La victoria de Nico Rosberg en Brasil le ha puesto algo de emoción al desenlace del campeonato, ya que llegará a la última carrera de la temporada, la de Abu Dhabi, con posibilidades de hacerse con el título, si bien el que todavía tiene todas las de ganar es su compañero Lewis Hamilton.

Y es que algo muy «raro» tendría que pasar en el último Gran Premio de la temporada para que no fuese Lewis Hamilton el que se hiciese con el título, ya que al británico le basta con ser 2º aunque gane Nico Rosberg, porque los 17 puntos de ventaja del «morenito» son más que suficientes, incluso puntuando doble la última prueba del año, ya que ganando, Rosberg se hará con 50 puntos por los 38 de Hamilton si es 2º, lo que le daría el título al británico por 3 puntos.

Sin embargo, y a pesar de que el 2º puesto en Brasil le valía, Hamilton intentó poner «nervioso» a Rosberg, si bien aunque hubiese ganado Hamilton no habría decidido el título, lo que le desaconsejó hacer alguna «locura» y correr con cabeza, lo mismo que deberá hacer en los Emiratos Árabes, aunque allí es de esperar que Hamilton lo de todo por hacer la «pole» y no tener que ir todo el Gran Premio a «remolque», como fue en Brasil, por haber perdido la primera posición de la parrilla con Rosberg por apenas 33 milésimas.

 

 

Por lo demás, fuera de la incertidumbre por la victoria y por el desenlace del título, la carrera no tuvo mucho más interés, a excepción de la alegría de la «torçida» brasileña que, sólo con ver a Felipe Massa en el podio justificó su asistencia a la carrera. Detrás de los Mercedes, el abismo, como durante toda la temporada, una carrera soporífera, en la que ver a Fernando Alonso discutirle un puesto a Kimi Raikkonen, el 6º, no puede ser lo más emocionante de la carrera.

 

 

Fuera de las pistas, con Fernando Alonso «mareando la perdiz» respecto a su futuro, haciendo de Manquiña en «Airbag», («lo mismo que le digo una cosa, le digo la otra…»), la única expectativa es saber cuál será el escenario en el que el asturiano, y Ron Dennis, se van a tragar uno de los sapos más grandes de la historia de la Fórmula 1, al anunciar el «regreso» de Alonso al equipo del que salió, (como saldrá de Ferrari…), por la puerta de atrás.

Del resto, poco más que decir, a no ser la abortada «rebelión» de los modestos que, como Caterham, no tienen ningún reparo, ni ninguna vergüenza, y se ponen a «pedir», haciendo una colecta popular para conseguir dinero para estar en el último Gran Premio de la temporada. Parece que la dignidad no aparece en el vocabulario de la Fórmula 1 moderna y que, si a un multimillonario como Fernando Alonso no le importa volver a dónde le echaron y de donde salió hablando pestes, a pesar de sus reiterados e inciertos «estoy en condiciones de elegir dónde correr», ¿qué le vamos a pedir a los «espontáneos», y no menos multimillonarios Tony Fernándes & Cía que, cansados de «jugar» a esto de la Fórmula 1, se ponen a pedir, literalmente, para seguir en el «candelabro».

 

 

Esto pasa porque, aunque lo criticó, lo permite y lo consiente el «tío» Bernie, ese viejo decrépito que dirige a su antojo su «cortijo», una competición que algunos todavía se toman como un deporte y que cada día que pasa se parece más a un sucedáneo, a un conato, de lo que fue. ¡Si Don Enzo o Ayrton levantasen la cabeza…¡

A pesar de que nos parece que la Fórmula 1 va para atrás, en Abu Dhabi se cerrará el capítulo 2014, el del dominio de Mercedes. Y se cerrará, vaya paradoja, corriendo «hacia atrás», igual que va la F-1, ya que en el circuito árabe se corre en el sentido contrario a las agujas del reloj. Si el «reloj», (y la «cabecita…»), de Hamilton funcionan como hasta ahora, del título ya tiene dueño, pero éste deporte es tan «puñetero» que, igual que le pasó el «morenito» en, por ejemplo, Australia, abandonando en la 1ª vuelta, en Abu Dhabi se podría dar vuelta la tortilla. ¿Saben dónde están los más interesados en que gane el título Hamilton? Pues en su propia escudería, en Mercedes. ¿Se imaginan que «parezca», aunque no sea cierto, que un equipo alemán hace algo deliberado para «fastidiar» a un «negro», inglés, para que gane el campeonato un rubio, alemán…?

No hay que olvidar que Mercedes, además de a la Fórmula 1, a lo que de verdad se dedica es a vender coches.

¡Vaya semanitas…!