A pesar de que las victorias de Loeb pueden dar la impresión de que arrasa en el Mundial de rallies y que gana sin dificultades, lo cierto es que, un año más, necesitó llegar al último rallye del año para ganar un título que, en ésta ocasión ha sido el 8º consecutivo, con lo que supera nada menos que a Schumacher

Pero las cosas ésta temporada han sido cualquier cosa menos fáciles para el gran Campeón francés, ya que el primer obstáculo que tuvo que salvar ha sido el de su propio compañero de equipo, ya que en la temporada 2011, la incómoda presencia en el equipo oficial Citroën del otro Sebastien, Ogier, cambió radicalmente el panorama para Loeb, ya que de estar cómodamente acompañado por Dani Sordo, pasó a estar constantemente amenazado por su compañero de equipo, algo que con el español no sólo no había ocurrido, sino que alguno de los 7 títulos anteriores, Loeb se lo debe a la disciplina y a la generosidad de Dani Sordo, y muy especialmente le debe el que hace 3 años le ganó, y por 1 sólo punto, precisamente a Mikko Hirvonen, y también en Gales, gracias a que Dani Sordo le cedió la victoria en el Rallye de Cataluña.

Por otra parte, y sin pretender restarle ningún mérito, si hubo una temporada en la que Hirvonen no se ha merecido, deportivamente hablando, poder luchar por el título hasta el final, ha sido precisamente en la que acaba de finalizar en Gales, ya que para que Mikko llegase con opciones al último rallye del año, su compañero de equipo en Ford, Jari Matti Latvala, tuvo que cederle la posición hasta en 4 rallies, si bien está claro que, si Latvala tuvo que ceder esos puestos, fue porque él no tenía opciones a luchar por el título, ya que las había perdido en las primeras carreras de la temporada.

De no ser por las ayudas de Latvala a Hirvonen, el título habría sido una lucha encarnizada entre Loeb y Ogier, una lucha que, habiendo sido feroz en algunos momentos de la temporada, fue zanjada, de forma drástica y fulminante, por los directivos de Citroën, y cuando decimos directivos no nos referimos a los deportivos, sino a los empresariales, ya que la deriva a la que se encaminada la tensa relación entre Loeb y Ogier, exigió una dura y contundente intervención de los mandamases de la marca en París, para arreglar una situación que sólo se había creado por la manifiesta incapacidad de Olivier Quesnel para gestionar a 2 gallos en el mismo corral, además de por su claro favoritismo hacia Ogier.

Obligado Sebastien Ogier, de forma humillante, a aceptar las órdenes de equipo, la lucha por el título se tuvo que ceñir entonces a sólo 2 pilotos: Sebastien Loeb y Mikko Hirvonen; en el caso del francés, que ya tiene 37 años pero que está claro que no se cansa de ganar, la presión no existía por ningún lado, mientras que, por el contrario, en el caso del finlandés Mikko Hirvonen sólo había una cosa: presión, mucha presión. Y no sólo presión por lograr el que podría haber sido su primer título de Campeón del Mundo, sino porque en función de sus resultados, podría garantizar, o no, la continuidad del equipo Ford, que dirige y gestiona el ex piloto británico Malcolm Wilson.

Con ésta situación, no pocos expertos del Mundial volvieron la vista atrás, recordando el año en el que Loeb ganó el título por sólo 1 punto sobre Hirvonen, un título que habría sido para el de Ford si Malcolm Wilson hubiese dado las órdenes de equipo que sí dio en el 2011, ya que en aquella temporada, Latvala le birló varios puntos a Hirvonen que, a la postre, le impidieron ser Campeón. Es verdad que las órdenes de equipo tienen defensores y detractores, pero cuando un deporte es también parte de un negocio, y más aún en tiempos de crisis económica, los resultados son los resultados y, menos haciendo trampas, todos los argumentos que se utilicen para ganar deberían entenderse como válidos. Aunque a muchos, que enarbolan la bandera de la deportividad, no les gusten éstas situaciones.

La cuestión es que, perdidos 2 nuevos títulos por parte de Ford, el de pilotos y el de marcas, la continuidad del equipo no está garantizada para la próxima temporada, y eso que tanto los Ford Fiesta WRC y los Ford Fiesta S2000, todos ellos salidos de la factoría que Malcolm Wilson tiene en Cumbria, son a día de hoy un auténtico ejército en el Mundial y, sin duda, la marca de moda para los pilotos privados, no en vano, de los 10 primeros clasificados en el Rallye de Gales, nada menos que 8 fueron Ford, copando los 3 puestos del podio coches de la marca del óvalo; con ésta situación, algunos habrían preferido que el título hubiese sido para Hirvonen, si esto hubiese ayudado a conseguir la continuidad del compromiso de Ford con el Mundial de rallies.

Pero no bajan mejor las aguas en el proyecto Mini, ya que la apuesta por éste coche parece tener más compromiso por parte de Prodrive y de David Richards que por el de la marca de origen inglés pero que está en manos de BMW, ya que, si no aparece inmediatamente un patrocinador, el equipo en el que está Dani Sordo no tiene dinero ni siquiera para hacer test previos para un Rallye de Montecarlo que, después de varias temporadas de exilio en el IRC, volverá en el 2012 a abrir el año en el WRC. Con éste panorama, ni siquiera la anunciada llegada de Volskwagen al Mundial, que será efectiva en el 2013, permite ver el futuro del Mundial de rallies con un mínimo de optimismo.

