Montecarlo Ogier

Aunque el de Montecarlo es un rallye en el que es muy difícil hacer un pronóstico, y mucho más difícil es acertar, los que apostaron por el actual Campeón del Mundo, Sebastien Ogier, acertaron, a pesar de que en la primera etapa, por culpa de la climatología, el rallye quedó patas pa’rriba.

Los que hayan seguido solo los primeros tramos, o solo la primera etapa del Rallye de Montecarlo, les costará entender el resultado final, porque si a nadie debería extrañarle que el rallye al final lo haya ganado Sebastien Ogier, si muchos se sorprenderán de que el 2º haya sido Brian Bouffier y el 3º Kris Meeke. Y es que, de buenas a primeras, por el camino se quedaron, por razones bien distintas, 2 de los aspirantes al podio, los debutantes Hyundai i20 WRC de Dani Sordo y Thierry Neuville y el nuevo Ford del polaco Robert Kubica, mientras que Jari Matti Latvala perdía, en solo 3 tramos, 3 minutos y Sebastien Ogier algo más de uno, pero de lo más llamativo fue ver a Ogier salirse de la carretera en la ¡primera curva del primer tramo!, pegando con el lateral delantero derecho contra un muro, pero pudiendo seguir sin ninguna consecuencia. La suerte de los Campeones pero…¿qué estaba pasando…?

Lo que pasó fue que, a pesar de la tecnología en materia de climatología y del paso previo de los «ouvreurs», todos los «grandes» del rallye, «copiando» a Ogier, tomaron decisiones equivocadas en cuanto a la monta de neumáticos, y se plantaron en el primer bucle, de 3 tramos, cuando caía una nevada de «aúpa» y calzando ¡slicks! Así fue como varios pilotos, entre ellos Dani Sordo, decían que alguno de los 3 primeros tramos de la mañana habían sido los peores a los que se habían tenido que enfrentar en su carrera. Es verdad que la nieve que había sobre el asfalto era muy superficial, pero en ésas circunstancias, aunque casi todos igualmente tan mal «calzados» como los «punteros», los pilotos que salían por detrás de los primeros, se encontraban con la trazada mucho más limpia, marcada por el paso de los coches anteriores, siendo éste el motivo por el cual el «scratch» en el primer tramo era para Robert Kubica que, gracias a su «tiempazo», por primera vez en su vida se ponía líder en un rallye del Mundial. Ver para creer.

Pero tan sorprendente como el «scratch» de Kubica era el 2º mejor tiempo, el del francés Brian Bouffier, si bien en su caso no se puede pasar por alto que, no solo salía «atrás», (era el 11º en el orden de salida…), sino que ya había ganado éste rallye, en el 2011, cuando puntuaba para el IRC, una victoria que logró con un Peugeot 207 S2000 en unas circunstancias muy parecidas en cuanto a lo climatológico y al «acierto» en la monta de neumáticos.

Las «sorpresas» parecía que se acababan con el autor del tercer mejor tiempo, que no era otro que Sebastién Ogier que, entre otras cosas con el «toque» en la primera curva del rallye, perdía 19.1» con Kubica, (Bouffier había perdido 14.3…), y empezaba el rallye en un puesto de podio, sin perder demasiado tiempo en un tramo de 25 kms., a pesar de ser el primero en salir a la carretera, mal montado de neumáticos y en una situación dantesca por culpa de la nieve. Pero algo más de hora más tarde, cuando llegó a la meta el nº 56, que era el más que posible «delfín» de Ogier, o sea el «tercer» Sebastién, ya que a «Seb» Loeb le siguió Ogier y a «Seb» Ogier parece que le va a seguir «Seb» Chardonnet que, pilotando un «humilde» Citroën DS3 R3, hacía el ¡4º mejor tiempo!, siendo ¡solo 8 décimas más lento que Ogier! Increíble. Entretanto, Thierry Neuville ya había cometido uno de los errores más «gordos» de su carrera ya que, saliendo tan mal montado de ruedas como sus principales rivales, quiso «echarle» carreras a Ogier, acabando su «osadía» contra un poste, destrozando el tren trasero de su Hyundai, abandonando en la primera parte del primer tramo del primer rallye que corría con su nueva marca, y aportando cero conclusiones a una marca que, si algo necesita, es hacer kilómetros. Un cero de los que «duelen» en su casillero.

Además, entre las «anécdotas» del primer tramo hay que destacar que, aún si hacer el «tiempazo» de Sebastien Chardonnet, otros 2 «fenómenos», Arnaud, con un Clío R3, y Dolce, con otro DS3 R3, se metían entre los 10 primeros, superando a pilotos de la talla de Mikko Hirvonen, Dani Sordo, Jari Matti Latvala o Andreas Mikkelsen que salvaban los «muebles» en el primer tramo, perdiendo más de un minuto para arriba con los mejores, pero siguiendo en carrera, mientras que los mejor parados eran los 2 Citroën WRC, los de Meeke y Otsberg que perdían solo medio minuto y, sorprendentemente, se metían en la pelea por el podio.

