Que los rallies a veces deparan algunas sorpresas ya lo sabíamos, pero que se den en un mismo rally tantas cosas raras como las que pasaron en Alemania, no entraba entre los pronósticos de nadie, aunque los de Hyundai han justificado, con creces, su inversión en el Mundial de rallies.

¡Vaya rally el de Alemania! No recordamos que en una prueba del Mundial se hayan producido tantos incidentes, varios de ellos determinantes, ni que pilotos consagrados hayan cometido errores tan de bulto como los cometidos por Ogier, Latvala y Meeke en el asfalto germano. Y miren por donde, la que había sido, antes de empezar la primera prueba de asfalto de la temporada, la gran «cagada» del rally, el «zambombazo» que se metió Thierry Neuville en el «shakedown», acabó siendo una anécdota que, incluso, ayudó a mejorar, y mucho, la nota que se le puede poner después de este rally al equipo Hyundai. Un 10.

Y ¿por qué un 10? Pues porque a la ocasión la pintan calva, y que un coche destrozado en el «shakedown», (Neuville «sólo» dio seis vueltas de campana…), pueda no ya correr el rally, sino que su piloto salga a por todas, como si el «cacharrazo» que se metió no fuese ni con él ni con su psiquis, y que ese mismo coche y ese mismo piloto aproveche los errores de sus rivales y acabe ganando un rally que, para colmo, era el primer rally que ganaba la marca en su historia, es de 10. Y punto pelota.

En Hyundai, cuya base está en Alemania, (Alzenau…), a menos de 200 de Trier, la base del rally, aún están frotándose los ojos. Si, además, hacen un 1-2 con Dani Sordo en el segundo escalón del podio, y esto pasa en la propia casa del equipo dominador del Mundial, o sea la alemana de «verdad» Volkswagen, (Hyundai es coreana y Alemania es apenas un buen mercado y su base «motorsport»), ¿qué más pueden pedir?

Pero para que se consumase la primera victoria de un Hyundai en el Mundial de rallies hay que contar algo que ha sido más parecido a una crónica de sucesos que al desarrollo de un rally. Y eso que, visto el resultado final, los «volquetazos» de Neuville en el «shakedown» ahora parecen un chiste.

Para empezar, en la primera etapa, y cuando los Polo WRC se escapaban hacia la victoria, Ogier cometió uno de los pocos errores que suele cometer, saliéndose de la carretera y acabando allí su rally, aunque se «reenganchó» al día siguiente. ¿Para qué…? Pues para volver a meterse otro «talegazo» de pantalón largo, a poco de empezar el segundo tramo de la segunda etapa, dejando ya su Polo inservible, y él y su copiloto, aunque fuese por mera precaución, camino del hospital.

A esas alturas, Latvala ya era un cómodo líder, con 40 segundos de ventaja sobre un Meeke que era presionado por un Dani Sordo que, desde el primer momento, y a pesar de llevar cuatro meses sin correr y de salir muy retrasado, por lo que en las primeras pasadas se encontraba mucha más tierra, o mucha más barro que los primeros, luchaba por un puesto en el podio, teniendo al alcance de la mano el segundo puesto del norirlandés. Pero quedaba mucho rally, una cambiante climatología, unas condiciones muy complicadas y un «rosario» de errores que se fueron cobrando unas cuantas «víctimas».

 

 

Además de Ogier, definitivamente fuera después de su segunda salida, el primer en perder opciones de luchar por el podio fue, lamentablemente, Dani Sordo que, de estar peleando al segundo con Meeke, y de ir ganando, aunque por poco, a su compañero de equipo, el «chocador» Neuville, perdió casi todas sus opciones al hacer un trompo y perder, en Peterberg, 20 segundos. A partir de ese punto, y a excepción del «mini» tramo de Panzerplatte, de sólo 3 kms., Sordo ya no levantó cabeza y no fue capaz de volver a superar ni a Meeke ni a Neuville, que se le escapaban hacia lo que en esos momentos eran el segundo y el tercer puesto, por detrás del «inalcanzable» Latvala que acababa la segunda etapa, a falta de solo cuatro tramos cortos, (2 de 18 kms y 2 de 19…), con casi un minuto de venta, exactamente 56 segundos. Meeke, segundo, le sacaba 4.3 a Neuville, mientras que el belga ya aventajaba a Dani en 25.9 que, a su vez, apenas le sacaba 10 segundos a su perseguidor, que no era otro que Mikkelsen.