Centrándonos en el Rallye de Gales, poco se tardó en despejar la gran incógnita por el título, ya que en el 2º día, ésta vez el rallye era de 4 jornadas, Mikko Hirvonen, cuando era líder, aunque por sólo 4 décimas sobre Loeb, tenía una salida de carretera en el 7º tramo, con rotura de radiador incluida, lo que dañaba irremediablemente el motor de su Ford y que no sólo le llevaba al abandono, sino que además le impedía jugarse alguna remota opción reenganchándose al rallye, con lo que el título iba a parar una vez más, y ya van 8 consecutivas, a las manos de Sebastien Loeb.

Dani Sordo, por su parte, que parecía estar poco centrado en el rallye, ya que en su cabeza pesaban mucho los nubarrones que hay sobre la continuidad del proyecto del equipo Mini, en el que ya incluso se empieza a hablar de volver a hacer en el año 2012 una temporada reducida, empezaba de forma gris, siendo incluso superado en todos los tramos por su compañero, el irlandés Kris Meeke, algo que no había ocurrido hasta la fecha, terminando por salirse de la carretera en el 5º tramo, si bien pudo reengancharse al día siguiente.

Con Hirvonen fuera de carrera, y con Loeb ya Campeón, sin embargo el rallye no perdió un ápice de intensidad ya que, liberados de cualquier tipo de presión, Loeb y Latvala se enzarzaron en una pelea tremenda, a la décima de segundo, por hacerse con la victoria, mientras que por detrás, pero ya muy lejos de ellos, la pelea era por el tercer escalón del podio, ésta vez con un invitado que repetía la proeza con la que empezó la temporada, ya que Mads Otsberg, igual que hizo en Suecia, en el primer rallye del año, en Gales estuvo siempre entre los mejores, buscando acabar el año como lo empezó: en el podio.

Así las cosas, y cuando parecía que la Power Stage iba a decidir al ganador del último rallye de la temporada, se producía un golpe, de carretera y de teatro, cuando Loeb, en un tramo de enlace, era violentamente embestido de frente por un conductor que, olvidándose de que en Gran Bretaña se conduce por la izquierda, iba por el carril contrario. ¿Nacionalidad del conductor? Española… y, para colmo, un amigo de Dani Sordo.

Inmediatamente, lo primero que se viene a cabeza es: ¿y si se estuviese jugando el título? Una rocambolesca historia más que añadir al Mundial de rallies, si bien en éste caso lo único que ocurrió fue que Latvala afrontó los últimos tramos con total comodidad, que Mads Otsberg repitió el 2º puesto con el que empezó la temporada, y que Kris Meeke se lanzó a por el tercer puesto, haciendo incluso su primer scratch en el Mundial, y peleando contra Henning Solberg, pero perdió sus opciones en el último tramo, aunque acabó en un excelente 4º puesto.

Entre otros detalles del rallye, hay que destacar un nuevo error de Sebastien Ogier, ya que el francés se salía en el primer tramo, muy peligroso, bordeando acantilados al lado del mar, chocando contra un muro y arrancando la rueda trasera derecha, abandonando en la 1ª etapa, si bien se pudo reenganchar el 2º día. Ahora falta desvelar el secreto a voces de que Ogier se iría a Ford, siempre que Ford confirme que sigue apoyando su presencia en el Mundial, y que su lugar en Citroën lo ocuparía Mikko Hirvonen.

Entre las promesas, excelente actuación del estonio Ott Tanak que, protegido por Markko Martín, debutó con un Ford Fiesta WRC, montando los nuevos neumáticos DMACK, y lo hizo realmente muy bien; por su parte, otro de los jóvenes con futuro, Craig Breen, no sólo ganó en Gales entre los pilotos de la WRC Academy, sino que logró algo que, a mitad de temporada, y después de 3 victorias consecutivas del joven estonio Egon Kaur, parecía una misión imposible: hacerse con la victoria final y ganar los 500.000€ de la WRC Academy.

Dani Sordo, por su parte, que acabó el rallye con 2 puntos, al haber sido 2º en la Power Stage, que ganó Sebastien Ogier, no puede negar que ha hablado con Carlos Sainz, por lo que, si se desvanece la opción Mini, podría nacer la del Polo WRC, si bien en éste caso, Carlos y Dani deberían limar viejas diferencias, ya que la suya no puede decirse que sea un relación fluida, si bien, cuando hay intereses en común, es más fácil superar las dificultades, zanjar viejas rencillas y trabajar por el mejor proyecto que hay a día de hoy en el Mundial de rallies, toda vez que se especula con que Red Bull, actual patrocinador de Citroën, se iría a Volskwagen en el 2013. Y Dani Sordo ha sido piloto Red Bull…

En cuanto al resto de españoles, regular actuación de Yeray Lemes, muy mala, una vez más, de José Antonio Suárez, y meritoria la de Borja Rozada con Benito Guerra, si bien en el caso del mejicano la cosa acabó mal, ya que cuando era tercero en Producción, volcó en el último tramo del rallye, la Power Stage.

¿La próxima cita? ¡¡¡El Rallye de Montecarlo!!!

Rallye de Gales por Marcelo Carbone