Nueva reglamentación, viejo ganador

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A pesar de haberse quedado sin equipo a las puertas del mundial 2017, y haber tenido poco tiempo para hacer test con su nuevo coche, Sebastien Ogier empezó el año ganando, lo que el sueño de Ford al ficharle se ha convertido en realidad. Ganar Montecarlo es casi como ganar el mundial

Y es que, entre la historia y el prestigio del Rallye de Montecarlo, y que es el primero de la temporada, ganándolo, ya tienes campaña publicitaria garantizada y el primer paso para rentabilizar un fichaje, el de Ogier, que Malcolm Wilson venía persiguiendo desde hace muchos años. El “encaje de bolillos” se dio al abandonar Volkswagen el mundial, y con muy poco tiempo para decidirse, Ogier probó el Toyota y el Ford, decidiéndose por el coche de la marca norteamericana, y preparando, con un margen de maniobra muy pequeño, el primer rallye de la temporada. Una vez que Ogier movió “ficha”, el fichaje de Latvala por Toyota era cantado, y el único que se ha quedado en “fuera de juego” es Mikkelsen, que en Montecarlo tuvo que correr con un R5. Y ganó su categoría.
La temporada, con tantos cambios, algunos previsibles, como la nueva reglamentación, otros imprevisibles, como la “espantá” de Volkswagen, se presentaba, se presenta, muy interesante, básicamente porqué, al ser todos los coches nuevos, siempre puede surgir un equipo que haya hecho mejor los “deberes” y, contando con 2 regresos muy importantes, el de Citroën y el de Toyota, el mundial parece estar más abierto. Pero, claro, había que demostrarlo en la carretera.
Una vez en la carretera, el que demostró que éste año irá a por todas fue el equipo Hyundai, con el i20 WRC 2017 en manos del belga Thierry Neuville que, haciendo los dos primeros mejores tiempos, se colocó como líder del rallye, ampliando, scratch tras scratch, su ventaja, llegando a tener una cómoda renta de un minuto sobre un Ogier que, tramo a tramo, iba cogiéndole las “riendas” a su nuevo coche, pero que no podía con el belga, conformándose ya con la 2º plaza como mejor resultado posible. Pero claro: Montecarlo es Montecarlo, y el menor error se paga muy caro, como lo pagó Neuville.

A falta de 5 tramos, y con 51” de ventaja, Thierry Neuville cometió un pequeño error, escapándosele la trasera de su Hyundai, golpeando contra una roca y rompiendo la suspensión trasera, acabándose ahí su ya casi cantada victoria, que caía en los brazos de un Ogier que no daba crédito a lo que había pasado y que, de golpe y porrazo, pasaba de ser 2º, a 51” del 1º y sin posibilidades de alcanzarlo, a ser 1º con 47” de ventaja sobre el 2º, que era su compañero de equipo, en Ford, el estonio Ott Tamak, si bien Tanak va con neumáticos DMack y Ogier con Michelin.
Thierry Neuville se re-enganchó para la última etapa y, demostrando que sus tiempos no habían sido fruto de la casualidad, en el último tramo, el Power Stage no solo hizo el mejor tiempo, sino que le metió al 2º, que fue Lefebvre, el francés de Citroën, nada menos que medio minuto. Ogier que, después de los problemas de Tanak, salió al último tramo con dos minutos y medio de ventaja sobre el 2º, que era Latvala, se tomó con tanta calma el último tramo que, en un resultado nunca visto en él, el campeón del mundo Izco el 11º mejor tiempo. Vamos: que fue de paseo, prácticamente saludando por su nombre a los espectadores.
Gran triunfo para Ogier e increíble victoria para Ford. Entretanto, Latvala le daba un 2º puesto a Toyota, un resultado que, en el regreso del equipo japonés, ahora dirigido por Tommi Makkinen, era casi como una victoria, cuando pocas semanas antes, Ogier había descartado la posibilidad de fichar por Toyota al ver que el coche estaba en una fase de muy escasa evolución, siendo poco competitivo.

En cuanto a Dani Sordo, del que hasta ahora, deliberadamente no hemos dicho nada, mientras con un coche igual al suyo Thierry Neuville hacía scratch tras scratch, lideraba el rallye y apuntaba a la victoria, el español estaba “perdido” haciendo quintos, sextos o séptimos puestos, con un solo mejor tiempo en su haber, en el tramo más corto del rallye, y superado en algunos momentos incluso por pilotos del WRC2 si bien, gracias a abandonos y averías, al final consiguió acabas, sin pena ni gloria, 4º. Un buen resultado, sí, pero después de un mal rallye.
Los otros españoles presentes tuvieron suerte dispar. El joven madrileño “Pepe” López tuvo que abandonar, por problemas mecánicos, mientras que el también cántabro, (como Dani Sordo), Surhayen Pernía, hizo un gran rallye, llegando a liderar su categoría, la de los Renault Clío, finalizando 3º entre los participantes de la Copa de promoción de la marca del rombo, y que habían acudido a Montecarlo como premio final por haber ganado las respectivas Copas en sus países.

La próxima cita, Suecia, es otro de los rallies “raros” de la temporada, ya que la superficie sobre la que se disputa, hielo y nieve, no se repite el resto del año.

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