En el terreno más difícil del Mundial, Finlandia, donde un error, por pequeño que sea, se paga muy caro, y ésta vez sin órdenes de equipo, Sebastien Loeb volvió a demostrar que, hasta que no se retire, nadie podrá optar al título de Campeón del Mundo. Y parece que se retirará al final de ésta temporada.

Los números de Sebastién Loeb ya han superado, con creces, todo lo que se pueda magnificar y cuantificar, y mientras otros Campeones del Mundo de rallies se han retirado cuando empezaron a dejar de ganar, él parece que lo hará cuando parece que se empieza a aburrir de ganar. Y es que, con 8 títulos en el bolsillo, con el 9º perfectamente encaminado, y después de haber ganado en Finlandia el 6º rallye de la temporada, de 8 que se han corrido, cualquiera se atreve a seguir cuestionándole, básicamente en función de si sus rivales son tan buenos, o no, como los de otras épocas.

Ésa discusión, absurda según nuestro criterio, pasa a un segundo plano cuando un piloto como Mikko Hirvonen sale a correr en el rallye de su casa sin órdenes de equipo, y con la libertad de intentar superar a su jefe de filas, y ni siquiera consigue ponerle nervioso; la ventaja de Citroën sobre Ford en el Mundial de marcas es tan considerable, que los franceses se pueden permitir el ‘lujo’ de poner la victoria en bandeja a su único rival, Ford, por dejar ‘pelear’ entre sí a los 2 gallos que tienen en el ‘corral’: Loeb e Hirvonen.

El francés, que además de su incuestionable talento, les tiene ‘comida’ la moral a todos sus rivales, ya avanzó antes de empezar el rallye que no se veía entre los candidatos a luchar por la victoria, ya que por su privilegiada posición de liderazgo en el Mundial, no pensaba arriesgar en una prueba tan ‘delicada’ como es el antes llamado ‘Mil Lagos’, ya que decía que los árboles están demasiado cerca de la carretera, por lo que se pasa al lado de ellos a unas velocidades de vértigo, y muchísimas veces con las 4 ruedas por el aire. Algunos ‘tragaron’ con éste mensaje, y pensaron que, ‘renunciando’ Loeb a ganar por tercera vez el rallye de Finlandia, la lucha por la victoria se abría a un ramillete de favoritos, entre los que lógicamente estarían Latvala, Hirvonen y Solberg.

Pero bastó ver el tramo de clasificación para comprobar que nada de eso tenía visos de convertirse en realidad, ya que Loeb empezó por ‘asegurar’ sus opciones marcando el mejor tiempo, y teniendo así la potestad de elegir posición de salida en los siempre difíciles tramos finlandeses, una posición que sorprendió a muchos porqué, con amenaza de lluvia, el francés optó por salir desde la 10ª posición. ¿Qué hicieron sus rivales? Pues ¿qué iban a hacer…? Imitarle, saliendo todos detrás suyo, para ver si les ‘caía’ algo.

Y lo que les cayó fue un jarro de agua fría, ya que Sebastién Loeb hizo el mejor tiempo en el primer tramo del rallye, convirtiéndose en el primer líder de la prueba, una situación que después le convirtió, no sólo en el primer líder del rallye, sino en el único líder del rallye, ya que en ningún momento, y a pesar de los intentos de Mikko Hirvonen, nadie pudo arrebatar ésa preciada posición al pluricampeón francés, que hizo 9 mejores tiempos, (la mitad de los tramos, ya que el rallye tenía 18…), siempre mantuvo a ‘raya’ a la única amenaza que conoció en Finlandia, y que fue la de su compañero de equipo, el ‘local’ Mikko Hirvonen que, con 7 mejores tiempos, siempre estuvo cerca de Loeb, pero jamás consiguió superarlo en lo más alto de la clasificación. Petter Solberg, por su parte, hizo los 2 mejores tiempos restantes, siendo Jari Matti Latvala la gran decepción del rallye, ya que en ningún momento estuvo en la ‘pomada’, y de hecho ni siquiera pudo marcar ni un solo ‘scratch’ en uno de los rallies que mejor se le dan, ya que no en vano Latvala es uno de los míticos pilotos que han sido bautizados como finlandeses ‘voladores’.

Las diferencias entre Loeb e Hirvonen siempre fueron muy pequeñas, algo que al final acaba destrozando psicológicamente al piloto que intenta recortarlas y que, haga lo que haga, no puede, algo que ‘machaca’ más, si cabe, si esto te pasa en tu propia casa, un escenario en el que Hirvonen esperaba demostrar que está en condiciones de ganar a Loeb, un desafío que, tal y como se vio en Finlandia, no está al alcance de nadie, ni en la tierra ni en el asfalto.

Sin embargo, y a pesar del evidente dominio de Loeb en las 2 primeras etapas, el hecho de que para ésta edición del rallye de los ‘Mil Lagos’ se hubiese recuperado el ‘mítico’ tramo de Ouninpohja, de 33 kms., hacía albergar algunas esperanzas a los que creían que en semejante especial, salir a por todas podría dar un vuelco en la clasificación, máxime si se tenía en cuenta que ése tramo, espectacular e impresionante donde los haya, se disputaría 2 veces, seguidas, al final del rallye, siendo el paso por sus demoledores 33 kms, los tramos 17 y 18 del rallye, los 2 últimos de la prueba. Pero la de Ouninpohja fue otra de las ilusiones y de los espejismos que el ‘devorador’ de pilotos Sebestién Loeb se encargó de echar por tierra. Llegó el francés a esos 2 últimos tramos con 9.4” de ventaja sobre Hirvonen, 25.4” sobre Latvala y 45.4” sobre Solberg, unas diferencias, sobre todo las que tenía sobre Hirvonen y Latvala, que, con 66 kms. por delante, y en un tramo tan complicado, no parecían en ningún caso inalcanzables para 2 pilotos, para colmo finlandeses, y del nivel de Hirvonen y Latvala.

