Lewis Hamilton anima el mundial

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La victoria de Lewis Hamilton en Montmeló anima un mundial que parece que por fin estará bastante más entretenido que en los últimos años gracias a que Ferrari, con Sebastien Vettel, se ha metido de lleno en la lucha por el título

A pesar de que en Montmeló casi se habló más de las 500 Millas de Indianápolis que de la Fórmula 1, la verdad es que el Gran Premio tuvo aspectos interesantes, incluso sorprendentes, por lo inesperados, como el 7º puesto de Fernando Alonso para la parrilla de salida. Ni los de McLaren se lo podían creer.
La “pole” de Hamilton y el 2º puesto de Vettel en la parrilla auguraban una carrera entretenida e incierta. Y lo fue, empezando por la salida fulgurante de Vettel, que superaba al llegar a la primera curva a Hamilton. Y eso que el alemán de Ferrari salía por la zona sucia de la pista.
El primer “aclarado” se producía ya en la primera curva, cuando Valteri Bottas tocaba a Kimi Raikkonen y lo echaba encima del ganador del año pasado, Max Verstappen, eliminando así, de una tacada, a dos importantes rivales, porque el impetuoso joven holandés y el siempre impertérrito, pase lo que pase, veterano finlandés, quedaban fuera de carera en la primera curva del Gran Premio.
Otro que quedaba “fuera de juego” en la primera curva, aunque seguía en carrera, era Fernando Alonso. Se tocaba con Felipe Massa, se iba largo, por fuera de la pista, incidente en el que, después de salir 7º en la parrilla, perdía cualquier opción de hacer una buena carrera, dedicándose a partir de ése momento a remontar e intentar llegar a los puntos.
Con Vettel 1º, escapándose, y Hamilton 2º, estaba claro que la estrategia, y en el caso de Mercedes la “pillería”, jugarían un papel fundamental a la hora de decidir la carrera. Y así fue. Todo empezó con un “safety car” virtual, momento en el que los pilotos tienen que ir haciendo un control agobiante de la media a la que van rodando, despacio, para mantener sus posiciones y sus diferencias mientras el “safety car” virtual está en modo on, situación totalmente diferente a la de un “safety car” real, en el que, además de no poder adelantar, todos van, en fila india, detrás del coche de seguridad, esfumándose las diferencias que pudiesen existir en ése momento.
Mirándose por el rabillo del ojo, los de Mercedes y los de Ferrari se vigilaban para intentar copiarse la estrategia, y ahí fueron más audaces los alemanes, porque aguantaron y aguantaron, y metieron a Hamilton a cambiar neumáticos en la última vuelta en la que estuvo operativo el “safety car” virtual, de tal manera que, si a ritmo de carrera se pueden perder 25 segundos en la operación, a ritmo de “safety car” virtual, la pérdida de tiempo es, por lo menos, la mitad.
Así, Vettel dilapidó el factor sorpresa que había conseguido con su adelantamiento en la salida, perdió, además, el doble de tiempo que Hamilton cuando entró a cambiar sus neumáticos y, para colmo, volvió a la pista detrás de Bottas, que no solo se había dejado adelantar en la recta por Hamilton, sin ponerle la menor oposición, sino que, cuando supo que llevaba detrás a Vettel, hizo cuanto estuvo en su mano, y eso que iba peor calzado de ruedas, para mantener al alemán de Ferrari detrás suyo la mayor cantidad de vueltas posibles, y así permitir que Hamilton fuese aumentando su ventaja y consolidando su primera posición.
Al acabar la carrera, con Hamilton 1º, Vettel 2º y Ricciardo 3º, Vettel se preguntaba ¿dónde, cuándo y cómo había perdido 12 segundos con Hamilton? En cuanto se vio con su ingeniero de pista, la pregunta de Vettel quedó respondida y aclarada. Estrategia, pillería y, porqué no decirlo, algo de suerte a partes iguales, decidieron una victoria que pone salsa a un mundial que sigue liderado por Vettel, pero ahora con solo 6 puntos de ventaja sobre Hamilton.
Carlos Sainz, por su parte, hizo otra extraordinaria carrera para los medios que tiene a su disposición, y acabó 7º.
La próxima cita, mítica y mágica, será en las calles de Mónaco, eso sí, sin Fernando Alonso que, cuando los pilotos de la Fórmula 1 estén disfrutando del final del Gran Premio, el asturiano estará velando armas en las horas previas antes de subirse a su Fórmula Indy para enfrentarse a las terribles y apasionantes 500 Millas de Indianápolis.
¿Qué crónica hacemos? ¿La de Mónaco o la de Indianápolis? ¿Las dos? Bueno. Vale. De acuerdo.

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