Muy emocionante fue el final del Rally de Finlandia ya que, a falta de rivales para los Volkswagen, la incertidumbre creada por un problema de frenos de Latvala, le devolvió el interés a una prueba que tuvo al finlandés como gran dominador desde los primeros tramos.

En el Mundial 2014 no hay otro color que no sea el de Volkswagen, y lo único que puede despertar algo de interés es ver hasta qué punto está Latvala en condiciones de disputarle el título a su compañero y actual campeón Ogier, algo aún lejano pero que, con la victoria del finlandés en su casa, todavía es posible, ya que la diferencia entre ambos pilotos, a falta de 5 rallies, ha quedado en 44 puntos.

Esta vez Latvala no falló y, después de 3 años, devolvió el orgullo patrio a los finlandeses ya que con las dos victorias de Loeb en 2011 y 2012 y la de Ogier en 2013, habrían sido cuatro años sin victoria de un piloto local en un rallye que, hasta la victoria de Carlos Sainz en 1990, había sido un «coto» cerrado para los pilotos nórdicos. Pero aunque dominó de principio a fin, no lo tuvo fácil el otras veces endeble Latvala.

Y es que en la etapa del sábado, cuando tenía una cómoda venta de medio minuto sobre Ogier, un «aterrizaje» un poco más violento de lo esperado, rompió una pinza de freno delantero, teniendo que hacer tres tramos en esas condiciones, perdiendo, prácticamente, toda la ventaja que había acumulado y teniendo que enfrentarse a los tres tramos de la última etapa con sólo 3,4 segundos de ventaja sobre el siempre temible Ogier.

 

 

La «intrahistoria» adjudica al «mentalista» de Latvala, (el psicólogo con el que lleva trabajando toda esta temporada…), un mérito definitivo en la victoria del finlandés, porque en el momento del «caos» producido por el problema de frenos, Latvala habló con él, (Christophe Treier…), y su «coach» le motivó para que no se derrumbase ante la adversidad que tenía por delante, ya que defenderse de Ogier en ésas circunstancias era cualquier cosa, menos fácil.

La cuestión es que Latvala salvó los «muebles» y se enfrentó a los tres últimos tramos con una diferencia muy pequeña, y más para el ritmo al que se va en Finlandia, o sea… «a toda pastilla». Al final, 3,6 segundos fue la pequeña diferencia que les separó, después de una «Power Stage» a la milésima, que los dos disputaron a tope, y que se decidió, por ¡sólo una milésima! a favor de Ogier. Más igualdad, imposible.

Latvala ha salido de su casa revalorizado, Ogier consolidado como líder del Mundial y Meeke confirmando que la «sorpresa» del año pasado, cuando también en Finlandia estuvo siempre delante… hasta que se la pegó, no había sido fruto de la casualidad, ya que el norirlandés le echó carreras incluso hasta a Ogier, disputándole el 2º puesto. Meeke acabó 3º.

Por su parte, nuevo fiasco de Kubica, del que ya no se espera otra cosa que el «palo» habitual, algo de lo que ya está harto Malcolm Wilson, ya que el retorno publicitario que ofrece el ex piloto de Fórmula 1 polaco, no compensa la chapa y pintura que hace en todos los rallies. Pueden ustedes empezar a apostar por ver a Kubica en el DTM la próxima temporada, porque le será difícil encontrar quien le deje un coche por rally, para que se lo devuelva destrozado.

La próxima cita será ya en asfalto, el de Alemania, precisamente en el último escenario en el que no ganó un Volkswagen, ya que como todos recordarán, en Alemania 2013 ganó Dani Sordo, con el Citroën. Van ya, por tanto, 12 victorias consecutivas de un Polo WRC, todo un récord y que, salvo milagro «made in Hyundai by Sordo» en Alemania, seguirá unas cuantas carreras más.

 

 

Vuelve Dani Sordo entonces, con el importante «hándicap» de llevar varios meses sin correr, algo que seguramente condicionará la confianza con la que el cántabro salga a la carretera, una situación que penaliza y mucho, y más si se corre en asfalto, porque se trata de una superficie en la que se va a tope desde el primer metro, y en la que recuperar el terreno perdido es más difícil que en la tierra. En cualquier caso, Dani saldrá a por todas, y allí se verá si el i20 WRC ha tenido algún progreso, porque por lo visto hasta ahora, el coche coreano no está a la altura de los demás y le falta «chicha» para poder echar carreras, incluso, a los Citroën y a los Ford. Y eso que es el WRC más nuevo que hay. Pero no parece que haya nacido «bien parido».

Eso sí: nosotros confiamos en Dani Sordo. ¿Y tú…?