Pero nada de nada. En la primera pasada, Hirvonen, perfectamente ‘controlado’ por Loeb con los ‘splits’, le sacaba sólo 2.2” a su jefe de filas, mientras que el francés superaba a Latvala en 3.6”, quedando el último tramo para decidir si Hirvonen podía superar los 7.2” de ventaja que le seguía llevando Loeb, algo que, con 33 kms. por delante, era posible, si bien la cruda realidad volvió a dejar al finlandés de Citroën con la miel en los labios ya que, a pesar de haber bajado en 10” su tiempo de la primera pasada, sólo pudo ganarle el tramo a Loeb por 1.1”, quedando la diferencia final en 6.1” a favor de Loeb, siendo 3º Latvala, pero ya a más de medio minuto, concretamente a 35”. Hirvonen, que al ganar la ‘Power Stage’ sumaba 3 puntos a los 18 del 2º puesto, consolidaba así su 2ª posición en el Mundial, con 43 puntos de desventaja sobre su ‘jefe’, Loeb, y sólo 14 sobre el 3º, que es desdibujado en Finlandia, (igual que Latvala…), Petter Solberg.

En cuanto a los S2000, mientras Ogier y Mikkelsen, aunque participaban para seguir sacando conclusiones de cara al 2013, no puntuaban para la categoría, la lucha entre Per Gunnar Andersson y Craig Breen fue épica, si bien el gran protagonista ‘sorpresa’ fue el piloto local Esapekka Lappi que, con lo que demostró en éste ‘Mil Lagos’, dejó claro que es una de las figuras emergentes de la saga de los ‘finlandeses voladores’, y que hay que quedarse con su nombre, ya que más temprano que tarde llegará al Mundial para seguir los pasos, o para ocupar el sitio, de los Latvala, Hirvonen y compañía que, hagan lo que hagan, no pueden con el ‘gabacho’.

En cuanto a Craig Breen, emotiva su presencia, y grandiosa su carrera, aunque acabó a un tramo del final, y cuando luchaba por la victoria, al deslizar demasiado el tren trasero de su Fiesta, salirse ligeramente de la carretera, y volcar, hacia adelante, varias veces, viéndose obligado al abandono, dejando en bandeja la victoria para el Protón S2000 de Andersson. Breen, que después de la muerte de su copiloto en Sicilia volvía a competir al más alto nivel, se merecía más suerte, pero ya se sabe que éste deporte es, a veces, así de injusto. Como detalle para la anécdota, y para aumentar la emotividad del regreso del joven Breen, hay que destacar que, 15 días antes del ‘Mil Lagos’, Craig Breen había vuelto a competir después de la muerte de su copiloto y amigo Gareth Robert, y lo había hecho en una prueba del británico de rallies, tan arropado por la propia familia de Gareth, como que el propio hermano de su fallecido copiloto fue el que acompañó a Craig Breen en el asiento de la derecha, un detalle más de la grandeza de éste deporte y de algunas familias que, rotos por el dolor ellos, pero sabiendo lo destrozado que estaba y que está Craig Breen, y ya no pudiendo hacer nada por Gareth, se han entregado a la obra de recuperar a Craig Breen como el excelente piloto que es y que, después de haber ganado en 2011 la ‘WRC Academy’, llevaba, hasta el fatídico accidente, una impresionante progresión.

Hablando de la ‘WRC Academy’, nueva exhibición de los ‘buenos’, Elfyn Evans, 1º, Pontus Tidemand, 2º, Brendan Reeves, 3º, y Alastair Fisher que, aunque sigue como líder, acabó 9º, pero lo hizo después de ‘re-engancharse’, (tuvo una salida el viernes, mientras luchaba con Evans por el primer puesto…), lo que añade emoción a las carreras que quedan en ésta categoría, que son 3, todas ellas sobre asfalto. El español José Antonio Suárez, que en ningún momento pudo estar en los tiempos de los mejores, acabó 4º, beneficiándose a última hora de la salida de carretera de Van der Marel que, luchando por meterse en un puesto en el podio, iba por delante suyo.

La próxima cita, en asfalto y prevista para el último fin de semana de agosto, será el Rallye de Alemania, ya con la presencia de Dani Sordo y el MINI que, después de unos intensos ‘test’ en terreno germano, saldrá a por todas, ya que sólo le vale la victoria, en un momento clave de la temporada, ya que, mientras se espera para éste rallye, o como muy tarde para el de Francia, el anuncio del adiós definitivo de Sebastién Loeb, el cántabro mantiene abiertas, de par en par, las puertas de Citroën y las de Ford, para convertirse en piloto oficial de alguno de estos 2 equipos en las temporada 2013.

La elección no va a ser fácil y, conociendo a Dani Sordo, lo que menos peso tendrá en las negociaciones será el dinero, por lo que la balanza sería razonable pensar que se decantará hacia su vuelta a la marca que le permitió llegar al máximo nivel en el Mundial: Citroën.

La espera será tensa y angustiosa. Pero es lo que ahora toca: esperar.

Rallye de Finlandia