La Fórmula 1 volvía a México después de 23 años, y lo hizo a lo grande, con las tribunas repletas y una gran expectación, aunque el grip de la pista llevó de cabeza a los equipos y a los pilotos. Ganó Rosberg que, con el abandono de Vettel prácticamente se asegura el subcampeonato.

Ninguno de los actuales pilotos de la F-1 conocía el circuito Hermanos Rodríguez de México, lo que a alguien le habrá hecho suponer que así se igualarían las cosas, una suposición que tuvo hasta cierta lógica en las primeras tandas de entrenamientos, para colmo con la lluvia como invitada inesperada, y así fue como en el primer entrenamiento el más rápido era un sorprendente ‘Mad’ Max Verstappen, si bien lo hacía con un tiempo de 1:25, cuando el mejor crono, el de Rosberg, para la parrilla, fue de 1:19.480. O sea que sí, Verstappen fue el más rápido, pero su tiempo del primer entrenamiento fue muy lento.

El motivo principal para que casi todos, menos los ‘atrevidos’ como Versatappen y Kvyat, que fue 2º en la primera tanda, se lo tomasen con calma, fue el poco grip que tenía la pista, y no sólo porque allí no se había rodado, sino porque, como el asfalto era muy nuevo, todavía ‘respiraba’ aceite. No olvidemos que el asfalto de los circuitos lleva compuestos derivados del petróleo que, cuando ‘respira’ o ‘transpira’, se convierte en una pista de hielo. Más o menos eso es lo que se encontraban los pilotos, y las salidas de pistas, los trompos y las ‘excursiones’ por los pianos fueron lo habitual, incluso algún accidente, como el de Verstappen que, tan rápido iba, que acabó contra un muro y se perdió una manga entera de entrenamientos.

Una vez que se fueron ajustando los reglajes, que la pista se fue limpiando, la lluvia ayudó lo suyo, y que la goma iba mejorando el grip en las trazadas, las cosas volvieron a su cauce natural, y otra vez quedó claro que la cosa iba a estar tanto para la ‘pole’ como para la carrera, en manos de los Mercedes, y que la única duda era ver dónde quedarían los Ferrari y los Red Bull que, aunque a medio segundo de los Mercedes, eran los equipos que mejor se adaptaban a las dificultades del trazado. Hay que decir que el circuito tiene una recta interminable, o sea un castigo para los coches con menor velocidad punta, y que estuvo a punto de batirse el récord de velocidad, que sigue en poder de Monza, si bien hay que destacar que se superaban con facilidad los 350 kms./hora. Con éstas condiciones, ¿quién iba a ‘toserle’ a los Mercedes? Nadie.

Pole para Rosberg, la 4ª consecutiva, con Hamilton ya campeón, a sólo 2 décimas, siendo Vettel el único piloto que consiguió, además de los Mercedes, bajar del 1:20. Por detrás del alemán acabaron los 2 Red Bull, Kvyat y Ricciardo, demostrando que, en esas condiciones, los chasis de Adrian Newey siguen siendo admirables, si bien la poca velocidad punta les castigaría en un circuito en el que la potencia y la velocidad mandarían sobre la tracción y la aerodinámica. En cuanto a Alonso, más de lo mismo en calificación, no pudiendo pasar a la Q3, mientras que Carlos Sainz la rozó. Quedó 11º, a sólo 7 milésimas de haberse podido meter entre los 10 primeros. El ‘espejo’ en el que se mira Sainz, o sea Verstappen, sí pasó a la Q3 y acabó 8º.

En carrera, ésta vez Hamilton no pudo con Rosberg ni en la salida ni en ningún otro momento, ganando el rubio alemán y quedando 2º el flamante campeón del mundo, no sin polémica, ya que su equipo, cuando Hamilton se había puesto 1º al parar Rosberg a cambiar neumáticos, le hizo parar también, por simple precaución, cuando Hamilton les decía por radio que iba bien de gomas y que entendía que no necesitaba parar. El inglés, para ganar tiempo para seguir hablando con su muro, ‘desobedeció’ la primera orden de entrar a boxes pero, una vuelta más tarde no tuvo más remedio que obedecer, parar y perder un triunfo que, aunque ya sea campeón, quería para él.

Por detrás de los 2 Mercedes pasó de todo, empezando por el toque de Ricciardo a Vettel en la 2ª curva, rajándole el neumático trasero derecho y obligando al alemán a hacer una parada en la 1ª vuelta para cambiarlo. Peor le fue a Fernando Alonso que, saliendo desde el fondo de la parrilla, penalizado por el cambio del enésimo motor, ni siquiera pudo completar la 1ª vuelta, abandonando con más pena que gloria, algo a lo que ya nos ha acostumbrado el español ésta temporada.

En cuanto a Carlos Sainz, hizo una carrera muy buena, aunque siempre por detrás de Max Verstappen, hasta que en la última parada, un juego de neumáticos poco apropiado le hizo perder mucho tiempo, pasando de estar en los puntos a acabar el 13º. Verstappen acabó 9º.

Por su parte, Vettel, que tenía problemas de frenos y que por ello tuvo varias pasadas de frenada, acabó contra un muro, sin daños personales, pero destrozando su Ferrari. El alemán, sincero, pidió disculpas a su equipo diciéndoles: ‘Ragazzi os pido disculpas porque hoy hice una carrera de mierda…’.

A destacar el ambientazo que hubo en el circuito durante todo el fin de semana, y posiblemente el viernes de México haya sido el viernes con más público de toda la temporada, ya que en otros circuitos normalmente nadie paga entradas para ver los minutos de la ‘basura’, como son habitualmente los de los entrenamientos de los viernes. El espectáculo de verles vibrar con ‘Checo’ Pérez, que no es que haya hecho un carrerón porque acabó 8º, por detrás de su compañero de equipo, Nico Hulkenberg, hacía tiempo que no se veía en un circuito, algo que el año que viene, con otro mexicano, Esteban Gutiérrez, corriendo para el nuevo equipo Haas, promete ser apoteósico.

Quedan 2 citas para acabar la temporada, ya sin nada que decidir porque con el abandono de Vettel, Rosberg tiene el subcampeonato al alcance de la mano.

Próxima parada: Brasil.