Prueba BMW M4 Competition Sport

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Ponerse al volante de un deportivo de serie limitada tocado por la mano divina de BMW Motorsport es como tener una cita, te pasas los minutos previos al encuentro haciéndote un montón de preguntas. Si además, esa cita es con el BMW M4 Competition Sport, tienes la seguridad de que la pasión está garantizada, así que… una duda menos antes del encuentro.

Poder “quedar” con un deportivo fabricado en una serie limitada de 60 unidades es haber conseguido cerrar una de esas citas especiales en la que piensas que sabes lo que va a ocurrir y te esperas pocas sorpresas, sobretodo si eres un enfermo de la eficacia, la capacidad de tracción y los propulsores que dan lo mejor de sí a 8500 rpm.

Desde que las benditas y exigentes normas anticontaminación marcaran el camino de los fabricantes de automóviles, los motores ya no son lo que eran. BMW ha abandonado hace tiempo el camino de los propulsores atmosféricos para imponer en toda su gama la tecnología BMW TwinPower Turbo. El nombre suena bien, sí, nadie ha dicho que la Marca alemana que comenzó con los motores de avión no supiera hacer marketing, pero no me entra en la cabeza que el modelo más bajo de la gama disponga de la misma tecnología que su emblema más deportivo. – La globalización ha afectado hasta los nombres – pensaba mientras me dirigía al encuentro del ///M.

Pero en mi cabeza había más dudas. Camino del concesionario BMW Autosa, el único Certificado M en Asturias, recordaba la última vez que probé el E92. Aquel coche llevaba a la Filarmónica de Viena al completo debajo de su vano motor. El BMW M3 V8 era lento a la entrada, tenía inercias y su peso en el eje delantero te regalaba un subviraje poco deportivo, pero cuando dabas gas parecía que todos los ángeles del cielo bajaban a tocar el arpa en un delicioso concierto privado. Aquel propulsor y aquella acústica te dejaban un recuerdo para todo la eternidad. ¿Podría el BMW TwinPower Turbo de última generación del BMW M4 CS hacerme olvidar aquel ocho cilindros en V? -Una gran pregunta antes de mi cita-.

Dicen que la primera impresión es la que cuenta, y cuando me encontré cara a cara con el BMW M4 CS de la prueba pensé que esto no sería amor a primera vista. Las medias tintas nunca me han gustado, el M4 es un coche espectacular estéticamente, tiene un delicado equilibrio entre deportividad y elegancia. Su versión más radical, el M4 GTS, es un coche de carreras listo para ir por la calle, donde toda la elegancia ha sido eliminada para mostrar solamente el lado más salvaje. En el CS los accesorios BMW Performance mezclados con unas espectaculares llantas de 20” y unas pinzas en color oro le hacen quedar entre dos mundos y no acabó de convencerme. Pero para gustos no hay nada escrito. Lo que sí me sedujo del encuentro son unos discos ventilados cerámicos a los lo que apetece morder … por esas enormes pinzas firmadas por BMW Motorsport. -Buscaré la belleza en su interior-.

Dentro del CS estoy seguro de que casi todos coincidimos. El impecable y sobrio diseño de la marca alemana conquista por igual. No hay estridencias ni luces de colores que te hacen volar psicodelicamente, sino finas costuras, piel, carbono y unos espectaculares asientos deportivos que se adaptan a cualquier fisionomía. Además para rematar el puesto de conducción y para “calentar” aún más el ambiente deportivo, una placa cerca de la palanca que controla la caja de cambios automática de doble embrague, te indica que estás en un M4 Competition Sport y el número de la edición de las 60 fabricadas.

Una vez disfrutado el exterior y del interior del BMW M4 Competition Sport llegaba el momento de darle al botón de encendido del motor BMW TwinPower Turbo de 450 cv, y disfrutar de un M4 en el que BMW ha realizado pequeños cambios en el chasis, en el control de estabilidad y en el diferencial trasero, además de incluir como equipamiento de serie unos neumáticos de altas prestaciones y unos amortiguadores de control adaptativo… todo con el fin de que el conductor disfrute de un mayor grado de precisión en la conducción. -Estaba listo para el primer beso-.

