Rosberg recorta. Hamilton aguanta

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El Gran Premio de Bélgica, en un trazado mágico y mítico como el de Spa, por tener, tuvo casi de todo, una bandera roja incluida. Toques, accidentes, incidentes y remontadas que, entrando en la recta final de la temporada, ofrecieron una carrera muy entretenida

En las crónicas de las últimas carreras, contando que la remontada de Hamilton podía verse comprometida por el necesario y esperado cambio de motor, ya comentábamos que, si había un circuito ideal para hacer esos cambios, y sufrir la correspondiente penalización, ése era el de Spa. ¿Porqué? Pues porque tiene varios sitios donde se puede adelantar, incluso sin DRS, y porque es un circuito de piloto piloto, y es en esos escenarios donde un fuera de serie como Hamilton podría minimizar el castigo de salir al final de la parrilla.

Y así fue. En Mercedes, como les daba igual que en Spa el inglés saliese el 17º que el 21º, le cambiaron a Hamilton todo lo que se podía cambiar, utilizando los entrenamientos, incluso la tanda de clasificación para la parrilla, para hacer simulaciones de neumáticos con diferentes cargas de combustible para saber qué opciones eran las mejores para ayudar en la necesaria remontada del actual campeón y líder del mundial.

Desaparecido Hamilton en la lucha por la pole, y siendo segura la de Rosberg, el misterio era saber quién acompañaría al alemán en la 1ª línea de la parrilla. Y no hizo falta mucho tiempo para saber quién era el que intentaría hacerse con la “vacante” que dejaba libre Hamilton: “Mad” Max Verstappen. El holandés, crecido, por sus actuaciones precedentes y porque corría en “casa” ya que, aunque tiene la nacionalidad de su padre, Jos, Max, en realidad, nació en Bélgica, hizo una calificación antológica y quedó 2º, ¡a poco más de una décima de Rosberg!

Con semejante pareja en la 1ª línea, y con los 2 Ferrari, Raikkonen y Vettel, inmediatamente detrás, la salida de la carrera sería de infarto, teniendo en cuenta que la primera parte del trazado belga es todo en subida y que todos salen preparándose para la llegada a Eau Rouge. Así las cosas, y sin hacer Verstappen una salida perfecta, llegó a la primera derecha por el interior, defendiendo su posición, con los 2 Ferrari pegados a él, y entre sí, por el exterior. La cuestión es que Vettel, al intentar meterse en la curva, tocó a Raikkonen y Raikkonen tocó a Verstappen, rompiéndole el alerón delantero y arruinándose, con ésa carambola a tres, las respectivas carreras de los 2 pilotos de Ferrari y la del de Red Bull. El incidente entre los Ferrari y Verstappen tuvo, además, una víctima “inocente”: Carlos Sainz. El madrileño pinchó la rueda trasera izquierda al pasar por encima de los restos de los toques entre Vettel, Raikkonen y Verstappen y, siendo tan largo el circuito, casi 7 kms., la rueda no aguantó, acabó desintegrándose y el Sainz, después de hacer un trompo, tuvo que abandonar en la 1ª vuelta.

Despejado el escenario para Rosberg, con el alemán escapándose hacia la victoria, el mayor atractivo era la remontada de Hamilton y, en menor medida, la de Alonso que, aunque mejoró muchos puestos, saliendo el 22º, justo detrás de Hamilton, estaba claro que, después de unos entrenamientos nefastos, no llegaría mucho más allá de, como mucho, entrar en los puntos pero, como las carreras son como son y no como se supone que pueden ser, un “talegazo” de Magnussen en la 5ª vuelta, y que dejó su Renault destrozado, hizo aparecer la bandera roja, con lo que la carrera tenía que volver a empezar, eso sí, partiendo de las posiciones que tenían los pilotos en el momento del parón.

Relanzada la carrera, y viendo a Hamilton adelantar coche por vuelta, las cábalas que se hacían eran por saber hasta dónde sería capaz de llegar el británico, estando claro que, como poco, llegaría al tercer puesto, una posición que logró, no sin esfuerzo, después de jugar muy bien sus bazas, a pesar de las dudas de qué compuesto de neumáticos utilizar para hacer las últimas vueltas.
Al final, victoria de Rosberg, que apenas consiguió recortarle 10 puntos a un Hamilton que, ahora con 9 puntos de ventaja, sigue 1º en el Mundial después de haber pasado por el “purgatorio” de la última línea de la parrilla de salida, con Ricciardo detrás del ganador, demostrando que el Red Bull era muy competitivo en Spa y que, de no haber mediado el lío de la primera curva, Verstappen la habría armado otra vez.

Quedan 9 Grandes Premios para acabar la temporada y nada parece indicar que Rosberg pueda complicarle el título a Hamilton, máxime cuando la próxima cita es en Monza, otro escenario, un templo de la velocidad, en el que, si quedó algo por cambiarle a Hamilton para enfrentarse con las mayores garantías posibles al final del mundial, ése sería otro escenario favorable para poder hacerlo sin que el castigo fuese a condicionar excesivamente el resultado final para el líder del campeonato.

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