Sólo era una simple cuestión de tiempo que Sebastien Ogier se coronase por segundo año consecutivo como Campeón del Mundo de rallies, ya que entre sus virtudes y los fallos de su único rival, Jari Matti Latvala, se había quedado sin enemigos. Sigue su era, y parece que por mucho tiempo.

Nada nuevo bajo el sol de España, con una nueva victoria de Ogier, cimentada en una primera etapa sorprendente, porque cuando se esperaba que la norma «anti» Ogier de hacerle salir primero en la tierra le penalizase, el francés salió a por todas, «castigando» además a sus perseguidores con las espesas nubes de polvo que se levantaban en los tramos de tierra del Cataluña que, agravadas con la hora en la que se disputaban los tramos, y con la orientación, hacían que el sol, mezclado con el polvo, fuese un enemigo mucho más potente que tener que abrir carretera. Y eso que en los primeros tramos, tanto Mikkeksen, que fue el primer líder, como Neuville, le salieron «respondones».

El noruego hizo el primer «scratch» del rally en el «simulacro» o el «sucedáneo» de tramo urbano que el RACC montó en Montjuich, Meeke hizo el mejor tiempo en el 2º tramo, ya sobre tierra, el jovencito Paddon se permitió el lujo de marcar su primer «scratch» en el Mundial en el tercer tramo, Ogier «avisaba» de que había venido a correr haciendo el mejor tiempo en el 4º y en el 5º tramo, para dejar que fuese Neuville el que lo hiciese en el 6º, y ser, definitivamente Ogier el que volvía a ser el más rápido en el 7º y último tramo de la primera etapa, alejándose definitivamente de sus rivales ya que, después de haber sido Neuville el único que se mantenía cerca del francés, (fue un líder efímero después de disputarse el 4º tramo), un toque, con pinchazo incluido del piloto de Hyundai lo alejaba de la cabeza, resultando que la etapa acababa con Ogier primero y su único rival por el título, su «coequipier» Latvala, ya estaba a algo más de medio minuto. A Latvala parecía como si se le hubiese olvidado pilotar en tierra, porque en ningún momento pudo mantenerse cerca de Ogier, perdiendo así las pocas opciones que tenía de llegar al último rally de la temporada con alguna opción de ser Campeón.

 

 

Entretanto, y cuando la posición de salida parecía que podía beneficiar algo a Dani Sordo, el cántabro, entre que no estaba agusto con los reglajes del coche, y que se encontraba mucho polvo en suspensión, se descolgó de la cabeza del rally, no pudiendo estar en ningún momento entre los mejores, algo que sí consiguieron sus compañeros de equipo Neuville y Paddon, marcando un mejor tiempo cada uno. O sea que, cuando los que van con tu mismo coche te ganan, la valoración del rally de Sordo no puede ser positiva. Para colmo, en su superficie, el asfalto, el cántabro, aunque superó a sus dos compañeros, básicamente por los problemas de Neuville y la poca experiencia de Paddon en asfalto, tampoco pudo meterse entre los mejores en ningún tramo, acabando el rally 5º y con tres cuartos mejores tiempos y varios quintos como mejor bagaje, muy poca cosa para un piloto del que esperábamos que estuviese desde el principio luchando por el podio.

Lo peor es que a Dani Sordo le ganaban pilotos que, en condiciones normales deberían estar detrás suyo, como Paddon, Evans, Kubica y hasta una «medianía» como el checo Prokop, y pocos tramos consiguió ganarle a un Hirvonen que, aunque acabó en el podio por detrás de los dos Polo WRC, está más cerca de la retirada que de volver a ser el piloto que varias temporadas luchó con Loeb por el título. A la espera de la confirmación de la continuidad de Dani Sordo en Hyundai, el equipo coreano llevará 3 i20 WRC al último rallye de la temporada, a Gales, pero ninguno será para el cántabro que ya tendrá que ponerse a pensar en el mes de enero, en Montecarlo.

 

 

Por lo demás, con los tres pilotos de Volkswagen, Ogier, Latvala y Mikkelsen renovados para 2015, con la nula inversión de Citroën en el Mundial de rallies, ya que el dinero lo están metiendo en el WTCC que acaba de ganar el argentino «Pechito» López, y la semi-oficialidad de Ford, y el poco dinero de que dispone Malcolm Wilson para fichar, a Dani Sordo lo mejor que le puede pasar es que Hyundai le confirme un programa de más carreras que las que hizo en 2014, porque la única opción para el cántabro sería volver a Citroën, ya que, de momento, sólo tienen confirmado a Kris Meeke, un «chaval» de 35 años.

En cualquier caso, el Mundial de rallies languidece, entre otras cosas por el dominio «abusador», primero de Citroën y Loeb, y ahora de Volkswagen y Ogier, y porque la categoría ha perdido el espíritu que le hizo ser una de las disciplinas preferidas para los amantes de los deportes del motor. Tener a los coches dando vueltas para hacer sólo 4, 5 o 6 tramos al día, aburre hasta a los propios pilotos, máxime cuando entre bucle y bucle, los «parones», entre reagrupamientos y parques de trabajo duran una eternidad y desmotivan hasta a los mejores aficionados, todo esto sin pasar por alto que la tecnología hace ir a los coches de hoy por raíles en el asfalto, y para ver una cruzada hay que esperar el error de un piloto, un ángulo de freno de mano, o la «parida» o el «invento» de la obligación de tener que hacer un «donut» artificial en el medio de un tramo.

Si a esto le sumamos que Dani Sordo se ha ido «desinflando» con el paso de los años, y que no sale nadie, ni de cerca, que parezca estar en condiciones de seguir sus pasos, igual que pasará con la Fórmula 1 cuando se vaya Fernando Alonso, el Mundial de rallies, cuando se vaya Dani Sordo, lo vamos a seguir los 24 de siempre.

Ye lo que hay…