Tal y como se preveía, la presencia, ocasional, de Loeb, le dio al Rally de Montecarlo una expectativa especial y una emoción, al menos hasta que rompió, que hacía tiempo que no se vivía en un rally del Mundial. Pero fue sólo un espejismo, porque Ogier dominó a placer.

El Montecarlo 2015 se recordará como el del «regreso» de Sebastien Loeb y el del «triplete» de Sebastien Ogier y de Volkswagen. Y por muy poco más, porque incluso antes de abandonar Loeb, (se enganchó en el «Súperrally»), la diferencia entre los dos Seb y los demás era tan vergonzosa como casi humillante, porque tener el 3º a más de un minuto después de sólo tres tramos no es de recibo en un campeonato y en unos pilotos que pretendan ser respetados por su nivel.

Las cosas, lejos de cambiar, fueron a peor, porque la 2ª etapa acabó con el 8º tramo del rally, en el que Loeb tuvo un ligerísimo «toque» en el que rompió la suspensión trasera izquierda, dejando a Ogier sólo en cabeza con nada menos que 1:45 de ventaja sobre su compañero de equipo Latvala. Entretanto el 3º, que era el Polo WRC restante, el de Mikkelsen, ya estaba a más de dos minutos y medio. ¿El resto…? De pena. Dani Sordo, 8º… ¡a 4 minutos en sólo 8 tramos!

A partir de ese punto, se pasó de un rally apasionante, con Ogier y Loeb peleando a la milésima, ya sin «splits» ni información de lo que hacía su rival, a un rally aburrido y gris que sólo el «salvaje» Robert Kubica mantenía interesante, porque el polaco, que va bastante por encima de sus posibilidades, era el único que, a pesar de haber tenido a esas alturas ya el primer «incidente», encadenaba mejores tiempos, hizo cuatro en el rally, y daba espectáculo.

 

 

Los demás, con Ogier «pasando» por los tramos intentando no cometer ningún error, ya ni siquiera podían disimular la «paliza» que les habían pegado los Campeones del Mundo de los últimos 11 años, dejando en entredicho la verdadera calidad de unos pilotos que en ningún momento estuvieron en condiciones de luchar por la victoria o por el podio. Y esto teniendo en cuenta las diferencias que había en algunos tramos de salir delante, como salían, por este orden, Ogier, Latvala, Mikkelsen, Otsberg, Neuville o Meeke, o en salir más atrás, como salían Evans, Prokop, Sordo, Solberg, Bouffier, Tanak, Kubica y Loeb. Entre los de delante sólo Ogier mantenía el tipo, estaba en los tiempos y le disputaba el liderato a Loeb, (hasta el 8º tramo…), y entre los de atrás sólo Loeb y Kubica, y en algún tramo Tanak, estaban en la «pomada».

 

 

Tramo a tramo se fue consolidando una victoria muy cómoda de Ogier, la tercera consecutiva que consigue en Montecarlo, y el primer triplete de la temporada de Volkswagen, mientras que Meeke arreglaba su rally en Citroën haciendo tres mejores tiempos en los cuatro últimos tramos, y Sordo completaba un rally para olvidar ya que, a su salida del primer tramo, en la que perdió algo más de un minuto, hay que sumarle el «fiasco» del último tramo cuando, rodando 5º, perdió esa plaza con su compañero de equipo Neuville. En el bagaje de Dani Sordo sólo hay que apuntar un tercer mejor tiempo, con el rally ya decidido y con los primeros «controlando», y dos cuartos como mejores resultados. Muy poco para un piloto que el año pasado, antes de abandonar en su debut con Hyundai, iba tercero.

Esperemos que en la próxima cita, Suecia, ésto se anime un poco más, porque sino Ogier ya puede ir empezando a celebrar su tercer título consecutivo.