Así las cosas, con la emoción de la lucha por el segundo puesto, y suponiendo que Latvala saldría a «pasearse» por los tramos, «dosificando» el minuto de ventaja, de una forma total y absolutamente incomprensible, el finlandés salió al primer tramo de la última etapa de forma «suicida», a ritmo de «scratch», para colmo estando el asfalto en unas condiciones dificilísimas, muy cambiantes, alternando seco con mojado, limpio con sucio y, según él por un error de notas, se metió el «palo» de su vida, un error que no sólo le habrá constado, seguramente, la posibilidad de seguir luchando por el título, sino que, si no le han dejado definitivamente «tocado» psicológicamente será que este tipo está hecho de algún material especial, porque si semejante «cagada» no te marca para el resto de tu carrera deportiva es que, o no tienes cerebro o estás hecho de otra «pasta».

Después del gigantesco error de Latvala, y a falta de sólo tres tramos, era Meeke el que heredaba el liderato, toda una sorpresa ya que, casualidades al margen, Citroën había ganado todas las ediciones del Rally de Alemania desde que esta prueba puntúa para el Mundial, y precisamente gracias a un Citroën, en este caso el de Dani Sordo, Citroën había sido la última marca no Volkswagen que había ganado un rally del Mundial. ¿Ventaja de Meeke? Apenas 8.4 sobre Neuville y 34.7 sobre un Sordo con «órdenes» de equipo de no arriesgar para segurar su resultado que, después de cuatro meses sin correr en la marca daban por bueno, y para no atacar a Neuville y poner con ello en peligro el tercer puesto del belga. Todo esto antes de la salida de Latvala.

 

 

Todavía faltaba otro «golpe», y no sólo de teatro, ya que en los primeros metros del siguiente tramo, el 16 de 18, Meeke chocaba contra un talud, arrancaba una rueda y perdía no ya sólo la victoria, (para él también habría sido la primera…), sino que se veía obligado a abandonar. Neuville, que salía dos minutos antes que Meeke, salía a por todas, a «cazar» al de Citroën, tanto como que hizo el mejor tiempo, nada menos que 7.1 segundos más rápido que el 2º, que fue un sorprendente Elfyn Evans. El dato del tiempo de Neuville no es un dasto menor, ya que todos los tramos del rally, incluso el temido Panzarplatte de 42 kms., se habían decidido por décimas, a excepción del de Peterberg, el del segundo y definitivo «cacharrazo» de Ogier que, estaba en tan malas condiciones, que el mejor tiempo lo hizo Kubica, por delante de Bouffier, al que superó por 7.2. O sea que los «buenos» sel o tomaron con «clama», y los «alocados» dieron el do de pecho. Por cierto: Bouffier hizo chapa y pintura, mientras que Kubica, después de varias de sus «alegrías», abandonó porque se le quedó la caja bloqueada en tercera.

Conclusión: que a falta de dos tramos, y de «chorra», o llámenle Ustedes como quieran, Thierry Neuville tenía su primera victoria al alcance de la mano, esta vez no como el año pasado, cuando la perdió a manos, precisamente de Dani Sordo, sino con la tranquilidad de que el esta vez venía por detrás era su «obediente» compañero de equipo, ya a 35.7 segundos y a falta de sólo dos tramos y 37 kms. cronometrados, todo ello sin olvidar que antes de esos dos últimos tramos había que pasar por los «talleres», con la correspondiente posibilidad de la «comedura de coco» de los jefes y el «chicos, portaros bien»… Además, Mikkelsen ya estaba a 20 segundos de Dani, o sea que el segundo puesto del cántabro tampoco corría peligro.

Sueño convertido en realidad para Thierry Neuville y para Hyundai, buen resultado para Dani Sordo, aunque cuando te gana tu compañero de equipo un resultado no puede ser bueno del todo, y «mazazo» para Jari Matti Latvala y, muy especialmente para Kris Meeke que, a los 35 años, y sin ser un «fuori clase», no parece que su «cagada» en el Rally de Alemania le vaya a ser de gran ayuda para poder conseguir un volante para la próxima temporada.

Próxima cita, otra vez sin Dani Sordo, Australia. El cántabro volverá, otra vez sobre el asfalto, en Francia, dentro de un mes y medio.