Por una vez, salir el primero a los embarrados tramos de tierra de Gales, ayudó a un Sebastien Ogier que, en cualquier caso, ni necesita éste tipo de ayudas, ni las necesitaba en éste rallye porque ya era, antes de Gales, campeón del mundo por tercer año consecutivo.

Y para no perder la costumbre ni fastidiar las estadísticas, también por tercer año consecutivo Ogier volvió a ganar en Gales. Lejos quedan los tiempos en los que, para ganar en el que antes era conocido como el rallye del RAC o el Lombard rallye, había que ser o británico o nórdico. La ‘dictadura’ francesa, iniciada por Loeb y continuada por Ogier, no parece tener visos de terminar porque nadie parece estar a la altura del actual campeón, ni ninguna otra de las marcas que siguen el mundial están a la altura los Polo R WRC de Volkswagen.

Para colmo, Ogier desmoraliza y desmotiva a sus rivales porque no tienen forma ni de acercarse a él. El campeón fue líder en Gales desde el primer tramo, una posición que no abandonó en ningún momento y, después de hacer 9 mejores tiempos, de 19 tramos que tenía el rallye, volvió a ganar con autoridad y sin nadie que pudiese discutirle una supremacía que, aunque aburre, parece que va para largo. Hasta que él quiera.

Ésta vez el único que parecía estar en disposición de disputarle la victoria era su compañero de equipo Jari Matti Latvala, pero el finlandés solo aguantó sobre la carretera un tramo, el 1º, en el que por cierto había acabado, después de 32 kms. a sólo 8 décimas de Ogier. La salida de Latvala, en una bajada en la que el barro se parecía más a una mezcla de chocolate y aceite que a tierra mojada, se produjo muy despacio, a muy baja velocidad, pero era tal la falta de grip, que el finlandés no pudo hacer absolutamente nada para evitarla. Cayó en un agujero, y en el enterró sus posibilidades, sumando un fiasco más a una trayectoria con algunas luces y cada vez más sombras, siendo la de Ogier la peor sombra que tiene que superar Latvala. ¿En 2016? Porqué no.

Los demás, meros comparsas, con la única excepción de Kris Meeke, no podían hacer nada ante los tiempos que marcaba Ogier. El norirlandés de Citroën tenía una más que difícil papeleta, que resolvió muy bien. Por un lado, corría prácticamente en casa, pero por el otro no podía cometer errores porque Citroën necesitaba sus puntos para acabar 2º el campeonato, en una lucha con los Hyundai que nunca existió. Además, Meeke no tiene contrato para 2016 y, lógicamente, está buscándose la vida para encontrar equipo para seguir en el mundial, y en éste negocio vales tanto como tu última carrera.

A excepción del primer tramo, en el que Latvala, como decíamos, fue 2º, a partir del 2º tramo, Kris Meeke aguantó hasta el final en el 2º puesto, siempre a una distancia no muy lejana de Ogier, ya que las diferencias entre el 1º y el 2º oscilaban entre los 4 y los 15 segundos. Así hasta la mitad del rallye, cuando Meeke entendió que, para alcanzar a Ogier tendría que asumir unos riesgos que no estaba dispuesto a correr, y cuando por detrás nadie le estaba comprometiendo su 2º puesto. En ése momento, las diferencia pasaron a ser de casi medio minuto.

Por detrás, con Dani Sordo lejos del podio, pero al menos como mejor Hyundai, además de Latvala, ya había caído Neuville que, no sólo se contentó con arrancar una rueda el primer día, sino que en el 2º, después de reengancharse, se puso a hacer mejores tiempos a lo loco aprovechando, entre otras cosas, que salía 2º a la carretera, por detrás de Latvala, otro ‘reenganchado’ que también duró poco. Neuville, después de hacer el mejor tiempo en el 1º y en el 2º tramo de la 2ª etapa, en el 3º se metió un ‘bofetón’ de los gordos, quedando volcado en medio de la carretera, hasta el punto que impidió el paso de Ogier, que venía detrás de él. Si la máxima de que vales tanto como tu último rallye se la aplican al ‘castigado’ Ogier, no sería nada extraño verle en 2016 pilotando un Citroën, incluso un Ford. Y eso que tiene contrato con Hyundai para la próxima temporada.

En cuanto a Dani Sordo, que tenía la desventaja de que hacía 3 años que no corría en Gales, al menos cometió pocos errores, si bien en ningún momento estuvo entre los mejores y, a excepción de 2 terceros tiempos, era más fácil encontrarlo entre el 7º o el 8º, incluso el 9º, que en el 4º puesto. Hizo algún 5º mejor tiempo, pero en ningún momento estuvo en la pelea por el podio y, de no mediar un error de Ott Tanak en la última etapa, habría acabado 5º y no 4º como finalmente acabó. No ha sido un buen año del cántabro, si bien al menos en Gales batió en casi todos los tramos a Hayden Paddon y, aunque también tiene contrato con Hyundai, tampoco debería sorprender mucho que ahora mismo estuviese escuchando ‘cantos de sirena’ de Citroën para volver a casa, si bien la incertidumbre es saber si los franceses correrán más allá de 2016, ya que en 2017 cambia la reglamentación y habrá que hacer un coche nuevo. Y de eso, y de Citroën, no se sabe absolutamente nada.

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El mundial se toma ahora un pequeño descanso, porque en menos de un mes empezarán los test pre-Montecarlo, la prueba inicial de una temporada de 14 rallies, en la que habrá una carrera más que en 2015, ya que vuelve China, con un rallye de asfalto.

La previsión para 2016, por mucho que duela, es más de lo mismo, o sea Volkswagen, Volkswagen y Volkswagen, y sólo si Latvala empieza la temporada con el pie derecho, cabría la posibilidad de ver una lucha fraticida con Ogier, si bien las experiencias previas no invitan al optimismo y la ruleta de Mónaco es normal que vuelva a apuntar el nº 1, el del campeón francés. En cualquier caso, Latvala es tan bueno que, si entra en una fase de no cometer errores, podría estar en condiciones de pelearle el título a Ogier. Pero, claro, esperar de Latvala que no cometa errores quizás sea mucho esperar.

Hasta enero, amiguitos.