Con la misma mala «monta» de neumáticos aún se tenían que hacer 2 tramos más, y en esos 2 tramos siguieron las «sorpresas», ya que Robert Kubica hacía su 2º «scratch» consecutivo, con lo que consolidaba su posición de líder, con 36” de ventaja sobre Ogier, mientras que Dani Sordo bastante tenía con «pasar» por el tramo, perdiendo el menor tiempo posible, sabedor ya de la «debacle» de su compañero de equipo, y entendiendo que las condiciones de los tramos aconsejaban «arrastrarse» por ellos, pero llevar el coche sano y salvo al primer Parque de Trabajo.

Pero aún quedaban más «sorpresas», ya que en el tercer tramo, el que completaba el primer «bucle», Kubica y Ogier perdían casi un minuto y medio cada uno, el «scratch» era para un crecido Brian Bouffier, mientras que el 2º mejor tiempo era para un «juvenil», Elfyn Evans, que perdía solo 5 décimas con el mejor tiempo del francés. El 3º era un «inesperado» Olivier Burri, con un S2000, en tanto que el 4º volvía ser el «maquina» de Sebastién Chardonnet, que precedía a un 5º, Dani Sordo que, gracias a su temple y su experiencia, y a los errores de Ogier, Kubica y Ostber, pasaba del 6º puesto al 3º, a 41.5 del nuevo líder, Bouffier, y 27.9 por detrás del no menos «sorprendente» Kris Meeke. Con ésta situación se llegaba al primer Parque de Trabajo, «suspirando» los «supervivientes» por haberse salvado de la quema en los 3 dantescos primeros tramos.

De camino a repetir el primer bucle, y ya todos bien «calzados», emergió, enorme, la figura de Dani Sordo, que en el 4º tramo ya hace el 2º mejor tiempo, por detrás de Latvala, aumentado su ventaja con Ogier, Kubica, Otsberg y compañía, y reduciéndola hasta los 6” con el 2º, Kris Meeke y hasta los 33.7 con el líder, que seguía siendo Bouffier pero, cuando Dani Sordo se preparaba para asestar el «golpe» definitivo, dejando consolidada una impensable posición en el podio antes de empezar el rallye, y cuando se paró casi a la entrada del Control horario del 5º tramo, para revisar presiones de neumáticos, su Hyundai no volvió a arrancar por una avería en el desconectador de corriente que… ¡se quemó! Una avería banal dejaba fuera del rallye a quien tenía todas las bazas para acabar en le podio e, incluso, para discutirle la victoria a un Ogier que en esos momentos era 7º, a 50” del cántabro. Una pena, la verdad. A partir de ése momento, Ogier empezó a «machacar» a sus rivales, ganando los 2 últimos tramos de la etapa, acabando 4º y con los 3 primeros a su alcance, teniendo en cuenta que aún quedaban 9 tramos repartidos en 2 etapas. Con el abandono de Dani Sordo, Robert Kubica recuperaba un puesto en el podio, por detrás de Bouffier y Meeke.

La 2ª etapa, de 5 tramos, fue prácticamente un «recital» de Sebastien Ogier, que en el 11º tramo, el último del día, se hacía con el liderato, desbancando de ésa preciada posición a Brian Bouffier, que precedía a Meeke y a Otsberg y a un cada vez más «desdibujado» Latvala que, por culpa de un pinchazo, ya estaba a 6 minutos de la cabeza e igual de lejos del podio. Entre medias, había «caído» Robert Kubica, víctima de una salida de carretera, ocurrida en el tercer tramo del día y cuando era 4º, a solo 8 décimas del 3º, que seguía siendo el irlandés Meeke. El polaco pisó una placa de hielo y si Ford WRC se marchó en «plancha» hacia un puente, pegando contra el, cayendo por un terraplén, acabándose ahí su primera participación en el Mundial con su nuevo equipo, el M-Sport de Malcolm Wilson.

Con Ogier ya como 1º, y sabiendo que sus perseguidores no iban a arriesgar lo más mínimo por desbancarle, porque para ellos, Bouffier y Meeke, acabar 2º y 3º era casi como ganar el rallye, la última etapa no produjo ninguna emoción, máxime cuando la 2ª pasada por el mítico Turini tuvo que ser anulada. De los 3 tramos disputados, en el 1º y en el 2º «scratch» para Ogier, mientras que en el último, que era la «Power Stage» mejor tiempo, y 3 puntos, para Latvala, siendo 2º Ogier, a solo 2 décimas, y 3º el piloto que junto con Dani Sordo y Robert Kubica bien puede ser considerado como la «revelación» del rallye: Kris Meeke.

Es verdad que todo parece seguir igual, en función del triunfo de Ogier, pero no es menos cierto que Dani Sordo podría haber hecho «saltar la banca» con su prometedor inicio y que Ogier se benefició no solo del conocimiento del terreno, sino de lo endebles de sus principales rivales, porque que nadie vaya a creerse que, a pesar de su excelente Montecarlo, Bouffier o Meeke van a tener algo que decir en éste Mundial.
Ahora, cuando en 15 días se correrá Suecia, hay que esperar a que Hyundai, animada por el excelente y esperanzador trabajo de Dani Sordo en los primeros tramos del Rallye de Montecarlo, ponga un i20 WRC en la salida para el cántabro y así pueda verse el potencial de coche en la tierra.