La 48ª edición del Rally Príncipe de Asturias 2011, ganada con todo merecimiento y contundencia por el líder del Campeonato de España de rallyes, Miguel Fuster, ha dado, y dará, mucho que hablar.

Los motivos son diversos. Desde los deportivos hasta los extradeportivos, pasando por los federativos, tanto regionales como nacionales y continentales, e incluso por motivos económicos.

En lo deportivo, la mayor de las sorpresas fue el dominio casi insultante de Miguel Fuster y su Porsche de la categoría GT, ya que además de dominar el Rallye Principe de Asturias 2011 desde el primer tramo disputado, en la primera etapa, la del viernes, el piloto alicantino marcó el mejor tiempo en los 6 tramos disputados, dejando al 2º clasificado, el ídolo local, “Berti” Hevia, el actual Campeón de España, a nada menos que 40”, algo que “a priori”, y corriendo en un terreno aparentemente más propicio para el Skoda S2000 de Hevia, no entraba en los pronósticos.

La cuestión es Miguel Fuster, que se presentó en el Rally Príncipe de Asturias 2011 dispuesto a “salvar los muebles”, consiguiendo un buen resultado, se fue del Principado con el mejor posible, ya que no sólo ganó el rallye, sino que su único rival por el título, el actual Campeón del Mundo de S2000, Xevi Pons, sólo puedo ser 3º, por detrás de Fuster y de “Berti” Hevia. Éste resultado, no sólo consolida el liderato que ya tenía en su poder Fuster antes del Príncipe de Asturias, sino que le catapulta hacia el que sería su tercer título de Campeón de España absoluto, ya que el rallye asturiano, al ser una prueba de 2 días, dado que es puntuable para el europeo absoluto, otorga a los pilotos, como el Rallye de Canarias, el 50% más de puntos que cualquier otro de los rallyes del nacional de la especialidad, de tal forma que ganar en el Príncipe, para Miguel Fuster ha sido como ganar un rallye y medio.

La paradoja es que en las dos anteriores ediciones Fuster que, siguiendo el camino marcado por Sergio Vallejo ya corría en el nacional con el Porsche, para la prueba asturiana entendió que, por las características de los tramos del Príncipe, el tracción trasera alemán no sería competitivo, y alquiló para ambas ocasiones un coche de la categoría S2000, un FIAT Abarth en el 2009 y un Skoda Fabia en 2010, saldando ambas participaciones con dos sonados fracasos. Pero ha tenido que ser en la edición del 2011, cuando Miguel Fuster ha conseguido ganar, por 1ª vez en su carrera deportiva el rallye Príncipe de Asturias 2011, una de las pruebas más carismáticas del nacional de rallyes de asfalto.

En el resto de valoraciones deportivas, hay que destacar la paupérrima participación, algo que rozó el ridículo para una prueba de tanta categoría, en un hecho que consolida una tendencia ya evidenciada en otras pruebas, una situación, gravísima y muy preocupante, ante la que la Federación Española no parece tener ninguna capacidad de acción ni de reacción, ya que su único afán en las últimas temporadas ha sido sólo recaudador, en lo económico, sangrando a las organizaciones y a los pilotos, y disparatada en cuanto a los reglamentos ya que, en vez de buscar abaratar los costes, cada temporada los incrementan, bien vía aumento del precio de las licencias, bien vía facturación con la gasolina obligatoria, bien con el alquiler de los GPS, bien permitiendo preparaciones al límite de los GT, como el que en su día pilotó Sergio Vallejo, con el que fue Campeón de España en 2009, y que era un coche similar en cuanto a preparación al que ésta temporada pilota Fuster, o admitiendo preparaciones no reconocidas ni aceptadas por la FIA, como es el caso de los Grupo N Plus, unos vehículos más caros que los Grupo N y que no han conseguido nunca presentarle batalla a los S2000, que era lo que se pretendía.

El Campeonato de España, y un rallye del prestigio del Príncipe de Asturias, con casi 50 años de historia, no pueden tener en el parque de salida a 35 coches, de los que por cierto sólo acabaron 18, máxime si explicamos que, de los 35 coches que puntuaban para el nacional de rallyes, 14 eran Swift de la Copa; para colmo, la reglamentación obliga a que los GT, a los que no se les permite correr en el europeo, salgan a los tramos los últimos, después, precisamente, de los poco competitivos, aunque a la vista está que imprescindibles en el Campeonato, Suzukis de la Copa, con lo que a los aficionados, que dieron en masa su apoyo a la prueba, les cuesta entender que el coche que está ganando el rallye, en éste caso el de Fuster, en vez de ir peleándose contra el cronómetro, entre los primeros coches, como es habitual, lo haga entre los últimos.

