Ricciardo gana una carrera loca

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En Bakú pasó de todo, más en una carrera que, a veces, en todo el mundial. La victoria de un Red Bull, equipo en el que en cada carrera se cuestiona más al motor Renault, puso un compás de espera en la lucha de los Ferrari contra los Mercedes, que vivió en tierras exóticas un lamentable episodio

El trazado urbano que visitó la Fórmula 1 por segunda vez en su historia no gusta casi a nadie y tiene, además de una recta interminable, en la que está la línea de meta, una zona con un “embudo”, en el que a duras penas pasa un coche, y que es impresentable que exista a día de hoy en la máxima disciplina del automovilismo. Pero, poderoso caballero es don dinero, y la herencia del tío Bernnie es alargada y, mientras dure el contrato firmado para que la F-1 corra en Baskú, allí habrá que volver.

La carrera, aunque con algún incidente despreciable, fue cualquier cosa, menos aburrida, porque tuvo de todo. Coches de seguridad real, coches de seguridad virtual, banderas amarillas a go gó, una bandera roja, choques y trompos a tutiplén, una “agresión” deplorable de Vettel a Hamilton, penalties, stop & go, drive trough y una polémica, la creada por el alemán de Ferrari, que puede marcar el devenir de la temporada.

El incidente despreciable, incomprensible siempre, pero mucho más cuando lo comete un piloto que ha sido 4 veces campeón del mundo, justificará que la dirección de carrera revise el reglamento de qué puede y qué no puede hacer el piloto que lidera la carrera cuando, a punto de retirarse de la pista el “safety car”, es él quien marca el ritmo y la velocidad a la que transita el “trenecito” que lleva detrás.

La cuestión es que, rodando Vettel detrás de Hamilton, a punto de abandonar la pista el coche de seguridad, el inglés de Mercedes frenó demasiado y de forma inesperada y Vettel, que estaba como un “lobo” detrás suyo, para atacar la primera posición, le chocó por detrás, dañando su bigotera delantera. Vettel, furioso, perdió el control emocional de la situación, aceleró, se puso a la par de Hamilton, le hizo ostensibles gestos desaprobatorios a su acción, levantando los brazos y, cuando parecía que la cosa iba a quedar ahí, incomprensiblemente, Vettel pegó un volantazo a la derecha, chocando contra el coche de un Hamilton que no daba crédito a lo que estaba pasando.

La acción, bochornosa e imperdonable en un piloto de tanta experiencia y tan brillante trayectoria, justificó una sanción a Vettel, apenas un stop & go, aunque en realidad lo que se merecía era la exclusión. La tensión promete seguir porque Hamilton no acepta las disculpas de Vettel, y le cita, de hombre a hombre, a resolver fuera de la pista sus diferencias. Impresentable. Y un nefasto ejemplo para los jóvenes pilotos que desean llegar algún dia al olimpo del automovilismo.

En cualquier caso, y aún siendo éste deplorable incidente de lo más destacado del Gran Premio, pasaron tantas cosas que contarlas al detalle haría de ésta una crónica interminable. Y es que todo empezó en la primera curva, con Bottas, que al final acabó 2º, chocando y teniendo que parar en boxes, para volver último a la pista, y a pesar de ello, beneficiándose de una cantidad insólito de incidentes, fue recuperando posiciones, ganándole la 2ª al canadiense Lance Stroll prácticamente en la línea de meta. Hablando de Stroll, después de un inicio de temporada en el que solo se hablaba del dinero de su papá, suficiente como para haberle “comprado” un asiento en un equipo del prestigio de Williams, el joven e inexperto canadiense hizo una carrera magnífica en Bakú, a pesar de haber perdido el 2º puesto en los últimos metros. Pero acabar 3º, sin cometer errores, y en un trazado tan complicado como el de Azerbayán, ha dado un respiro a uno de los pilotos más cuestionados de la parrilla.

En medio, se vivió otro insólito incidente sufrido por Lewis Hamilton que, cuando peleaba por la victoria, tuvo que parar en boxes para cambiar el protector cervical, que se le había desprendido, perdiendo no solo la posibilidad de ganar sino también la de acabar en el podio ya que, entre otros obstáculos, llevaba por delante a Vettel, al que finalmente no pudo adelantar, teniendo que conformarse con acabar 5º, detrás del alemán, perder otro par de puntos en su pelea por el título contra el de Ferrari y dejando para las siguientes citas un guión que augura cualquier cosa, menos paz.

En cuanto a los españoles, lastrados por sus monoplazas, poco podían hacer, aunque sin embargo acabaron 8º Carlos Sainz y 9º Fernando Alonso, todo un logro en el caso del asturiano dado que los de Bakú han sido sus primeros puntos de la temporada. Y eso que el de McLaren salía el “porras”, después de mil problemas y más penalizaciones por cambiar, motores, cajas, unidades de potencia… No pinta biel el futuro del asturiano, aunque todos hablan de él de cara al futuro.

Hablando de futuro, y como en España no hay nada bueno que contar, se sigue “mareando” la perdiz sentando a Fernando Alonso en prácticamente todos los equipos a partir de 2018, y eso que en Red Bull, McLaren y Ferrari, reconociendo siempre la valía del español, ya han dicho que no tienen ni tendrán sitio para él. ¿Sus opciones? Quedarse en McLaren la más lógica. Y la más segura. O escuchar los “cantos de sirena” de Renault que, aunque apuestan por Sainz, no despreciarían la posibilidad de recuperar a quien les dio sus dos últimos títulos, aunque la apuesta de los franceses, para ser competitivos, es, como poco, a dos años vista. Y Alonso tiene 35 y ganas de ganar.

Pero no solo en McLaren pintan bastos por las malas prestaciones del motor Honda y la poca “conexión” con los técnicos japoneses. En Red Bull están que “trinan” contra el motor Renault, casi tan poco fiable como el Honda, y que una vez más mandó para el garaje antes de tiempo al siempre combativo y competitivo Max Verstappen que está a punto de “explotar”. Y eso que Danielle Ricciardo hizo una carrera de “libro”, consiguiendo una victoria impensable antes de la carrera, pero el australiano gestionó mejor que nadie cada una de las opciones que se le iban presentando en forma de “regalos” por los problemas y los incidentes de los demás.

La próxima cita será en Austria, en territorio Red Bull, escenario en el que veremos en qué queda el “conflicto” Vettel – Hamilton.

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