Si había un Gran Premio en el que al menos un par de pilotos podían intentar poner en tela de junio el apabullante dominio de los Mercedes, éste era el de Mónaco, pero la cruda realidad ha puesto a todos en la situación de empezar a pensar en la próxima temporada.

Sexto Gran Premio de la temporada, sexta victoria para un Mercedes, sexta «pole» y quinto doblete consecutivo. ¿Hace falta esperar algún Gran Premio más para saber que el título ya sólo es cosa de dos, de Nico Rosberg, que con su segunda victoria de la temporada, después de la conseguida en la carrera inaugural, la de Australia, recupera el liderato, y de Lewis Hamilton? Creemos sinceramente que, aburrimiento al margen, no hay nadie con opciones de meterse en la pelea con los pilotos de Mercedes que llevan el camino de ganar todas las carreras del año, ya que, aunque algunos de sus rivales, especialmente Red Bull y Ferrari hayan mejorado algo, siguen a años luz de las flechas plateadas.

Y Mónaco fue una fiel demostración de que los Mercedes no sólo ganan, mejor dicho arrasan, porque tengan un gran motor, que lo tienen, ni porque tienen el monoplaza más equilibrado, que lo tienen, ni porque sus dos pilotos estén sabiendo sacar la quintas esencia de un nuevo reglamento, que lo están haciendo. Mercedes gana por todas estas cosas y porque sus rivales han «parido» coches decepcionantes, poco o nada competitivos, de tal forma que entre los aciertos de Mercedes y los errores de sus principales rivales, los Mercedes corren a su anchas, y el único problema que tendrán serás gestionar la rivalidad entre Rosberg y Hamilton que, como es lógico, irá «in crescendo» a medida que nos vayamos acercando a la definición del título, si bien nuestro candidato es, sin desmerecer a Rosberg, Hamilton. En cualquier caso, al que tendrán que hacerle un monumento a Ross Brawn que, antes de retirarse, les dejó fabricada una «joya».

 

 

En cuanto al Gran Premio de Mónaco, tedioso como casi siempre, y aburrido como la Fórmula 1 de esta temporada, no tuvo más historia que la pelea por la «pole» entre Rosberg y Hamilton, peleada a la milésima y que se decidió a favor del alemán en una última «extraña» vuelta, cuando Rosberg «aparcó» su Mercedes en una escapatoria, «abortando», por culpa de esa bandera amarilla, el último intento de un Hamilton que sabía que, si quería ganar a su compañero de equipo, tenía que salir desde la «pole», algo siempre importante, pero que en Mónaco se convierte en fundamental.

Con los dos Mercedes copando la primera línea de la parrilla, la carrera, salvo catástrofe, estaba decidida antes de empezar. Y así fue. La única emoción estuvo en la salida, con un Alonso que, por culpa de un problema con el KERS, perdía posiciones, (salía 5º…), mientras Vettel, que salía 4º, por detrás de Ricciardo, lo adelantaba y se ponía 3º, mientras Kimi Raikkonen superaba a Alonso y a Ricciardo y se colocaba 4º, con opciones de podio, una situación que duraría apenas un suspiro, porque el «pupas» de esta temporada, que no es otro que Vettel, tenía que abandonar por una avería cuando era cómodo 3º, heredando esa posición Kimi, que se las prometía felices en su pelea particular con Alonso, ya que un podio en Mónaco vale su peso en oro. Pero la situación de Kimi también duró un visto y no visto, ya que tuvo que pasar dos veces en tres vueltas por el box, perdiendo así todas las opciones que tenía, «regalando» en el incidente su preciado 4º puesto a un Alonso que seguía muy lejos de la cabeza y bastante lejos del 3º, un cada día menos sorprendente Ricciardo, que se ha convertido en la baza más segura de los Red Bull, y que estaría más arriba en la general, (es 4º, por detrás de Alonso…), si no le hubiesen «birlado» el tercer puesto conseguido en Australia.

 

Lewis Hamilton
Lewis Hamilton

 

Entre las anécdotas de Mónaco cabe destacar el milagroso 9º puesto del Marussia de Jules Bianchi, (que representará un «pastón» para su equipo…), y que los dos Toro Rosso, cuando estaban teniendo, igual que en las cinco carreras previas, una actuación sensacional, tuvieron que abandonar. Se habían metido, los dos, en la Q3, (Vergné salió 7º y Kvyat 9º…), y cuando tuvieron que abandonar estaban los dos metidos entre los diez primeros.

Así las cosas, anécdotas al margen, y esfumada la posibilidad de que en Mónaco alguien, (Alonso o Vettel, no hay cera que la que arde…), pusiese en riesgo el dominio de los Mercedes, ya quedan ya muy pocas opciones de que otro monoplaza gane una carrera esta temporada, opciones que pasan por circuitos de los «raros», como es el caso del próximo, Canadá, otro urbano, aunque no tan ratonero como el de Mónaco, Singapur o la montaña rusa que es Hungría, sin descartar que en algún Gran Premio la climatología ponga alguna carrera «patas pa’rriba», (Suzuka sería un escenario «ideal»…), o que alguna pelea al límite entre Rosberg y Hamilton los mande a los dos al «prao» y se aprovechen de esto los que ahora son apenas espectadores de lujo de una guerra, la el título, ganada de antemano por un Mercedes. Sólo falta saber por cuál de los dos.

 

Nico Rosberg
Nico Rosberg

 

Lo sentimos, pero no encontramos ningún motivo ni ninguna razón a la vista para no poder vaticinar que se seguirán aburriendo Ustedes bien. Pelea no hay. Incertidumbre tampoco. Emoción cero patatero. O sea que esto se parece a cualquier cosa, menos a lo que es el verdadero espíritu de lo que debería ser las carreras.
Ye lo que hay…