Cada vez que un piloto se sienta en su coche para luchar contra el crono, lucha también contra algo etéreo, intangible, breve y peligroso, el límite. Para buscarlo, que es de lo que se trata, se tienen que tener las mejores armas, configurar el coche de la mejor manera posible, y sobre todo entender los neumáticos.

Lo fundamental en un neumático es el grip, o en castellano al adherencia.

No hay cosa más importante en un vehículo, sea de carreras o para llevar a los niños al colegio que el neumático. En competición este objeto tan oscuro como imprescindible cobra mayor importancia porque se exprimen sus cualidades hasta el límite y más allá.

Si a un piloto le mejoran el grip de los neumáticos, el tiempo por vuelta mejorará más que si le dan más potencia, mas capacidad de frenado, o mejor carga aerodinámica. Siempre en la misma proporción desde luego.

El grip es la fuerza máxima que se transmite en el punto donde se encuentran el neumático, y el asfalto. La cosa parece sencilla pero no lo es. Un piloto puede tener grip frenando, no tenerlo en las curvas de izquierdas, y tenerlo en las curvas de derechas. Así que el grip depende de las fuerzas longitudinales y las transversales.

Otros factores que influyen en el grip de los neumáticos son la temperatura, la presión de inflado, la rigidez del neumático y el compuesto del mismo, y el ángulo de caída respecto al suelo.

Os dejamos un interesante vídeo de Dunlop sobre el comportamiento de los neumáticos, y con unas imágenes estupendas.

El grip de los neumáticos

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