Hasta la capital Asturiana nos desplazamos para contaros en primera persona las impresiones de la 14 Edición de la Feria Internacional del Vehículo Clásico Ciudad de Oviedo, que se confirma como una de las ferias más importantes del norte de España.

Visitar una exposición de clásicos siempre es un placer para aquellos que nos consideramos amantes o aficionados a los automóviles, a los coches de competición, a los deportivos, o a la historia de la automoción. En un ejercicio que algunos llaman de arqueología industrial, nos sumergimos en un Salón capaz de sorprendernos con coches muy distantes en el tiempo, que bajo la luz de los focos y los flashes de las cámaras, se mostraban todos ellos como cómplices de nuestros sueños, de los sueños de un siglo XX que fue plasmando en el automóvil todos sus avances tecnológicos.

Si hubiera que ponerle una fecha al día que el sueño de moverse con libertad en un vehículo propio, que no necesitara de tracción animal, comenzó a hacerse realidad, ese sería el año 1908, cuando comenzó la producción del Ford T, el primer automóvil producido en cadena, con el que Henry Ford conseguía construir un coche para el pueblo, al alcance de todos. En la Feria Internacional del Vehículo Clásico Oviedo, pudimos admirar uno de estos pedazos de historia, un Ford T de 1911, que perfectamente restaurado, reclamaba su cuota de protagonismo ante los miles de aficionados que visitaron en salón.

Aunque siempre nos produce admiración ver un coche histórico de estas características, no es menos cierto que el éxtasis que nos genera la simple contemplación de los más pasionales deportivos clásicos, hace que suban nuestras pulsaciones al mismo ritmo al que dejamos volar nuestra imaginación. ¿Quien al ver un Bugatti de competición de los años 30, no se imagina la adrenalina que debieron producir estos bólidos a los pilotos que se jugaban la victoria y hasta la vida, en aquellos primeros Grandes Premios? Por aquel entonces solo unos cuantos fardos de paja protegían muros y obstáculos, de aquellos coches veloces y delicadísimos de pilotar, donde hombres valientes hechos de otra pasta buscaban los límites de la física en aquel nuevo deporte llamado automovilismo. Tres de estas obras de arte firmadas por Bugatti y representativas de la ingeniería más avanzada de la época, se mostraban en el pabellón interior, para deleite de los aficionados.

La verdad es que fuera cual fuera nuestro automóvil clásico favorito, teníamos muchas papeletas de encontrarlo en esta Feria de Oviedo. Tanto en la parte exterior que rodeaba al pabellón, de libre acceso, como en la más exclusiva zona interior, donde se guardaban los modelos más valiosos. Ahí pudimos contemplar los susodichos Bugatti, los Rols Royce, Aston Martin, Packard, Mercedes, Porsche, MG, Daimler… todos ellos perfectamente restaurados y conservados, hasta el punto que algunos parecían recién salidos del concesionario, aunque tuvieran más de 60 años de historia, de carreteras y de emociones a sus espaldas.

Los amantes de los SEAT clásicos encontraron en la parte exterior del pabellón, una buena representación de toda la historia de la marca, con coches que siguen despertando la misma admiración, sino más, que el día que salieron a la calle por primera vez. También pudimos observar muchos modelos de origen alemán, como un precioso BMW M3 E30, varios VW Escarabajo originales, y auténticas piezas de colección que hacían las delicias de los fanáticos de Porsche, con variantes del 911 de casi todos los años y carrocerías, tanto en la zona exterior, como interior del pabellón.

Mención especial merece la gran cantidad de deportivos americanos presentes, con los que se podía hacer un recorrido visual por la historia de modelos tan legendarios como el Ford Mustang, o ver todos los modelos que forman la saga de Chevrolet Corvette, sin duda uno de los deportivos mejor representados en la Feria.

No podemos despedirnos sin destacar uno de los stands más visitados, que fue el de Center Sim Race, donde el piloto local Alex Novo entretenía a los visitantes con vertiginosas exhibiciones a los mandos del simulador de competición, con el fin de recabar apoyos y patrocinios para la siguiente temporada. Sabréis más de este joven piloto en los próximos días, pues desde curvasenlazadas no podemos hacer menos que dar a conocer a los deportistas que como Alex, cuentan con una proyección y una ilusión que, con los necesarios apoyos institucionales y patrocinios empresariales, puede llevarle a triunfar en el competido mundo del automovilismo.

14 Feria Internacional del Vehículo Clásico Oviedo