Un pequeño lagarto que vive en climas templados nos ha puesto por fin de acuerdo, automovilísticamente hablando, a mi chica y a mí. Estos animalillos curiosos, con esos dedos almohadillados tan simpáticos, y con el nombre de geckos, son el logotipo de Wiesmann Manufaktur der Individualisten.

En 1985 dos hermanos amantes de los coches deportivos, llamados Martin y Friedhelm Wiesmann, después de una relación con los automóviles deportivos desde la adolescencia, decidieron crear una marca de pura sangre espectacular.

Lo que impulsó esta aventura fue una visita al Motor Show de Essen en 1985. Allí Martin, ingeniero, y Friedhelm, licenciado en comercio internacional, se dieron cuenta que ningún coche les hacia tilín. No había nada que colmara sus expectativas sobre vehículos deportivos, en cuanto a motorización, y a diseño, y decidieron ponerse manos a la obra para conseguir la criatura que les hubiera gustado encontrar en el famoso salón de los Países Bajos. Ese mismo año fundan Wiesmann Manufaktur der Individualisten.

En 1986, en su bodega privada, se ponen manos a la obra, y ese mismo año tienen listo su primer chasis, un estrecho armazón de acero de sección cuadrada montado en plantillas allí mismo. Se realiza una prueba y es todo un éxito. En su mente tenían un roadster, un vehículo deportivo de altas prestaciones no podría ser de otra manera, es la forma más pura de disfrutar de la conducción. Un año después tenían construido su pequeño y rápido automóvil, con las mismas formas redondeadas traseras que siguen siendo lo más característico de Wiesmann.

Desde que los hermanos Wiesmann tomaron la decisión de fabricar su propio automóvil, de fundar su empresa, y de poner dos roadster en la primera exposición de la marca, pasaron tres años. Aquel pequeño stand no era más que un lugar limitado por unos paneles amarillos, con espacio para dos coches, tres plantas naturales para alegrar el decorado, y una mesa con sus sillas de mimbre y una sombrilla para tomar contacto con los clientes.

En aquellos tiempos, a excepción del roadster diseñado, desarrollado, y fabricado por ellos mismo, el resto de los automóviles eran BMW modificados y otros coches alemanes, que pasaban por su manos con el fin de conseguir más prestaciones, y mejor comportamiento. Corría el año 1989 y la etapa como fabricantes de la marca del gecko, aquel animalillo que les inspiro para diseñar sus coches con la frase de “seguir el camino de los geckos por la pared”, se estaba haciendo muy dura. Cada vez se hablaba más de Wiesmann y de sus deportivos, pero los ingresos tardaban en llegar.

En 1991 los hermanos Wiesmann inauguran una planta de producción, en Telgenkamp, (Dulmen-Alemania), donde poder mejorar los procesos y buscar la perfección que iba acompañando a su proyecto durante los años. Veinticuatro meses más tarde, en 1993, y después de pasar cinco años de duro trabajo, el Wiesmann Roadster MF3 es presentado con un enorme éxito. Comienza la producción de este preciosos automóvil deportivo.

El Wiesmann Roadster MF3 tenía un chasis de acero galvanizado revestido de aluminio, con un cuerpo de fibra de vidrio reforzado con composite. Montaba un motor de origen BMW, concretamente del M3 E46, de seis cilindros, 3.246 cc, y 343 cv de potencia a 7.900 rpm. Se podía montar con caja de cambios de cinco velocidades, de seis, o secuencial SMG. Transmitía su potencia a las ruedas traseras, aceleraba de 0 a 100 km/h en 5 segundos, y llegaba hasta los 255 km/h. Estas prestaciones eran gracias a su escaso peso, el motor empujaba tan solo 1.180 kg. Su precio 60.000 euros.

El Wiesmann Roadster MF3 continua en fabricación, ha recibido algunas modificaciones en base a un diseño mucho más bonito, con mejoras tecnológicas y de seguridad que se han ido incorporando con el paso de los años. Sigue siendo el precioso y adelantado a su tiempo deportivo de altas prestaciones, con un diseño intemporal, clásico y una tecnología de vanguardia, que monta uno de los mejores motores del mundo.

En el 2005 Wiesmann continuó con sus ideas, y presentó otra de sus fantásticas creaciones, pero esta vez con un techo sobre la cabeza de sus futuros propietarios. El Wiesmann GT MF4, un precioso coupe que ha significado el punto de concordia automovilístico en mi casa, algo que no se había producido nunca, y que pretendo potenciar hasta la extenuación.

El Wiesmann GT MF4 está construido con la misma idea y la misma inspiración que el MF3, la única diferencia es que es mucho más coche, y que está cerrado por arriba. Esta preciosidad monta un V8 Twint Turbo en posición central de 4.395 cc, 407 cv de potencia a 6.400 rpm, y un par de 600 Nm. Tiene transmisión automática de seis velocidades con levas, y un peso de 1.385 kg. Esto le proporciona una aceleración de 4,6 segundos, y una velocidad máxima de 291 km/h.

Para los que no nos gustan los turbo. Y para los que pensamos que un motor tiene que subir de vueltas cuanto más arriba mejor, y con la progresividad justa para poder ser dosificada en condiciones de track day o carrera, está el Wiesmann GT MF4 S, igualito que su gemelo pero con un propulsor atmosférico V8, algo menos de cilindrada, 3.999 cc, y más potencia, 420 cv. Este es el coche de mi casa, si lo pudiéramos pagar claro.

En el 2008, y después de abrir un año antes su primer showroom en Frankfurt, Wiesmann continúa en plena expansión e inaugura, en su antigua sede, una espectacular fábrica transparente denominada “la fábrica de cristal”. Aprovechando en acontecimiento presentó lo que es hoy un alucinante automóvil deportivo denominado Wiesmann GT MF5.

El Wiesmann GT MF5 es un aparato digno de tener en medio del salón de tu hogar, con un ventanal gigante abatible para sacarlo en los días de otoño soleados. La obra maestra de los hermanos Wiesmann, a mi humilde parecer, es el modelo más potente de la marca, el más tecnológico, y el que ha conseguido hacer de la curva un placer visual total, si me permite Scarlett Johansson claro.

Las bestialidad estética del Wiesmann GT MF5 es indescriptible, su belleza exterior, rematado con un interior totalmente al gusto del consumidor, es la culminación de los sueños de cualquier amante de los deportivos especiales. El corazón de este automóvil construido sobre un monocasco de aluminio, pegado y remachado, es un V8 Twin Turbo de 4.395 cc, y 555 cv de potencia, que se entregan a 6.250 rpm, con un par de 680 Nm. El peso del GT MF5 es de 1.405 kg, que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos, y llegar hasta los 311 km/h. El precio de esta belleza es de 134.900 euros.

En el año 2009, la marca sigue desarrollando arte con ruedas, y en aquella época abrieron el techo del MF4 y el MF5, convirtiendo estos coupes en roadster y haciéndolos mucho más puros.

En el 2011 Wiesmann se encuentra entre las marcas de lujo de automóviles alemanes, y es uno de los líderes de ese sector. Es lo que ha dicho de ellos la revista Wirtschaftswoche, un semanal de negocios, que es una de las referencias en Alemania.

Para el futuro Wiesmann seguirá creando joyas automovilísticas exclusivas como el Spyder Concept, motorizadas por BMW, con unos diseños que perduran durante años como si fueran recientes, y a unos precios del todo razonable para lo que ofrecen. El más caro, el Wiesmann Roadster MF5 que tiene un precio de 209.000 euros.

Me pido uno sin turbo.

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