Los primeros metros con el CS fueron todo suavidad y confort, como si fuera en un X3… en un X3 bien tuneado porque el deportivo atrae las miradas de conductores y viandantes por igual. En la primera curva a media velocidad me sorprendió la rapidez y la “brusquedad” con la que el coche giraba, el M4 me estaba insinuando que los pasos por curva y los cambios de dirección le gustaban con más gas. Ese primer giro también me hizo notar la ligereza de peso del CS … fue una sensación muy agradable, porque sentir en el emblema deportivo de BMW Motorsport esa falta de peso en el eje delantero me hacía pensar que quizás no iba a tardar en olvidar aquel BMW M3 V8 de sonido celestial. Recorrí varios kilómetros en busca de mi carretera favorita, a ritmo suave, con total comodidad… y con cierta ansia por ver que me iba a transmitir este M4 Edición Limitada. – Era el momento de comprobar si florecía el amor-.

Y llegué a mi tramo favorito, una carretera retorcida de dos carriles, perfecta para un Clio Sport . Con firme deslizante, rugoso en algunos tramos, con fuertes apoyos, frenadas, horquillas y enlazadas… Un reto para un deportivo de 4,67 mts, con 450 cv, motor BMW TwinPower Turbo de 3.0 litros y tracción trasera que podía alcanzar los 280 km/h de velocidad máxima al instante en cualquier autobahn alemana. Con este espectacular y desafiante escenario preparé el M4 poniendo el modo Sport +, máximo dinamismo posible y todos los sistemas de seguridad alerta por si me paso con el gas, es decir, el control de tracción activado que para eso estamos en una carretera abierta al tráfico, y le “retorcí” el acelerador al M4 y a su BMW TwinPower Turbo.

En los primeros metros de esa serpenteante carretera todos las preguntas encontraron de pronto respuesta. El sonido te inyecta el diablo en el cuerpo, el motor biturbo del que tanto dudaba sube de rpm´s a lo bestia con un sonido espectacular, al llegar a las 7500 rpm el cuentavueltas se tiñe de luces rojas indicando que el hiperespacio está en una marcha más, le das a la leva derecha, el M4 salta hacia delante arrancando el asfalto y sientes la presión de la aceleración como si fuera el transbordador espacial despegando de Cabo Cañaveral. Sigues con el gas aprentando lo que puedes en esa carretera digna de un mundial de rallyes … 2ª, 3ª… y frenas pisando sin compasión el pedal que le indica a las pinzas doradas que detengan a Godzilla … y vaya como le detienen, tienes que cerrar la boca porque sino la lengua se te escapa del cuerpo y puede aparecer pegada a la luna delantera. Giras con decisión, el M4 CS “piensa” en milisegundos y entra en la curva con velocidad y precisión, sin “arrastrar” las ruedas delanteras hacia el exterior… pasas el vértice y vuelves a dar gas, el diferencial activo en las ruedas traseras y el control dinámico de estabilidad trabajan para dar una capacidad de tracción mejorada respecto al M4 “normal” y te lanzan hacia delante en una orquesta de sensaciones auditivas. En el CS no subes rápidamente una marcha más para deleitarte con el par, sino que lo que te pide es que le “retuerzas” la oreja hasta el corte… frenas 3 segundos más tarde de lo que piensas mientras bajas a 2ª, giras aguantando la cabeza para que no se te separe del cuerpo y vuelves acelerar … -Quiero pasarme la vida a su lado-.

Esta prueba comenzaba con una cita llena de dudas y acabó en el último kilómetro de una de las mejores carreteras del norte de España. Por ella he disfrutado con muchos tipos de deportivos, pero nunca tanto como con este M4 CS. BMW ha fabricado un ///M de serie limitada sublime del que nunca te querrás bajar. Un coche que si tuviera que definirlo en una sola palabra sería esta: ADICTIVO.

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