Cuando los dinosaurios de los rallyes se extinguieron dejaron en las cunetas huellas para la historia. Marcas imborrables en el asfalto y en la mente de aquellos que tuvieron la suerte de disfrutarlos, escucharlos, y sentirlos cerca mientras los contemplaban. Una de estas la huellas la dejó marcada el Lancia Delta S4.

El Lancia Delta S4 era el más grande, el más salvaje de los dinosaurios de aquellas gloriosas épocas de los Grupo B. Llegó para sustituir a un modelo que se había quedado obsoleto en el mundial, el Lancia 037. Un vehículo espectacular de tracción trasera al que le estaban dando por arriba y por abajo el Audi Sport Quattro S1 y el Peugeot T16 con su avanzada e innovadora tracción total.

La historia comienza cuando en 1983 empieza a dibujarse el nuevo animal de Lancia. Los ingenieros de la marca tenían en la cabeza construir un Grupo B con cierto parecido al 037. Pero la idea que al final se gestó fue otra.

Algo muy importante para los diseñadores era evitar el retraso en la respuesta del turbo que tenían los vehículos contra los que iba a competir, realizar un motor redondo, sin ese turbo lag, el tiempo que pasa desde que se pisa el acelerador hasta que el coche sale disparado hacia delante.

Para poner un Grupo B en el Mundial de Rallyes era obligatorio construir doscientas unidades de calle. Así que antes de que el Lancia Delta S4 estuviera arrancando el asfalto luchando contra sus rivales, la marca italiana puso al alcance de aquellos que quisieran comprarlo un exclusivo y extrañamente bello automóvil, el Lancia Delta S4 Stralade. La base del nuevo coche se cogió del Lancia Delta diseñado por Giugario, el nombre de Stralade se lo copiarián a Alfa Romeo.

De las unidades que se fabricaron cuatro fueron expuestas en diferentes salones, veinte las destinadas a competir, el resto salieron de fábrica todas pintadas de rojo, y con un precio de once millones de las antiguas y ahora añoradas pesetas.

El Lancia Delta S4 Stralade era y es un automóvil espectacular, con motor central turbocompresor de nueva generación que rendía 265 cv y 280 Nm de par, biplaza, y con un lujoso equipamiento. La colocación del propulsor vino marcada por que los técnicos de Lancia aprovecharon la célula de cromo molibdeno del 037. Llevaba de serie aire acondicionado, tapicería de cuero en color marrón, ordenador de a bordo, retrovisores eléctricos, volante de piel vuelta, asientos deportivos, pedales cerquita para las maniobras de punta tacón, y un montón de buenos detalles más.

Solo ciento setenta y seis propietarios pudieron disfrutar de un coche extraordinario con un motor que llenaba el habitáculo de un sonido de carreras, y que después de pasados más de veinte años se puede comprar, como poco, por el mismo precio de adquisición. Si está bien conservado claro.

Las unidades destinadas a competición eran lo más de lo más de la tecnología de una marca que creó verdaderas obras de arte de las carreras. Los coches, que tenían un precio de treinta y cinco millones de pesetas, debían su nombre a la abreviatura de “Supercharged”, que es un compresor utilizado para mandar más oxígeno al motor y con el que se evitaba el retraso del turbo, y “4 wheel drive”, de la tracción a las cuatro ruedas.

El motor de cuatro cilindros 16v turbocompresor del Lancia Delta S4 estaba montado en la mitad central, tenía 1.759 cm3, y estaba construido en aluminio. Llevaba incorporado un compresor volumétrico de Abarth, llamado Volumex, y un turbocompresor KKK. Cuando el turbo cogía cierta velocidad, el compresor se desconectaba. Con este sistema se evitaba la falta de respuesta a bajas revoluciones, y el motor siempre se encontraba listo para responder.

La potencia del magnífico corazón del Lancia Delta S4 era de unos increíbles 550 cv con 550 Nm de par, que movían un coche de carreras que pesaba solo 940 kg, y que aceleraba de 0 a 100 k/h en tan solo 2,7 segundos.

El espectacular trabajo que hicieron los ingenieros en el motor era digno de una época como la de los Grupos B. El Lancia Delta S4 estaba diseñado para trabajar en temperaturas extremas con bastante fiabilidad. Podía rodar a fondo por el Rallye Safari a cincuenta grados centígrados, o hacerlo en Montecarlo a diez bajo cero.