La situación del nacional es insostenible, y ya a estas alturas de la temporada, se habla de que en el 2012 dejará de existir el escándalo de la gasolina obligatoria, además de carísima, y que el nacional de rallies podría llegar a ser un Campeonato monogoma, siendo el único sumistrador de neumáticos la marca coreana Hankook.

Por lo demás, destacar la participación de los hermanos Vallejo con el Posche que estrenaron, ganando, en Ferrol, y que fueron los únicos en presentarle algo de batalla a Fuster, hasta el abandono del gallego en el último tramo de la 1ª etapa, cuando era 2º, y el descontento de Xavi Pons con su coche, y con su preparador, Roberto Méndez dado el, según el piloto, escaso nivel de prestaciones del coche; de cara al futuro, no debería extrañar ver a Pons defender sus escasas opciones de cara al título también con un Porsche.

En cuanto al ámbito federativo y deportivo local, la situación no es menos grave; ya el año pasado, a la vista de la escasísima participación prevista, el organizador del Príncipe de Asturias, en éste caso con un colaborador necesario, el de la Subida a Santo Emiliano, se sacaron de la manga el Trofeo Deporte Asturiano, una entelequia que, mientras la Federación nacional y la europea prohíben participar a coches de diversas preparaciones, entre ellos los WRC, en ésas 2 pruebas sí se les permitió correr, algo que se repitió en 2011, contando el Príncipe con nada menos que 39 pilotos asturianos, unos deportistas que, literalmente, salvaron el rallye en la jornada del sábado, si bien fueron humillados, deportivamente hablando, porque ni siquiera se les permitió participar, delante de sus paisanos, en la ceremonia de salida protocolaria del jueves, celebrada en el corazón de Oviedo.

O sea que, claramente, los utilizan como relleno, pretendiendo hacer con ellos un rallye de primera, al menos en cuanto a número de participantes, cuando en realidad a los pilotos locales se les trata, eso si, con su total consentimiento, como si fueran de segunda. Abundando más en la provocación, la falta de respeto y el pisoteo de los más elementales derechos deportivos, la organización del rallye, a pesar de participar pilotos asturianos, y aún sin ser por ello la prueba puntuable para el regional, no tuvo el obligado detalle de presentar el reglamento ante la Federación asturiana, para su aprobación, un hecho que es un auténtico atropello que, además, vulnera la más elemental Ley del Deporte.

La situación, tanto en España como en Asturias, invita a cualquier cosa menos al optimismo, si bien, como ocurre en las elecciones, habrá lecturas para todos los gustos, lecturas, comunicados de prensa y declaraciones en las que se podrá ver y oír que todos han ganado, Fuster en el nacional, Hevia en el europeo, y Jesús Fernández, “Tano”, en el Trofeo Deporte Asturiano, cuando en realidad el único ganador ha sido Miguel Fuster y el que ha perdido, por algunas de las circunstancias explicadas, es el automovilismo español y los aficionados que, demostrando que lo único que quieren son carreras, tragan con los que les echen, a pesar de que en las cunetas cada vez hay más decepción y más desánimo por el derrotero que han tomado los rallies en España.

Por su parte, la Federación española, para abundar más en la confusión, en su propia web informa, literalmente, lo siguiente: Hevia ganador del rallye Príncipe de Asturias 2011 (fia-erc). Victoria de Fuster en el Campeonato de España.

O sea que, en un resultado inédito, el rallye lo han ganado 2 pilotos.

En cuanto a la organización, que sin duda ha hecho, como todos los años, un gran esfuerzo, pero que no es, ni de lejos, la maravilla de organización y de rallye que fue hace unos años, salvó la prueba gracias a la ayuda de varias Escuderías y gracias al excelente comportamiento y la colaboración del público, si bien no se puede ocultar que, dejar la seguridad de una curva en manos de 3 críos de 16 años no es el camino para lograr ni una prueba segura ni el reconocimiento internacional; y de esto tomó muy buena nota el Observador europeo que, en una muestra de profesionalidad y de rigor, acompañado por el Observador nacional, Jordi Parro, pudo comprobar, in situ, algunas graves irregularidades en materia de seguridad, de tal forma que, al menos en ésta materia, está claro que el Rallye Príncipe de Asturias 2011 no recibirá un buen informe.

Rallye Príncipe de Asturias 2011 - Marcelo Carbone