El pasado 14 de diciembre se ha fabricado el último de uno de los mejores deportivos japoneses de todos los tiempos. El final de la producción del Lexus LFA ha llegado con el número 500.

Han pasado tan solo unos pocos días desde que el último Lexus LFA ha salido de la cadena de montaje de la planta que la marca japonesa tiene en Motomachi. Es un día triste para aquellos que lo podían haber comprado ya que se quedarán para siempre con el deseo de estrenar uno de los deportivos más maravillosos y exclusivos que se han fabricado en Japón y que empezó a tomar forma hace doce años.

En febrero del 2000 comenzó un proyecto con nombre en código P280, el fin del mismo era demostrar la enorme capacidad que tenía Toyota Motor Corporation y su marca de lujo Lexus. El primer prototipo estuvo listo en junio del 2003 y a partir de octubre del 2004 varios de ellos, equipados con alerones traseros escamoteables y discos de freno cerámicos, ya estaban rodando asiduamente en el escenario de las 24 Horas de Nurburgring Nordschleife, su campo de entrenamiento habitual.

En enero del 2005 el primer concept car del Lexus LFA se estreno en el Salón del Automóvil de Detroit. El enorme éxito del deportivo, que entusiasmó a la prensa y público, animó más a una marca que no necesita palmaditas en la espalda para lograr sus metas.

La tecnología que Lexus estaba empleando en su súper deportivo era sacada directamente del equipo Toyota de Fórmula 1. Con lo aprendido en la máxima categoría y con el material empleado en ella intentaban desarrollar un automóvil único. Entre 2007 y 2008 se dieron a conocer diferentes versiones del concept car presentado en Detroit que no hacía más que ir preparándonos para el estreno final.

El 5 de agosto del 2009 el recién estrenado presidente de Toyota, Akio Toyada, confirmó durante una conferencia celebrada en el Centro de Investigación Automotriz en Estados Unidos que el Lexus LFA entraría en producción. El 2 de octubre de 2009, durante el Salón de Tokio, la marca japonesa comunicó que el súper deportivo comenzaba a fabricarse y que tan solo 500 unidades saldrían de la planta. El precio que se estimaba era de 375.000 $.

El 23 de octubre se comenzaron a recoger los pedidos. Pero los compradores fueron escogidos selectivamente por Lexus en el segundo trimestre de ese año. En septiembre la producción por fin se inició. Tan solo se fabricarían 20 LFA al mes. El precio oficial era de 375.000 $ pero dependía de las opciones y personalización que el cliente le quería dar. Cada Lexus LFA era construido a mano por un equipo de producción compuesto por especialistas e ingenieros de la planta que Toyota tiene en Motomachi Aichi, Japón.

El Lexus LFA montaba un motor V10 de 4,8 litros. El increíble propulsor estaba fabricado con la tecnología 1LR-GUE para conseguir un tamaño menor que la mayoría de los motores V8. Los materiales empleados en él fueron la aleación de magnesio, de aluminio y de titanio. Su potencia máxima era de 560 cv a 8.700 rpm con un par máximo de 480 Nm a 6.800. El 90% de su par se mantenía constante entre 3.700 y 9.000 rpm.

En Estados Unidos 150 unidades del LFA se vendieron a través de un programa de alquiler de dos años, como el del Ferrari F50, para evitar que sus propietarios vendieran sus súper coches con el fin de conseguir beneficio. El experimentado piloto americano Scott Pruett, fue contratado para realizar pruebas de conducción a los interesados en el nuevo Lexus. El lugar donde se demostraban las capacidades del LFA era el Auto Club Speedway, el óvalo de California donde se corre la Nascar desde 1997.

Lexus Estados Unidos dejó de tomar pedidos a finales del 2009 y comenzó a cerrar la comprar con los clientes que habían firmado el alquiler. El sistema de arrendamiento que se utilizó para proteger el valor del LFA se cambió. Lexus tomó la decisión de dejar a los futuros propietarios comprar los coches directamente en el concesionario. La única condición era que tenían que firmar una acuerdo con Lexus donde sus dueños señalaban que este concesionario tenía derecho de compra si decidían venderlo dentro de los dos primeros años. En Europa, las órdenes de compra del LFA se realizaban a través de un único concesionario situado en Park Lane, en Londres.

Esta ha sido la historia del último samurái, aquel guerrero que fue creado para correr y que dejó la planta en la que fue construido llevándose un número que le recordará como un último de los mejores.

El 500. Para el que os ha contado la historia, el mejor súper coche del mundo.

La producción del Lexus LFA ha finalizado