En el sureste del Reino Unido se encuentra una de las pistas más importantes del país. Un lugar que lleva vivo desde 1926. Casi noventa años de historia han convertido el Circuito de Brands Hatch en algo mítico, y lo que le queda, porque cada fin de semana pasan por él las mejores competiciones del motor.

La historia del Circuito de Brands Hatch comienza en el año 1926.

En el condado de Kent, un grupo de ciclistas, con un avispado aprendiz de ingeniería entre ellos llamado Ron Argent, paseaban buscando setas por la extensa campiña inglesa. Cuando, al llegar a un bonito paraje, se dan cuenta de que la orografía del terrero, una especie de cuenca natural con desniveles, es apropiada para el uso habitual de este sufrido deporte. Con el permiso de los agricultores de la zona, empezaron a utilizar las tierras como sitio de ocio y disfrute.

La granja de Brands Hatch, un lugar donde el ejército se entrenaba, se convirtió pronto en una zona muy popular, tanto es así, que los domingos a partir de la una del mediodía, y en una vieja cabaña donde descansaban los soldados, se sirvía el té. Con la movida que allí se estaba montando, los motociclistas ingleses, los que utilizaban los bosques y las laderas de los alrededores, se dieron cuenta de que también ellos podían pasarlo de lo lindo. Así que, en 1928, trazaron con tiza una pista de hierba de 1,20 kilómetros.

Supongo que al ciclista Ron Argent le pasaría como a mí cuando encuentro un camino por el que siempre voy en bici destrozado por los quads. Pero él, al contrario que yo, años más tarde se convertiría en uno de los hombres más ricos de la zona, y aquellas setas sembraron una de las semillas del motorsport de su país. La causa estaba completamente justificada.

En 1932, varios clubs motociclistas se unieron para poner la primera piedra de algo más serio. Los Owls, Bermondsey, Sidcup, y West Kent organizaron su primer encuentro el 28 de marzo de ese mismo año en el Circuito de Brands Hatch. El Brands Hatch Combine fue el nombre de esta unión, y su primera fiesta del motor fue todo un éxito, pudieron ganar hasta unas libras, en concreto diez.

Cuatro años después de este primer encuentro, en 1936, la gente iba en masa al Circuito de Brands Hatch. Durante esos tiempos, y en una pista extendida a 1,60 kilómetros, más de treinta mil personas amantes del motorsport se reunían allí para ver a sus ídolos. Jack Surtees, el que fue campeón del mundo de motos y coches, Eric Oliver Staines, el cuatro veces campeón del mundo de sidecars con Norton, y Harold Taylor, un piloto de motos de una sola pierna, entre otros.

Poco pudieron disfrutar los amantes de la velocidad de aquella época, en 1939 la sombra de la Segunda Guerra Mundial, tapó el cielo de Europa, y en el Circuito de Brands Hatch dejó de olerse a gasolina y aceite, y se convirtió en un lugar invadido por el ejército debido a sus estratégica localización.

Cuando la guerra se acabó las ilusiones volvieron, y las motocicletas regresaron para rodar por la hierba del temporalmente olvidado circuito.

En 1947, Joe Francis, director gerente de una empresa llamada Brands Hatch Stadium Ltd, lió a los propietarios de las tierras de la zona para que invirtieran con él la cifra de 18.000 libras, para convertir aquella concurrida pista de hierba en una de asfalto. En el mes de septiembre de ese mismo año, Joe Francis, que de tonto no tenía un pelo, consiguió que la BBC desplazara sus equipos al Circuito de Brands Hatch, todavía de verde natural, y así fue como los ingleses vieron por primera vez en la tele las motos.

Cuando se cambió de década fue el momento en que Bands Hatch cambió de superficie. La hierba dio paso al asfalto, y en 1950, ciento cincuenta motos llenaron la pista en la carrera inaugural. El ganador de aquel evento fue John Surtees con una Triumph. Y a partir de este momento empieza lo bueno porque los coches de carreras comienza a rodar por la pista inglesa.

El 16 de Abril de 1950, y ante una multitud, se celebró la primera carrera de coches, en este caso de Fórmula 3 de 500 cc. El ganador de esta carrera inaugural a diez vueltas fue Don Parker.

Como curiosidad en el año siguiente, un piloto de motos llamado Bernie Ecclestone, fue descalificado por una regla ideada debido al despiporre de los pilotos al volver a pista, cuando estos daban giros de ciento ochenta grados, o conducían algunos metros en dirección contraría. Esta nueva norma decía que cualquier piloto que hiciera alguna de estas maniobras quedaría descalificado inmediatamente. Supongo que con el carácter que tiene el mandamás de la F1 esta descalificación sería como una puñalada trapera.

A partir ese año las pruebas de motos, de turismos, y de fórmulas fueron sucediéndose en el Circuito de Brands Hatch, que desde sus primeros años fue cambiando hasta ser lo que ahora, alargando su trazado, añadiendo nuevas curvas y tribunas, aumentando su seguridad y sus instalaciones.

Ahora es un circuito de los buenos, con dos trazados de distinta logitud. El GP Circuit, de 4,206 Km, y el Indy Circuit, de 1,929 km. Además de tener forma de anzuelo de pesca aplastado por la mandíbula del padre de todos los peces, es una pista con mucha historia que se defiende de ser conquistado por las urbanizaciones. Una de estas zonas pobladas está muy cerca, y obliga a iniciar cualquier evento que produzca ruido de motor hasta después de las 8:30, y finalizarlo a las 18:30.

Las pruebas que acoge el Circuito de Brands Hatch son; Campeonato FIA Fórmula 2, BTCC, DTM, Fórmula 3 Británica, British GT, Mundial de Superbikes, Campeonato Británico de camiones, Festival de Maestros, Histórico Super Prix, así como de muchas exhibiciones, alguna etapa de rallye, y carreras de bicicletas.

A pesar de los años el circuito se mantiene en perfectas condiciones, y organiza como Knochill Racing Circuit, y todas las demás buenas pistas inglesas, experiencias de conducción de todos tipo.

Por 90 euros, puedes darle a tus hijos de once años su primera experiencia a los mandos de un vehículo, siempre acompañados de alguno de sus padres claro, y a partir de ese precio rodar con un Porsche de carreras, con un BMW M3 de carreras, con un fórmula, o con un coche de rallyes. 211 euros es lo que cuesta montárselo con un Fórmula Brands durante quince minutos. Si cabes en él claro.

Por el circuito del condado de Kent han pasado todos los grandes nombres ingleses del automovilismo, John Surtees, Stirling Moss, Colin Chapman, Graham Hill, Jim Clark (aunque escocés cuenta), Jackie Stewart, Jenson Button, James Hunt, Damon Hill, Lewis Hamilton, David Coulthard, Tony Brooks, Peter Collins y alguno más que se me olvida.

Lo único malo que tiene Brands Hatch es su poca escapatoría, ya no tan apropiada para las altas velocidades de los coches de carrera de nuestro tiempo, porque cuando se salen la arman gorda. Este año, en abril, en una carrera de MR2, uno de los coches dio diez vueltas campana y casi llega al aparcamiento, y el año pasado un Seat León de la Eurocup casi cae encima de los comisarios.

Ojalá lo tengamos por mucho tiempo, quizás más seguro, pero no sería lo mismo.

Circuito de Brands Hatch