Rosberg recupera crédito

En un Gran Premio bastante exótico, disputado por las calles de Bakú, la capital de Azerbayán, en un circuito que rozó el absurdo, con rectas de casi 380 kms. por hora y embudos inaceptables en la Fórmula 1 del siglo XXI, Rosberg recuperó parte del crédito perdido en las últimas carreras

Poco o nada de nuevo aportó a la Fórmula 1 un inédito circuito urbano que, para bien o para mal no dejó a nadie indiferente, y prácticamente a ningún piloto contento, porque la mezcla de Mónaco y Monza, uno el circuito más lento del mundial, el otro un templo de la velocidad, resultaron un experimento absurdo y anodino. Eso sí: el negocio, que es lo que prima en la F-1 de hoy salió bien. Según las autoridades del país, gracias a la Fórmula 1, fueron aproximadamente unos 600 millones de espectadores los que supieron que existe Azerbayán.

En cuanto a la carrera en sí, quedó muy condicionada por el accidente que sufrió Hamilton en la Q3, lo que, sin tiempos que computarle, le llevaron a salir el 10º, con el agravante de que, como era previsible, la pole quedó en manos del otro Mercedes, el de Rosberg. Así las cosas, el atractivo principal sería la previsible remontada del inglés, con la duda de hasta dónde podía llegar, dando por segura la victoria de un Rosberg que, sin la presión de tener a su compañero de equipo delante o al lado, podría gestionar su carrera con más comodidad.

Y Rosberg la gestionó con tanta comodidad que consiguió lo que se llama el “Grand Chelem”, o sea hacer la pole, la vuelta rápida en carrera, ir primero de la primera hasta la última curva y, claro está, ganar el Gran Premio. Sin nadie que le “tosiera” a Rosberg, por detrás, las expectativas de la remontada de Hamilton se quedaron en el camino por un problema electrónico de su coche que no llevaba el mapa de motor correcto. Hamilton, sin poder recibir ayuda ni indicaciones desde su muro, tuvo que ir toda la carrera tocando botones en su volante para encontrar el mapa correcto, uno de los absurdos en los que se ha convertido la Fórmula 1 de nuestros días. El propio Vettel, informado al acabar la carrera de los problemas de Hamilton, al que el alemán esperaba verle llegar por los retrovisores, comentó lo estúpido de éstas normas ya que, no sólo no se va más rápido porque te ayuden desde tu muro, sino que, además, es sumamente peligroso ir pilotando, entre muros, y tener que distraerte tocando “botoncitos”. Por cierto: Rosberg tuvo el mismo problema que Hamilton, pero el alemán lo arregló antes que el inglés, si bien es verdad que Hamilton tenía que hacerlo adelantando coches, mientras que Rosberg lo hizo desde la tranquilidad de no llevar a nadie delante, y tenido lejos, por detrás, a tus perseguidores.

Finalmente Hamilton sólo pudo ser 5º, y nada menos que a medio minuto del 4º, Raikkonen, con Vettel haciendo 2º, después de haber salido 4º en parrilla, y el mexicano “Checo” Pérez en el tercer escalón del podio, después de hacer una gran carrera. Lo del mexicano tiene un gran mérito porqué, después de haber sido 2º en la clasificación para la parrilla, perdió 5 posiciones por cambiar la caja de cambios. Sin embargo, esto no le desanimó y, aunque no recuperó el 2º puesto desde el que debería haber salido a competir, al menos recuperó un merecido lugar en el podio.

Respecto a los españoles, un Gran Premio para olvidar. Ni Alonso ni Sainz consiguieron acabar la carrera, penalizado el de Toro Rosso que, después de haber quedado el 13º en la clasificación para la parrilla, tuvo que salir el 18º por la penalización de 5 puestos por cambiar la caja de cambios. En cuanto al asturiano, otro fiasco. Con problemas en la caja, sin poder reducir, era pasado en las rectas como si estuviese parado, teniendo que abandonar.

A la próxima cita, en Austria, en la casa de Red Bull, llegará Rosberg con 24 puntos de ventaja sobre Hamilton, una diferencia que en ningún caso es definitiva, y que, si no sigue cometiendo errores, ni sufriendo averías, permitiría al actual campeón disputarle el título al actual líder, ya que si algo está claro es que nadie podrá inmiscuirse en la lucha entre los dos Mercedes.