carreras de Fórmulas, de coches clásicos, y de cualquier cosas que tenga que ver con el motorsport en ese país.

Para recordarlo en imágenes, os dejamos dos partes de unas impresionante carreras de la BTCC del 2004, y del 2008. En el precioso, espectacular, y estrecho circuito de Knockhill, se repartían leña gente como; Jason Plato, Rob Huff e Yvan Muller que ahora se juegan el mundial de turismos con Chevrolet, y alguno más de los tipos duros de las carreras.

Que circuito como este no falten nunca.

Knockhill Racing Circuit