El cambio era de cinco velocidades con un embrague cerámico de dos discos y de comportamiento muy brusco, montaba cuatro discos de freno Brembo de 300 mm, freno de mano hidráulico, dirección asistida, y neumáticos Pirelli de medidas 205/55VR16. Las suspensiones del Lancia Delta S4 venían del 037, amortiguadores independientes y ajustables de doble trapecio. Además llevaba un deposito de combustible construido de kevlar y titanio, que los técnicos de Lancia consideraban indestructible.

El sistema de tracción del nuevo coche Grupo B de Lancia que disputaría el mundial, estaba compuesto por tres diferenciales, uno viscoso en el centro, y mecánicos en cada eje. La tracción se podía repartir entre ambos ejes, dando a cada uno la potencia que su piloto seleccionaba. Esto trajo de cabeza a los ingenieros Abarth que no pudieron cumplir con la fecha prevista para su debut. No lograban dar ni con los tarados, ni con la distribución de pesos adecuada.

La parte delantera del Lancia Delta S4 era de carbono, la trasera era desmontable para poder ser sustituida rápidamente en caso de que se destrozara en las salvajes barridas, y para poder acceder fácilmente al motor.

Giorgio Piantia, y Massimo Biason fueron los encargados de poner a punto un vehículo que hizo su debut en 1985, en la última prueba de la temporada, el rally de Gran Bretaña. Markku Alen y Henri Toivonen lucharon por la victoria. Toivonen quedo primero y Alen segundo.

Cesare Fiorio dijo después de esta impresionante y sorprendente victoria ; “Habíamos venido a Inglaterra con múltiples interrogantes. Ahora de nuevo hemos demostrado que cuando Lancia se presenta lo hace siempre al máximo nivel”.

1986 fue el año en el que Lancia fue a por todo. Tres equipos iban luchar por la victoria en las tres competiciones más importantes para la marca italiana. La Jolly Club lucharía por el campeonato italiano, La Griffone y su piloto estrella Fabrizio Tabaton intentarían llevarse el europeo, y Lancia Martini Racing a por el mundial de constructores y pilotos, los tres mosqueteros que iban a competir en la máxima categoría serían MarkKu Alen, Henri Toivonen, Massimo Biason.

Ese mundial estuvo lleno de luces y sombras. Los Lancia cuando eran rápidos eran muy rápidos, se llevaban la victoria aunque tuvieran que perder tiempo reparando sus coches por accidentes, y metían a sus rivales verdaderas minutadas. Por el contrario los problemas de fiabilidad eran constantes, y los accidentes de los Grupo B empezaban a ser preocupantes.

En el Rallye de Portugal un accidente marcó el principio del fin de la era de los dinosaurios. Joaquim Santos se salió con su Ford RS2000 al verse sorprendido en un cambio de rasante por una multitud que estaba siguiendo el rallye, clavo frenos para intentar esquivarlos y se descontroló. Mató a tres espectadores y dejó heridos a muchos de ellos. Esto fue el comienzo.

El 2 de Mayo de 1986, uno de los tipos más rápidos y valientes del mundial perdió la vida. Henri Toivonen lideraba el Rallye de Corcega, a pesar de su fuerte resfriado, desde el cuarto tramo, y le llevaba tres minutos al segundo clasificado. En la decimo octava especial, después de siete kilómetros de recorrido, comenzó a llover, y el finlandés de treinta años, y su copiloto Sergio Cresto se salieron de la carretera, se estrellaron contra un árbol, y el depósito indestructible del Lancia Delta S4 estalló. El fuego se llevó la vida de uno de los mejores pilotos del mundo, y la de su copiloto.

Audi se retiró de la competición después de este rallye. Lancia continuó con poca motivación. Y la FIA anunció que 1986 sería el último año en el que los dinosaurios marcarían el asfalto con sus huellas.

El Lancia Delta S4 se llevó seis campeonatos de constructores y cuatro de pilotos. Dejó el recuerdo imborrable de un coche extraordinario y del saber hacer de una marca que construyó criaturas únicas e inigualables.

Os dejo esta pequeña historia de un bello mito, y en la parte superior derecha un vídeo inédito del equipo Martini Racing Rally.

En la fría y nevada Laponia, Markku Alen, dos semanas después del debut en competición del Lancia Delta S4, estuvo haciendo pruebas para poner a punto este monstruo de las carreras. Allí se intentó dejar listo un coche difícil de conducir, y mientras Alen daba instrucciones a los ingenieros, una cámara era testigo de uno de los muchos vídeos para la posteridad.

Que lo disfrutéis

Lancia Delta S4