Hamilton frena la ilusión de Ferrari

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Después de la “sorpresa” de Australia, con el triunfo de Vettel, muchos se preguntaban si la victoria había sido producto de la casualidad o de la verdadera mejoría del monoplaza italiano. El Gran Premio de China dejó claro que la mejoría de Ferrari es real, pero también que los Mercedes siguen siendo el rival a batir

Y es que pocas dudas, por no decir ninguna, dejó la victoria de Lewis Hamilton en Sanghai. Ganar haciendo la pole, la vuelta rápida en carrera y liderar el Gran Premio desde la primera hasta la última curva, lo que en el “gran circo” se conoce como el “Grand Chelem”, disipa cualquier atisbo de duda respecto a la superioridad mostrada por el piloto inglés y su monoplaza alemán. Hamilton manejó y controló la carrera a su antojo, y en ningún momento vio amenazada su manifiesta superioridad. Sin embargo, y a pesar de la contundencia de la victoria del piloto de Mercedes, el Ferrari de Vettel demostró que ésta puede ser una temporada menos monopolizada por los Mercedes como lo fue la del año pasado.

En cualquier caso, y a pesar del dominio abrumador de Hamilton, el Gran Premio de China fue cualquier cosa, menos fácil o sencillo. La lluvia hizo acto de presencia en diferentes fases del fin de semana, condicionando los libres y hasta la clasificación, y poco antes de la carrera llovió, lo que hizo aflorar todas las dudas respecto a con qué neumáticos era mejor salir. En estos casos es cuando son los pilotos los que sacan a relucir su talento, y las máquinas pasan a un segundo plano.

Y así fue como los buenos, los que de verdad tienen siempre un “as” en la manga, lo volvieron a demostrar: Hamilton, Verstappen y Alonso, sin olvidar a un Carlos Sainz que hizo “milagros” con el Toro Rosso, llevándolo al final al 7º puesto.

Además de la pista húmeda en general, y muy mojada en algunas zonas en particular, hubo más de un Safety Car, motivados por los accidentes de Stroll y Giovinazzi, pero ni con ésas se le complicó la carrera a Lewis Hamilton, si bien si hubiese que destacar a un piloto por encima del resto, este, otra vez, fue el imberbe “Mad” Max Verstappen que, saliendo desde el fondo de la parrilla, vuelta a vuelta adelantaba posiciones por lo civil o por lo criminal, y acabó la carrera 3º, por detrás de Sebastien Vettel, y después de una emocionante batalla con media parrilla, pero en especial con su compañero de equipo Danielle Ricciardo. El talento del joven belga-holandés está fuera de toda duda y está claro que es un campeón en potencia.

En cuanto a los españoles, excelente carrera de Carlos Sainz, que aprovechó al máximo su poco competitivo Toro Rosso, y otro abandono para Fernando Alonso, el segundo en dos carreras, aunque el asturiano siguió, sigue, con su “cantinela” de las últimas carreras: la mejor vuelta de mi vida en calificación, salió el 13º, y uno de mis mejores Grandes Premios, cuando estaba fuera de los puntos.

Con Hamilton devolviendo la superioridad perdida por Mercedes en Australia, y Vettel salvando los muebles con una buena segunda posición, los que quedaron en entredicho fueron Bottas, que solo pudo ser 6º con el mismo coche que el ganador, o Raikkonen que sigue a años luz de Vettel, algo que hace ya tiempo debería haber significado que en Ferrari apostasen por otro tipo de piloto, o bien más seguro y más competitivo, o bien más joven, preparando el camino para cuando Vettel se vaya a Mercedes.

La próxima cita, Barhein, otro circuito “tortura” para los pésimos McLaren, y un nuevo marco en el que poder valorar si la posible lucha Mercedes-Ferrari es real o solo es producto de nuestra imaginación, o simplemente de las circunstancias de estas dos primeras carreras.

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